Keeper: Cuando el aislamiento se impone

 


El terror es un género tan amplio que abarca una serie de subgéneros que desde siempre han ocasionado todo tipo de sensación de horror en sus espectadores. Uno de ellos es el “folk terror”. Este tipo de películas basa sus temas en leyendas, tradiciones ancestrales, paganismo, rituales y supersticiones. El desarrollo de sus tramas se da habitualmente en entornos rurales, aislados o naturales. El cine de terror en general aprovecha y explota todo esto, además, en gran cantidad de producciones dentro de sus tramas se busca aislar a sus personajes. Si hay algo que genera verdadero terror en las personas es el hecho de estar en un lugar desconocido, sin nadie alrededor y que comiencen a pasar cosas extrañas e inexplicables. Todos estos elementos se dan en la nueva película de Osgood Perkins, “Keeper”, conocida por estos lares como “Líbralos del mal”. Recién estrenada en cines, tuvimos la posibilidad de ver en su función de prensa gracias a Life Cinemas .

Oz Perkins es un nombre ya conocido en el cine de terror, ha estado muy activo en estos últimos tiempos. Hace poco tiempo estrenó "The Monkey" (2025), su adaptación libre de una novela de Stephen King, en la que combinó de muy buena forma el terror con el humor negro. Su película que tuvo mayor éxito y que más conversación generó fue "Longlegs" (2024), protagonizado por Maika Monroe y Nicolas Cage.

Al analizar la filmografía de este director vemos que uno de sus fuertes está en la atmósfera que le va dotando a sus historias, algo que en esta nueva película se mantiene totalmente vigente.

Ni bien comienza el espectador presencia una serie de flashback que generan misterio ya que no hay contexto respecto de lo que está ocurriendo, aunque sin dudas, es una muestra de que se está entrando en una historia siniestra.

Inmediatamente se pasa a una secuencia en una carretera en la cual se conoce a la pareja protagonista, integrada por “Liz” y “Malcom Westbridge”, interpretados por Tatiana Maslany y Rossiff Suterland. Se encuentran viajando en auto a la cabaña de campo de la familia de Malcom en una escapada romántica para festejar su aniversario.

Desde el primer momento se nota la forma en la que se relacionan y que pese al intento de aparentar que todo está bien, hay algo que no termina de cerrar en su vínculo. Una especie de incomodidad en sus gestos y sus miradas. Esta sensación se va a extender a lo largo de toda la película, las demostraciones de cariño y su trato parecen, incluso, forzadas.

Con la llegada a la cabaña entra en juego la sensación de aislamiento. El elemento sobrenatural se hace presente desde el comienzo, sin explicación alguna. Está latente a lo largo de toda la película hasta que se desata totalmente hacia su final. La historia está contada casi en su totalidad desde la perspectiva del personaje de Liz. Por este motivo el espectador la acompaña a lo largo de toda su estadía en la cabaña y va descubriendo junto con ella qué es lo que está ocurriendo. La información es dada en cuentagotas, cosa que se agradece ya que genera el misterio necesario, lo que mantiene la atención y la conexión con la historia.

Todos estos elementos confluyen en una atmósfera asfixiante. Los planos cortos constantes se encargan en todo momento de dar una sensación de encierro. Pese a que las ventanas de la cabaña son grandes y sin cortinas, los diferentes ambientes están presentados de tal forma que esta sensación esté latente constantemente. Los espacios interiores en tonos madera hacen recordar a Longlegs y generan lo mismo en muchas oportunidades. Incluso las escenas en espacios abiertos generan esto en virtud de que el campo visual es acotado. El bosque es oscuro, siniestro y amenazante.

 El terror no sólo está dado en los hechos que ocurren o se insinúan, sino que además es psicológico. Hay una serie de secuencias que exploran el estado mental de Liz. El espectador presencia esta serie de imágenes entre oníricas y alegóricas sin encontrar muchas explicaciones en ellas, pero sirven para graficar que ese lugar oculta más cosas de las que parecen.

La banda sonora también aporta lo suyo, ese halo de misterio es constante y la música así lo revela. Una canción que suena en varias oportunidades termina dando algunas pistas sobre el desenlace, pero como todo en esa película se irá develando con el paso de los minutos. Los planos además de acotados en ciertos momentos están filmados de tal forma que hacen que parezca que quienes observan lo hacen como si estuvieran ocultos y fisgoneando.

Cuando por motivos de la trama Liz queda sola en la cabaña, pese a la sensación de soledad y aislamiento por la que atraviesa, rara vez parece que estuviera sola, como si una presencia siniestra la estuviera acompañando y rodeando en todo momento. Esto logra que en tanto el espectador como el personaje experimenten una sensación de incomodidad.



Precisamente incomodidad es una de las palabras claves de esta película. Todo lo que acontece contribuye a ello y es claro que demuestra la intención del director. Hay una serie de jumpscare bien utilizados y que harán saltar a más de uno de sus asientos.

Lentamente el misterio se va delatando y el folk terror da su explicación, o no es tan así, cuando todo estalla hay ciertos aspectos que no son del todo explicados. Esos huecos deberán ser llenados por las interpretaciones de los espectadores. Pese a ello, la película cumple con su cometido, logra incomodar y en ciertos momentos desorientar al espectador, el que, necesita obtener respuestas.

Si bien dentro del espectro de películas de este director Keeper no va a ser la primera que se nos venga a la mente, contribuye a engrosar una filmografía que va tomando su voz propia y que sin duda con el paso del tiempo seguirá agregando historias siniestras que generaran terror a todos aquellos que las observen.     



 

  

 

 

   


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