Foto de Alejandro Persichetti Comienza la escena y una mujer aparece arrastrándose por el piso. No se sabe aún qué la mueve. Parece ser el dolor, la furia, la desesperanza. Huele la sangre en el piso como si buscara al hijo que le fue arrebatado. Mientras tanto suena "Muere con la sonrisa" de Pareceres pero cantada por un coro de niños. La ternura de esas voces se mezcla prontamente con el desasosiego. Cuántos años hace que está mujer está encerrada. Cuánto ha perdido de persona para que la piensen desde el afuera como una rata, como un animal que no merece nada. Patricia dejó de ser llamada así hace mucho, ahora es la Tana. Y una flor en la mano es lo único que le quedó cuando su hijo dejó de vivir con ella en la cárcel. De una manera magistral Fabiana Charlo desgrana todo lo que ha vivido su personaje hasta llegar a ese momento de la despedida. La violencia de su padre, el abuso sexual sostenido de un vecino, la poca escuela y la mucha calle que la fue formando. Tamb...
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