Cosas pequeñas


Cuando imagino haber crecido en Jamaica se me representa un mar cristalino, una arena blanquísima, un cielo perfectamente celeste y algunas cosas más. Cuando era adolescente y escuché por primera vez el Legend de Bob Marley no podía parar de repetir aquellas letras en mi cabeza. Era un remanso espiritual entre la furia de Pearl Jam y la fanfarronería de los Red Hot. 

Había descubierto un paraíso, y se llamaba Jamaica y lo reinaba Bob Marley. Lo cierto es que Jamaica se parecía mas a la actualidad de Haití que a un paraíso, pero ¿quién puede culpar a un joven que está escuchando Three little birds por décima vez por soñar tan alto? Por la misma época, renacía un mito con nuevo actor: el James Bond de Pierce Brosnan. Así somos los que nacimos en los 80, un rejunte de clichés contradictorios que queremos integrar.

Aquel personaje elegante, imperturbable y lleno de cosas de millonario que mataba malos genéricos y salía con mujeres para nada genéricas también era parte de mi imaginario. ¡Pues resulta que no son tan contradictorios estos personajes! Ambos nacieron en Jamaica.

Sir Ian Fleming nació en Londres en 1908 en el seno de una familia acomodada (¡siempre quise escribir esto!) rodeado de lujos y libros, cosas que adoraba. Como su abuelo fue el fundador de uno de estos fondos de inversiones con nombre de Ian Fleming y otro más que es el socio, querían que se pusiera a trabajar ahí. Pero el joven Ian tenía la letra fácil y comenzó a trabajar como reportero, ascendiendo rápidamente y siendo enviado a cubrir los eventos de una URSS convulsa. Le escribió a Stalin para entrevistarlo y este le escribió para declinar: eso ya le valió los primeros honores como hombre hábil de trato, con carisma para alcanzar a las altas personalidades de la política y el jet set.

Poco a poco se convirtió en informante de su gobierno y también alimentando sus historias.

Robert Nesta Marley nació el 6 de febrero de 1945, como trayendo el fin de la guerra, en Nine Mile, un pueblo remoto de Jamaica metido en sus frondosas montañas. Era hijo de padre blanco, así que lo apodaron “blanquito”. Dormía en una habitación sin nada más que un colchón y una guitarra. Ya podemos inferir que las cosas con las que crecemos son tan importantes como el dónde.

Cuando Bob tenia 6 años, nuestro futuro escritor de novelas conocía las Blue Mountain y a pesar de pasar un mes tropicalmente lluvioso, el londinense no solo no se amedrentó, sino que expresó su manifiesta voluntad de irse a vivir allí, compró un viejo hipódromo y construyó una impresionante casa en la región de Orocabeza. 

La casa se llamaría Golden Eye. Allí pasaría su tiempo leyendo y comenzaría a escribir su primera novela de ficción, Casino Royale, una intriga de espías que daría a conocer a James Bond en el mundo entero. 

El Lord inglés escribiendo intrigas de hoteles en Mónaco y Paris desde su reducto jamaiquino, quizás inspirado en los detalles más cinematográficos por alguna hierba local. Me gusta pensar que fue así. 

Contrariamente, el ascendente Marley creció como artista en los bajos de su país y para poder cumplir su sueño de vivir de la música, fue tentado a vivir en Londres. Marley volvería siendo un símbolo tan potente como la leyenda que aún es, a base de hablar de la importancia de las pequeñas cosas. 

Fleming no había tenido mucho contacto a lo largo de su vida con cosas pequeñas. El personaje que inventó lo hizo aún más rico, creó un imperio de su personaje y si bien llegó a disfrutar de la fama que alcanzó su particular agente secreto, murió a los 56 años de una enfermedad cardíaca producto de un estilo de vida semejante al de su alter ego literario. 

Pero cuando lo tuyo son las cosas pequeñas… son las cosas pequeñas. A Bob Marley lo mató una uña mal curada. 

Si usted decide visitar Jamaica hoy en día podrá ver que se maneja por la izquierda, como en Inglaterra. Bob Marley es una influencia cultural que estructura la identidad nacional y que hay una casa grande que se llama Golden Eye.

Comentarios

  1. Las cosas de la que uno se entera. Muy bueno

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  2. Muy bueno! no tenía idea! como tampoco tengo idea de tantas otras cosas. Pongo Sigan escribiendo!!!

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  3. ¡Excelente desasne! Otra vez un cruce mágico entre música y letras. Mi viejo era fan del 007 pero denostaba a los que siguieron a Connery pues para él era inigualable.

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