Sobre gustos


Murga "Mi Vieja Mula". Foto: El País. 

Buenas noches, auditorio

Con satisfacción lograda

Se presenta La Cajita

Pa' alegrar a la bloggeada. 


Y sí, estamos en Carnaval. Al momento de la publicación de esta columna ya estaremos en plena Liguilla del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, donde participan todos los conjuntos que, en ponderación del jurado, presentaron los mejores espectáculos. 

Algo que siempre genera polémica, porque no sería carnaval si no la hubiera. Aunque en esta oportunidad, los fallos contaron con una aceptación generalizada, entre seguidores y prensa especializada, sobre los grupos que accedieron a la instancia definitoria (y también acuerdo sobre los que quedaron afuera). 

Sin embargo, no voy a hablar de dichos grupos, sino de uno que se presentó a la prueba de admisión y quedó en segundo lugar. Una prueba de admisión que sí trajo algún que otro coletazo por dejar afuera a títulos murgueros tradicionales como la Reina de La Teja. Ya por la portada se habrán imaginado de qué murga hablo. Acertaron, si pensaron en Mi Vieja Mula. 

No me voy a extender demasiado sobre ellos, más que nada, me voy a referir a lo que generan. Para hacerlo más conciso y no embolarla mucho. 

Es un conjunto que siempre que se presenta da que hablar. Por su estilo y su concepción de lo que para ellos es un espectáculo de carnaval. El texto es de Santiago Mederos, y está arreglada coralmente y dirigida por Romina Repetto, actualmente la única mujer que está a la cabeza de un conjunto murguero sobre el escenario. Dejo su ficha técnica por aquí, por si quieren conocer más sobre este conjunto. 

Sobre su espectáculo de este año, "Una murga de La Unión" se ha generado un debate en el ambiente y sobre todo en redes, donde han recibido muchas críticas. A la "murga de La Unión... Soviética" se le dio por por muchas cosas, entre ellas, que cantan todo el espectáculo como rusos. Un recurso que ya habían empleado en otro año que salieron donde hablaban con acento de turistas extranjeros, y que responden a su concepción de lo que debe ser un espectáculo murguero, en una cruza que incluye conceptos teatrales. 


A mí, honestamente, me pareció un abuso el uso de ese acento (que mantuvieron incluso cuando se les entrevistó en vivo luego de haber bajado del escenario). Pienso que eso alejó a la gente de la esencia del texto y centró los ataques contra la propuesta de manera hasta excesiva. Pues sí tuvo cosas interesantes sobre el escenario (por ejemplo, el contrapunto con las murgas de "Las Texas"). 

Si bien reconozco las virtudes de su espectáculo, mi gusto o preferencia viene por el lado en que estoy en una etapa donde me gustan mucho las murgas que declaran ser de La Unión. Del estilo más "candombeado", la murga que tiene su fuerte en el canto, en el coro que te despeina y en la musicalidad más "bailantera". Y en particular de La Nueva Milonga.

Ya lo he expresado. Pero trato de no ponerme el balde pues entiendo que cada conjunto tiene su propia concepción y que además cuesta un huevo (desde lo humano) sacar un conjunto. Está por ejemplo, Queso Magro, cuyo fuerte está en el texto y en la musicalidad. Tiene muy buenos solistas pero no destacan tanto coral mente (algo de lo que ellos se ríen todo el tiempo). 

A todo esto, cuando actuó La Milonga en la primera rueda del Concurso, yo salí a camisetear en las redes (bah, en la única que tengo, que es Twitter) diciendo un poco en joda y un poco en serio "acá tienen, esto es una murga, pero muchos no la van a apreciar porque les gusta el stand up", haciendo alusión a las murgas que ponen más el acento en elementos escénicos y hasta teatrales. Para qué. Una seguidora que tengo en dicha red me saltó y me reclamó más o menos que "si tenía algún problema con el stand up". 

Ahí tuvimos un intercambio respetuoso (por qué yo también la sigo y me gusta lo que escribe) sobre los límites de lo artístico, los gustos, los estilos, etc. Sin querer explicar el chiste (le dije que quizás no fue el mejor), le expresé que sí me gustaba el stand up, que cada murga tiene derecho a plantear su espectáculo como mejor lo entienda, pero que yo prefiero las murgas en formato más clásico, por una cuestión de que me facilita disfrutar dentro de lo que yo considero son las fronteras de lo murguero. Le reconocí que eso podría ser una limitante para mí pero le argumenté además que, cuando aparecen espectáculos como el de Mi Vieja Mula, está bueno pues abre el debate. 

Sobre todo cuando lo "carnavalesco" en nuestro país parece ser tan montevideano-céntrico. Que se presenta en un "concurso oficial", regulado de manera canónica por una agrupación que se llama DAECPU, y que dicho concurso tiene una influencia decisiva a la hora de organizar la movida de tablados, sobre todo después de la Liguilla. Podemos debatir si eso es "carnaval", o si lo reconocemos más en aquella movida pueblerina más espontánea, que cada año se congrega para reírse de lo sacro y aflojar las tensiones de la vida cotidiana.

No es una crítica, ni pretendo ahondar demasiado en algo que ya historiadores referentes como Barrán y Milita Alfaro han dedicado exhaustivos estudios. Reconozco muy superficialmente las idas y vueltas que ha tenido el carnaval, y su consolidación como un hecho artístico, que tiene en nuestro país una acumulación histórica que le han dado este formato, y que puede ser reconocido por todos. Aunque cada tanto está bueno que algún conjunto lo ponga en disputa. 

Sobre el final es imposible no dedicar estas breves palabras que canta La Milonga en su retirada de este año 2026, a modo de humilde homenaje y recuerdo para Agustín Ríos, integrante de Doña Bastarda, que partió tempranamente el domingo 21 de febrero. 


Ausencia del amigo

Otra despedida

Al cielo va este canto 

Que jamás te olvida

Llegando al desfile

Luciendo tu traje

Seguís conmigo en el viaje. 


Dejo enlaces a la página oficial de DAECPU donde cuenta su historia. Y una nota en diario El País sobre la murga Mi Vieja Mula. 

Salú.


Dacepu

Mi Vieja Mula

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