La segunda guerra mundial está plagada de historias tan terribles como increíbles. Como es lógico, el cine como manifestación artística ha sido eco de muchas de estas. Existe una infinidad de historias que han sido llevadas a la pantalla gigante haciendo que a los espectadores se les hiele la sangre viendo lo peor de los humanos o presenciando cómo el heroísmo sale a flote. Sus temas se han tratado desde múltiples ángulos y con resultados para todos los gustos. En el año 2012 se conoció la historia de Margot Wölk, quien, tras setenta años de silencio reveló ser una de las “catadoras” de Hitler. Su historia se transformó en la novela publicada el 18 de agosto de 2018, “La catadora”, escrita por la italiana Rosella Pastorino. Al tratarse de una historia desconocida era inevitable que una vez que saliera a la luz se filmara una película sobre ella. “Las catadoras del Führer” (“Le assaggiatrici”), de 2025 es el resultado de esto. Hace unos días tuve la oportunidad de verla en su función de prensa en el Complejo Cultural Alfabeta, gracias a la invitación de ENEC CINE.
Dirigida por el director italiano Silvio Soldini, la película comienza en el otoño de 1943, conocemos a “Rosa” interpretada por Elisa Schlott. Su personaje es una secretaria proveniente de Berlín que a consecuencia de la guerra y ante el pedido de su esposo que se encuentra en el frente, se muda al campo a la casa de los padres de este. Pero el lugar al cual llega no es uno común y corriente ya que en un bosque cercano se encuentra el búnker la “Guarida del lobo” en el que Hitler se refugiaba en muchas oportunidades.
Una vez instalada es llevada por las fuerzas nazis
para integrar un grupo de mujeres que cumplirían el rol de probar la comida
que se le iba a servir a Hitler y así prevenir que esta no estuviera envenenada.
Esta tarea contrasta con su llegada ya que Rosa debe probar estos deliciosos
platos mientras que cuando la conocemos desfallece a causa del hambre. La
película cuenta además con una historia romántica entre la protagonista y “Ziegler”,
un mando alto del lugar, interpretado por Max Riemelt.
La trama se va desarrollando fundamentalmente desde la perspectiva de su protagonista. Es a ella a quien acompañamos en las diferentes peripecias que debe atravesar. Junto a este grupo variopinto de mujeres arriesga su vida día a día con la guerra como telón de fondo. Si bien estamos ante una película ambientada en la segunda guerra mundial, esta es presentada en un segundo plano. Vemos su desarrollo y consecuencias a través de la perspectiva de los personajes.
El grupo de catadoras es uno de los elementos fundamentales,
los diferentes perfiles de cada una, cómo se pasa de una que es fanática del Führer
hasta las que realizan la tarea por necesidad, aunque esto implique perderlo
todo. Las encargadas de dar vida al mismo junto con Elisa Schlott son Alma
Hasun (“Elfriede”), Emma Fakck (“Leni”), Olga Von Luckwald (“Heike”), Thea Rasche
(“Augustine”), Berit Vander (“Ulla”) y Kriemhild Hamann (“Sabine”). Diferentes
mujeres con diferentes finalidades que en su mayoría terminarán generando un vínculo
estrecho generado a partir de sus diferentes vivencias ante esta excepcional
situación.
Si bien la historia es pequeña ya que no se desarrolla
en muchos lugares y no cuenta con tantos personajes, es una buena recreación de
época y refleja la caída del régimen Nazi, sin las estridencias de otras películas,
pero mostrando sus efectos en las personas comunes y corrientes.
Estamos ante una película dramática, con tintes de
romance, en la cual lo positivo es que los personajes no son edulcorados. Toman
sus decisiones y realizan sus actos, algunos de ellos totalmente reprochables, en
función de la posición en la que se encuentran y con las consecuencias de ella.
Esto hace que su visionado sea más interesante y como espectadores descubramos
esta historia que permaneció oculta por tanto tiempo.



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