Hace pocos días, vi o leí una nota al entrenador de básquetbol Pablo López, por quien siento un enorme aprecio, profesional y personal, pese a que -cuando yo sea presidente de Nacional- difícilmente pueda convencerlo para venir a dirigir al Polideportivo (aunque ya en esa época se llamará "Gallo López Arena"). El técnico de Malvín decía, entre otras cosas, algo así como que sufría mucho cuando no lo elegían, y que era algo que trabajaba en terapia. Me dejó pensando, como siempre que lo escucho hablar. Qué cosa fea no ser elegido. Presentarte a un llamado y no quedar. Declarar un amor no correspondido. Ver que pisaron y están eligiendo para el picado y quedás para el final. Son todas situaciones donde hasta el más fuerte de espíritu a sentirse decepcionado, en especial cuando presentaste tu mejor versión. Lo cierto es que ayer concurrí a una reunión en la que una autoridad de la diaria nos confirmó que, a partir del 6 de abril, emitirá de 7 a 21 por la onda de FM 97.9, a la es...
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps