Un beso y una flor

 

Imagen de mi perfil en X. Espero que al publicar allí la entrada, se genere un fractal interesante.

¡Salú, lectores, almes en pena y almas en pen... Ah, no, pará!

+THE UNFORGIVEN+ reportándose otra vez para Todo Por La Misma Plata, en este rincón de “Música e Historias” donde solemos cruzar la Física de materiales, el Metal, la Filosofía de boliche y las pequeñas tragedias cotidianas.

Hoy la mano viene pesada, tirando a plomo. Hay días en los que la inercia no te lleva hacia adelante, sino directo barranca abajo. Tal vez sea la acumulación insana de varios días de lluvia durante julio y agosto pasados. Quizás el exceso de memes de Julio Iglesias o Daniel Agostini me quemaron el cerebro.


La Celeste y la Ley de la Gravedad

Arranquemos por lo primero: la debacle cósmica. La eliminación prematura de Uruguay en la fase de grupos del Mundial de Fútbol 2026 me dejó K.O., un verdadero Ataque de Pánico emocional. Que te dejen afuera tan temprano no es solo un fracaso deportivo; para el hincha uruguayo es una afrenta a la mecánica del universo. Pasamos de soñar con la gloria a quedar varados en la nada absoluta, en una especie de zero chance donde la pelota no pica y la física del orgullo nacional colapsa a 9,8 m/s². Quedé descompaginado, procesando el luto celeste mientras el invierno montevideano me pega de lleno en la cara.


La Inercia de la Mente: Autoexigencia sin Auto y sin Pasión

Y esa frustración mundialista hizo sincronicidad con mi propia interna. Estoy atravesando una crisis creativa feroz. La inspiración no aparece, el motor epistémico se trancó y me encuentro en un estado de insuficiencia crónica (a esta altura, ¡oh, estimado lector!, ya se habrá percatado de cómo estoy "refritando" términos y conceptos de otras entradas con mi firma en este Blog).

Para colmo, caigo en la trampa de la autoexigencia desmedida. Pero ojo, es una autoexigencia rarísima, porque convive con la autocomplacencia y la autocompasión... todo esto sin auto y sin pasión. Sin auto, literalmente: carezco de licencia de conducir, así que todo mi trajín vital y docente se resume a esperar el ómnibus en la parada de la calle 8 de Octubre, congelándome las ideas mientras subo al bondi a apretujarme con el prójimo. Y sin pasión, porque el fuego sagrado del motor creativo hoy apenas echa un humo ralo.

Para rematar el cuadro de desidia intelectual, les confieso una vergüenza personal: en lo que va de este 2026 no he podido terminar de leer ni un solo libro de los que empecé. Abro un tomo, leo tres, treinta, sesenta, cien páginas, me quedo colgado pensando en la entropía, en los puentes térmicos o en la formación del mediocampo, y lo cierro. La mente me hace ruido de goma y los párrafos se me escapan como agua entre los dedos.


El Grito de Desesperación: Given Up de Linkin Park

Y en medio de este pantano existencial, le puse banda sonora a la angustia. Me puse a desarmar el tema y el video de "Given Up" de Linkin Park, esa joya de brutalidad pura del disco Minutes to Midnight.

El tema arranca con unas llaves sonando, un chasquido cotidiano y metálico que anticipa la condena, para luego dar paso a un riff afilado y a la voz desgarrada de Chester Bennington. En el video, la cámara no te da tregua: cortes de edición frenéticos, imágenes estroboscópicas, fotos fijas que parpadean entre la luz y la penumbra, capturando esa asfixia claustrofóbica. Chester grita desde las tripas: "I've given up! I'm sick of feeling people treat me like I'm not (okay)... Put me out of my misery!"

Hay un momento cumbre en la canción: un grito sostenido de 17 segundos. ¡17 segundos de puro colapso vocal! Eso no es simple canto; es la manifestación acústica de un sistema que llegó a su punto de fluencia y rompió la estructura. Given Up es la banda sonora perfecta para cuando la presión interna supera el límite de ruptura. Nos habla de ese estado donde la mente se vuelve una prisión, la autoexigencia te corroe y te das cuenta de que tiraste la toalla (espero que la Jefa de redacción, Jimes, corrija en caso de ser un "dequeísmo"), cayendo en la resignación total. La canción conecta directo con esa sensación de estar desmantelado por dentro, cuando la Fe (no el hierro, sino la Fe, esa que mueve montañas, señor químico periódico) la Fe, decía, tambalea y el cuerpo solo pide un respiro ante tanta exigencia.

Nota: luego del video, mire que sigue la colu(c)na, no se pase de Vivaldi y siga leyendo.



Cierre Enigmático y Pleitesía

Hasta acá llegamos por hoy... o quizás por siempre.

Siento que las luces del escenario se van apagando. Hay algo en el aire que me dice que esta podría ser, perfectamente, mi última colaboración en este querido Blog de Todo Por La Misma Plata. La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma, y tal vez a este redactor le llegó la hora del cambio de fase.

No quiero despedirme (o hacer una pausa, ir al baño o qué se yo) sin antes expresar mi gratitud más profunda a todos ustedes, los lectores que estuvieron del otro lado bancando cada desvarío, cada análisis Metalero-Científico-Filosófico y cada ironía. A quienes leyeron esta y las entradas anteriores, un abrazo fraterno. Y a los que aún tienen notas pendientes, los invito fervientemente a recorrer el archivo: repasen mis textos pasados y, por sobre todas las cosas, sumérjanse en los trazos de las notables plumas que integran este variopinto staff de redactores. Hay magia de la buena en cada rincón de este sitio.

Y finalmente, el agradecimiento mayor, con la inclinación de cabeza correspondiente y la pleitesía rendida desde lo más profundo de mi ser de Ingeniero: al Señor Director y Mentor insustituible de esta Comunidad, el inigualable Andrés Reyes (a.k.a. Andrew Kings, The One & Only, The Best). Gracias por abrirme las puertas de este espacio y por liderar esta nave de locos con pulso firme. Pleitesía eterna para Usted, Mago.

Si el destino y la termodinámica lo permiten, nos volveremos a cruzar en alguna esquina o en algún acorde disonante. Y si no... que el Metal siga sonando.

Se cuidan, gurises. Cuidémonos los unos a los otros como nuestras Madres y nuestros Padres, nos han cuidado y nos cuidan, tanto físicamente como desde el otro lado de la Matrix.

Más IMPERDONABLE que nunca... +THE UNFORGIVEN+.

Con la "Sarubbiduría Centenaria" 😜 de Rosa María Juana Martínez Suárez (a.k.a. Mirtha Legrand), recuerden que "como te ven, te tratan y si te ven mal, te maltratan".

Comentarios