Diario de un despido - Después del final

Hace pocos días, vi o leí una nota al entrenador de básquetbol Pablo López, por quien siento un enorme aprecio, profesional y personal, pese a que -cuando yo sea presidente de Nacional- difícilmente pueda convencerlo para venir a dirigir al Polideportivo (aunque ya en esa época se llamará "Gallo López Arena").

El técnico de Malvín decía, entre otras cosas, algo así como que sufría mucho cuando no lo elegían, y que era algo que trabajaba en terapia. Me dejó pensando, como siempre que lo escucho hablar.

Qué cosa fea no ser elegido. Presentarte a un llamado y no quedar. Declarar un amor no correspondido. Ver que pisaron y están eligiendo para el picado y quedás para el final. Son todas situaciones donde hasta el más fuerte de espíritu a sentirse decepcionado, en especial cuando presentaste tu mejor versión.

Lo cierto es que ayer concurrí a una reunión en la que una autoridad de la diaria nos confirmó que, a partir del 6 de abril, emitirá de 7 a 21 por la onda de FM 97.9, a la espera de la habilitación de la URSEC que les permita hacerse cargo de las 24 horas de aire de la citada frecuencia, donde hasta el pasado mes de noviembre supo escucharse la desaparecida M24.

Y no solo eso (y acá viene el enganche con Pablo): que ya tienen su programación armada, y que apenas si van a contar con un comunicador y acaso un técnico de los que integraban la plantilla de la extinguida emisora, pues van a apoyarse en integrantes de su propio colectivo (para los roles de producción) y a salir a buscar figuras "no identificadas con los discursos de izquierda", para poder estar mejor parados hasta las agencias a la hora de vender publicidad. Problema que identifican como el causante de que M24 (y también la diaria) tuviera ventas tan por debajo de lo que deberían tener en función de sus respectivas audencias.

En ese momento, cuando confirmó algo que era esperable y hasta lógico, me acordé de las palabras de Pablo. No me dolió tanto por mí, más bien por varios compañeros que, ilusionados, aguardaban una llamada, un mail, una señal, algo que les permitiera volver a trabajar en aquello que aman, o en aquello para lo que se prepararon, o en aquello que saben y extrañan hacer. Algunos teníamos otros trabajos, otros pudieron enganchar en otros medios, pero los más están a la espera, apretando los últimos pesos del despido.

Pienso también en los que hace mucho más tiempo que esperan otra oportunidad, o en los que se prepararon y nunca la tuvieron. Pienso incluso en los trabajadores de la diaria que, para acceder a un mejor sueldo, tendrán que incorporar nuevas tareas. 

No debería ser así. Pero estos son los medios que tenemos. 

Pienso también en -no exagero- los cientos de personas que me escribieron por whatsapp o por redes, los que me cruzaron en la calle o en el Devoto, para hacer la pregunta que no tiene respuesta: "¿cuándo vuelven?"

A todos les digo lo mismo: no lo sé. Pero calculo que alguien, en algún momento -quizás cuando ya hayamos perdido la esperanza- nos volverá a elegir.

Comentarios

  1. Respuestas
    1. Siguiendo con canciones
      "La esperanza jamás se pierde
      Los malos tiempos pasarán
      Piensa que el futuro es una acuarela y TPLMP un lienzo que colorear
      Que colorear"

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  2. No pierdo la esperanza del regreso pero me pongo en la piel de los que esperaban una nueva oportunidad de trabajo y es muy duro.
    Aguante TPLMP!

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  3. Gracias por la diversión y la compañía en todos estos años. Ojalá pronto estén en algún espacio y podamos elegirlos de nuevo.

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