Los tropos en el cine son esa serie de convenciones,
recursos narrativos o lugares comunes repetidos frecuentemente y que definen
géneros. El cine de acción está plagado de ejemplos de este tipo. El “one-army
man” ha acompañado a este tipo de películas desde siempre. Es ese personaje
solitario que, pese a enfrentar todo tipo de enemigos y circunstancias termina
saliendo airoso. Personajes emblemáticos como “Rambo” y “John McClane” cumplen
con estas características. Más cercano en el tiempo es el ejemplo de “John
Wick”, una saga que no escatima en disparos, escenas de acción y todo tipo de
muertes de los villanos de turno a manos de su protagonista. Otra referencia que
suele asociarse al cine de acción es la de “películas de ….”. Aquí nos
referimos a actores que en una sucesión de películas encarnan prácticamente al
mismo personaje, variando únicamente la ambientación y algunos aspectos
referentes a la trama, pero en sí, son muy similares unas con otras. El claro
ejemplo de esto es el de Liam Neeson, quien, con posterioridad a “Taken” (“Búsqueda
Implacable” de 2008) se transformó en una figura de acción reconocida a nivel
mundial. Con posterioridad a esta protagonizó una andanada de películas en las
que la trama se remitía a su habilidad para vencer a sus oponentes. Todos estos
elementos se encuentran en la película estrenada el día 12 de marzo en los
cines de nuestro país, “Shelter” (“El Guardián: Último refugio”), protagonizada
por Jason Statham y que tuve oportunidad de verla en su función de prensa en
el Complejo Alfabeta, gracias a la invitación de Life Cinemas unos días atrás.
La película es dirigida por Ric Roman Waugh, quien también fue el encargado de dirigir “Greenland 2: Migration”, estrenada hace poco y que también tuve la oportunidad de reseñar.
La historia comienza cuando conocemos al personaje de Statham, “Michael Mason”, un ermitaño que vive recluido en una isla sin ningún contacto con el mundo exterior. Su único nexo con este es “Jesse”, interpretada por Bodhi Rae Breathnach, una adolescente que, junto con su tío, a quien da vida Michael Shaeffer, son los encargados de llevar provisiones al hombre solitario. Pese a los intentos de la joven por acercarse a Mason, este mantiene su distancia hasta que, por avatares del destino, ambos quedan solos en la isla.
La película es una conjunción muchos tropos del género además de los antes nombrados. Tenemos al personaje que se autoexcluye del mundo, sin vivir su vida a pleno, pero que las circunstancias lo llevan a volver a él, con un pasado misterioso que se irá develando a lo largo de la película. Un hecho en apariencia fortuito será el detonante de que este vuelva a la acción. Además, desplegará su gran habilidad para eliminar a cualquier oponente que se le ponga en frente.
Este tipo de personajes le calzan a la perfección a Jason Statham. Se lo ve muy cómodo en ese rol de sujeto que a simple vista es duro, de pocas palabras y distante, pero en el fondo tiene corazón y un código de conducta en virtud del cual hará lo que sea para proteger a quien lo necesite. Esta película es el claro ejemplo de eso, la performance del actor muestra su experiencia en el género y porque es uno de los más reconocidos en este.
La película es dirigida por Ric Roman Waugh, quien también fue el encargado de dirigir “Greenland 2: Migration”, estrenada hace poco y que también tuve la oportunidad de reseñar.
La historia comienza cuando conocemos al personaje de Statham, “Michael Mason”, un ermitaño que vive recluido en una isla sin ningún contacto con el mundo exterior. Su único nexo con este es “Jesse”, interpretada por Bodhi Rae Breathnach, una adolescente que, junto con su tío, a quien da vida Michael Shaeffer, son los encargados de llevar provisiones al hombre solitario. Pese a los intentos de la joven por acercarse a Mason, este mantiene su distancia hasta que, por avatares del destino, ambos quedan solos en la isla.
La película es una conjunción muchos tropos del género además de los antes nombrados. Tenemos al personaje que se autoexcluye del mundo, sin vivir su vida a pleno, pero que las circunstancias lo llevan a volver a él, con un pasado misterioso que se irá develando a lo largo de la película. Un hecho en apariencia fortuito será el detonante de que este vuelva a la acción. Además, desplegará su gran habilidad para eliminar a cualquier oponente que se le ponga en frente.
Este tipo de personajes le calzan a la perfección a Jason Statham. Se lo ve muy cómodo en ese rol de sujeto que a simple vista es duro, de pocas palabras y distante, pero en el fondo tiene corazón y un código de conducta en virtud del cual hará lo que sea para proteger a quien lo necesite. Esta película es el claro ejemplo de eso, la performance del actor muestra su experiencia en el género y porque es uno de los más reconocidos en este.
Cabe destacar al personaje de “Jesse”, quien será el motor para el cambio en la vida de Mason, mediante un vínculo que la película hace bien en desarrollar, se toma su tiempo para que nazca y hacerlo crecer. Una vez fortalecido este se da rienda suelta a la acción. La relación entre protector y protegida es el elemento central de la trama y no se nos deja de remarcar esto en ningún momento. La interpretación de la joven actriz cumple con mostrarla en varias oportunidades frágil y vulnerable, mientras que, en otras, deberá sacar a flote sus fortalezas y enfrentar sus miedos.
El resto de los personajes carecen del desarrollo
necesario, son simplemente funcionales a la historia, cumpliendo con su tarea
de que la misma avance. Volviendo al tema de los tropos, estos no escapan a
ninguno de los que ya hemos visto en infinidad de oportunidades. Esto hace que
se sientan como genéricos, cumpliendo con características típicas en este tipo
de películas. El principal antagonista es “Manafort” interpretado por Bill
Nighy, villano vinculado al pasado de “Mason” que buscará eliminarlo por todos
los medios. Naoimi Ackie interpreta a “Roberta”, la clásica agente que se
encontrará con una conspiración y deberá actuar frente a ella. Bally Gill es “Aziz”,
el asesino despiadado que dará caza a los protagonistas y junto a Statham desarrollan
las principales secuencias de peleas.
Las diferentes escenas de acción son bien llevadas
adelante y aunque, de nuevo, se sienten como que ya las hemos visto antes, no
defraudarán a los amantes del género. Todo acompañado por una banda sonora que si
bien, se siente como genérica, logra su objetivo de acompañar y poner al
espectador en ambiente. La atmósfera se siente conocida, por momentos parece
que estamos en una película de “Jason Bourne”, en otros, en una de John Wick.
Pero lo que no cabe duda es que estamos ante una “película de Jason Statham”.
Toda esta sucesión de lugares comunes nos plantea la
interrogante de si la película cumple con su finalidad una vez terminado su
visionado. Si entramos de lleno en el juego que propone, sabiendo cuál es su alcance
y estilo, se disfruta de buena manera. Cumple con lo que propone y si bien no
arriesga, el resultado final será satisfactorio para quienes saben lo que
buscan al ver una película de este tipo.
Y así, una vez más, el “one-army man” vuelve a la acción, desplegando todo su arsenal de recursos para salir airoso de sus dificultades. Transitando por un camino conocido por todos, pero logrando el objetivo final, este es, que estaremos ahí cuando en el futuro surja otra historia y otros enemigos a vencer.
Y así, una vez más, el “one-army man” vuelve a la acción, desplegando todo su arsenal de recursos para salir airoso de sus dificultades. Transitando por un camino conocido por todos, pero logrando el objetivo final, este es, que estaremos ahí cuando en el futuro surja otra historia y otros enemigos a vencer.




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