lunes, 26 de noviembre de 2018

Los pibes de los Céspedes

El Kevin en sus años bolsos.
Como hincha de Nacional, no estoy acostumbrado a que los jugadores de Peñarol me caigan bien. Es algo visceral y -presumo- irracional, pero aun esos jugadores que los hinchas de otros equipos dicen "ah, pero qué simpáticos", me parecen de lo más odiosos.

Pero, como todo en la vida, hay excepciones. ¿A quién podía caerle mal Zalayeta? Supongo que a nadie. Y eso que lo puteaban, hasta lo acusaban de que se vendió porque lo echaron en un partido (creo que con Wanderers) previo a jugar con Nacional, y para ello, le recordaban que de chico era hincha de Nacional. También lo eran Morena, Piendibene, el Indio Olivera, Diego Aguirre, entre otros.

Actualmente, el jugador mirasol que me cae mejor es Kevin Dawson. También me caen bien Viatri, Formiliano, y algún otro. Pero Dawson es un tipo que parece incapaz de hacer algo fuera de lugar. Ojo, capaz que en su vida privada es harto sorete, pero en la cancha, me parece un señor, además de un arquero excelente, que está donde tiene que estar y se tira cuando no hay más remedio. Es, indudablemente, uno de esos jugadores que uno ve y piensa: "me hubiera gustado verlo en Nacional".

Casualmente, la semana pasada, mientras unas hermosas y disfrutables vacaciones en el Casmu 2, quiso la suerte que me cruzara con un funcionario de Nacional, de los que trabajan directamente con juveniles. Y me contó algunas cosas interesantes que me propongo compartir:

- Kevin Dawson hizo las juveniles en Nacional, de séptima a quinta. Parece que había un informe que lo señalaba como el mejor arquero de su generación. Sin embargo, como no daba con el prototipo físico de arquero que busca Nacional (es decir, era petiso), lo dejaron libre. Se fue a Plaza, anduvo bien, Peñarol lo vio, se lo llevó para ser suplente de Guruceaga, hasta que un día jugó y no salió más.