Salada la Canchita: El Gato Mimoso o cómo amenazar a una industria floreciente.

A modo de presentación:

La columna se llama "Salada la Canchita", porque sería la peruanización de nuestra expresión "Acaramelado el pop", frase que cumplía con mis pretensiones de que fuera conocida, relacionada con el cine pero que no incluyera esta última palabra, ya que hace unos años estaban de moda "Cinemanía", "Cinerama" y cosas así en blogs de la temática. En realidad, mi primera idea era la de ponerle el nombre de un clásico de aquellos (como hicieron blogs y revistas llamados "Nosferatu", "Casablanca", "Caligari" y muchos más) pero capaz que daba la idea de que iba a hablar solamente de cosas viejas, cuanto más viejas mejor. Lo de la peruanización de la frase era porque en 2010 hacía muy poco que me había separado de una novia proveniente del citado país andino y se me asociaba frecuentemente con la cultura incaica. Además, sonaba más "raro".

¿Por qué "3.0"? La primera época de "Salada la Canchita" sería como columna de este mismo blog de morondanga y ocurrió entre Febrero de 2013 y Diciembre de 2018. Al principio, la frecuencia fue quincenal, luego semanal -la mayor parte del período- y finalmente, mensual. Luego vino una segunda época como programa de radio entre Agosto de 2020 y Noviembre de 2022. Fueron exactamente 100 programas en tres temporadas en la Radio Paternal (Q.E.P.D.), emisora internética creada por el amigo Max, quien siempre me permitió hablar (con cuestionable dicción) de lo que quisiera, incluso cuando criticaba a sus ideas políticas. Hubo 3 programas en vivo (2 cuando yo viajé a Buenos Aires), pero un día me cansé de realizarlo y de que la propuesta no creciera y que incluso ninguno de mis amigos del blog escuchara el último de los programas realizados allí en los propios estudios de la radio.

  

"Cuando acecha la maldad", 2023 de Demián Rugna


 

 







Como cualquier abombau sabe, en Argentina asumió hace poco el economista autodenominado "libertario" Javier Milei, más famoso por su pelo alborotado (acusado de ser una parruqueta), sus gritos, su soberbia y su desprecio hacia todo el que ose cuestionar sus dichos y hechos. Anteriormente, cuando fue catedrático, fue expulsado de una Universidad por aullar e insultar a los alumnos que discutían sus insólitas teorías. 

Lejos, lejísimo, del verdadero pensamiento filosófico libertario originado en Inglaterra y bastante fuerte en Estados Unidos, que propugna un Estado mínimo y que no intervenga en las decisiones de la gente -un pensamiento más bien conservador, pero que tiene la coherencia de aceptar cosas como el matrimonio homosexual y el aborto despenalizado, que hacen erizar a nuestros fachos autodenominados "libertarios"- Milei es un ejemplo extremista de los economistas -aunque cada vez dudo más que el tipo sepa realmente algo del tema- al servicio de los poderosos y los millonarios de este mundo, que proponen disparates tales como que desregulando todas las relaciones patrones-empleados (vulgo que los primeros paguen aguinaldos, despidos, horas extras y salarios como y cuando se les cante el ojete) nosotros los pobres vamos a tener muchos mejores trabajos y salarios. Países donde ésto ocurrió: 0,0.

Como ésta no es una columna de economía ni yo sé un carajo de la materia, vamos al cine. El "León" (como él suele verse) ha hecho no sólo brutales recortes en el presupuesto del ente autónomo correspondiente (I.N.C.A.A.), sino también numerosos despidos. Los justificó con una frase muy linda para zócalos de noticieros afines pero inmensamente demagógica y cínica -como todo lo de él-: "No vamos a financiar Festivales de cine a costa del hambre de nuestros niños", con lo cual sospecho cada vez más que el tipo sabe tanto de economía y de cualquier otra cosa que no se refiera a perros clonados como mi vieja de Física Cuántica.

Más que "León" es un "Gatito mimoso" frente al Gran Capital (Bregman, diputada del PTS)

En primer lugar, nadie le sacó un centésimo de peso a ningún comedor para filmar una película o proyectarla. Los fondos del INCAA provienen de impuestos a las entradas de cine y similares, no lo financia Rentas Generales (o como se llame en Argentina) ni se saca presupuesto a Salud, Alimentación o cualquier otra actividad realizada por el Estado en favor de los más necesitados. Más inmunda es la actitud del Presidente porque él sí cortó la ayuda a muchísimos comedores populares. Además, la industria del cine argentino -de creciente prestigio y poderío económico hasta ahora- genera muchos puestos de trabajo directos e indirectos, además de mover la economía (no sólo emplea actores y técnicos, sino también empresas de catering, locaciones, compra ropa y un larguísimo etcétera).

Lo peor de este ignorante es que, con contadas excepciones (USA, India, Corea, Japón y 1 o 2 más que se me puedan estar escapando) esto es lo que pasa en todo el mundo desde hace décadas. Gobiernos de todo pelo en Escandinavia, el Este ex comunista, América Latina y Asia subsidian el cine mínimamente cultural no sólo porque les puede dar prestigio en esto último sino también porque es una industria que devuelve rápidamente la inversión no sólo en lo que conté en el párrafo anterior sino también en impuestos. Pero todo esto no lo sabe ni el propio felino ni el pobre tipo que puso al frente del Instituto, sin ningún antecedente en la materia.

En alguna otra columna me referiré más directamente al alto nivel general que suele tener el cine latinoamericano en los últimos años. No sólo el argentino -más que amenazado por este anormal- sino también el chileno, el mexicano, el brasilero y, en menor medida, el uruguayo y el boliviano.

Hay un caso parecido en la historia reciente de nuestro continente: en 1990 asumió en Brasil Fernando Collor de Mello quien, mejor peinado y con menos gritos, propuso una política económica muy parecida a la de nuestro héroe, incluyendo atacar cruelmente al instituto estatal de cine, más que nada porque allí nadie lo votaba a él. Resultados: el cine brasilero fue destrozado y le costó 20 años recuperarse. También -yendo a Brasil en general- aumentó enormemente la corrupción a pesar de que Collor prometió combatirla y la economía del país entró en una crisis tal que lo destituyeron dos años después. Vos ves.

"Trenque Lauquen" 2022, de Laura Citarella

       

Y.E.T.P.A.P.  (Ya Es Tarde Para Afiliarse a Previsión)

SILVIA TORTOSA (77)- Su segundo nombre era Eulalia y había nacido en Barcelona. En realidad, hizo más teatro y televisión que cine. Pero además, en este último, parece haber participado más bien en material meramente comercial con un par de excepciones más que importantes. La primera fue "Asignatura pendiente" (1977), film paradigmático de la Transición española y que ha envejecido bastante bien, donde Eulalia era uno de los intereses románticos de José Sacristán y, fundamentalmente, la poco recordada "La señora" (1987) del ídem director Jordi Cadenas, un excelente drama de época donde Tortosa no sólo demostraba ser mucho mejor actriz de lo que muchos creían, sino que -desnudos totales mediante- demostraba a los 40 años estar sorprendentemente hermosa desde todos los ángulos que se la mirara. Fuerte como sopapo de padrastro. Murió a los 77 años de cáncer y estaba casada con un productor 23 años menor. No cualquiera. 

PERCY ADLON (88) - Originario de München (y no Munich, valgame Satán), el Percy de la gente se hizo conocido por una única película, bastante simpática pero que no me animaría a verla ahora: "Bagdad café" (1987). Es de esas comedias socarronas -todo el mundo sabe que el humor alemán es harto polémico- donde los personajes absurdos realizan actos absurdos y la sangre no llega al río. La anécdota transcurría en un desierto norteamericano, donde estaba el ya veterano Jack Palance y allí llegaba Marianne Sägebrecht, una robusta alemana que tuvo sus 15 minutos de fama con esta película y la anterior "Sugar Baby", llegando a participar en "La guerra de los Roses". 

Pero volviendo al finado, es en realidad un misterio para nosotros que vivimos tan lejos de Baviera. Realizó -contando las mencionadas- 11 largometrajes y mucha TV, hasta 2010. No la volvió a pegar comercialmente y su cine no despertaba demasiado entusiasmo en las Uropas. En la foto está con la patrona, con la que estuvo casoriado 64 años, hasta este mes.

THE YAPING

Como los cobardes no hacen patria y ya llegué a la mayoría de edad, realicé mi primera historieta. Tomé una serie de los 70, guionada por el gran Héctor Oesterheld y, con un par de ínfimos cambios, dibujé lo escrito por el Maestro, tratando de copiar lo menos posible al dibujante original, Horacio Lalia.

A razón de una página por semana la subiremos a este poco prestigioso blog. Tengan piedad: estoy empezando y los escaneados no han sido los mejores.


       

 

Comentarios

  1. Volvió el decano!!!! Felicidades Faga, dios bendiga a la Canchita

    ResponderBorrar
  2. Gracias,Sinca. Haciendo click en la imagen se ve la página de la historieta en tamaño natural.

    ResponderBorrar
  3. Que gran retorno el de La Canchita 3.0, excelente como siempre y gracias por nombrarme, fue un placer poder colaborar para que 100 canchitas salgan al aire.

    ResponderBorrar
  4. Señor Fagalde: sepa que escribo este mensaje de pie (al menos figuradamente).
    Bienvenidas sus columnas!!
    No me había dado cuenta todo lo que las extrañaba hasta hoy.
    Gran alegría para este viernes.

    ResponderBorrar
  5. Muy bueno, la verdad, muy bueno. Una suposición a modo de comentario: lo del humor alemán no me llamaría tanto la atención, supongo que hay que sobrellevar un siglo de tragedias colosales de alguna manera.

    ResponderBorrar
  6. que pedazo de nivel! quedo atento a la tira...

    ResponderBorrar

Publicar un comentario