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| +THE UNFORGIVEN+ imaginado por la IA, a partir de la foto del perfil de "X". Me agrega más pelo. |
Sudando balas en el multiverso IMT: Identidades, Metal y Tibieza
Saludos, ¡Oh, es-timado lector!
Nuevamente en este sacrosanto Blog de Todo Por La Misma Plata, una
vez más, transitando los pasillos de este proyecto editorial virtual liderado por
el Benemérito Andrés Reyes con mano firme (¿y p*** blando? No sea mal pensado,
lector, parece que la humedad excesiva provoca que los habanos se reblandezcan,
por eso el puro pierde firmeza).
Como muchos sabrán, el bueno de Andrés, antaño pontífice de la
extinta FM 97.9 (la ¿entrañable? M24; si sirvió para que Andrew Kings comprar
algún kilogramo de entraña para algún “asadulo”, corresponde el adjetivo), ha
mudado sus bártulos al Canal de Todo Por La Misma Plata en YouTube. Allí, entre
micrófonos de última generación y pantallas, da vida —o más bien sobrevida— a
su inefable alter ego: Lubo Adusto Freire. Ese veterano reaccionario,
entrañable pero cascarrabias, que destila su típica nostalgia irredenta por la
URSS y ostenta otros defectos de fábrica que, paradójicamente, lo hacen
absurdamente humano.
Hablando de alter egos y máscaras
que usamos para sobrevivir a la rutina, yo mismo navego estas aguas bajo el
pseudónimo “Jaime De La Blanqueada” y el alias “+THE UNFORGIVEN+”, el mismísimo
que utilizo para despacharme a gusto en diversas redes sociales como la
inestable “X”. Y para retorcer el rizo identitario, no dudo en escudarme de vez
en cuando tras un anagrama silábico, presentándome al mundo digital como “raromiserolli”,
que en un macabro juego semántico integra “raro” y “mísero”, vaya a saber por qué
mueca en el rostro del libretista de la vida.
Esta danza perpetua de identidades, este laberinto de espejos
rotos o este caleidoscopio refractario donde uno es y no es al mismo tiempo
(con un guiño inesperado a Hamlet, por cierto), nos permite una reflexión
profunda sobre la fragilidad de la mente humana y sus mecanismos de defensa.
Porque si algo tenemos en común
los que habitamos con fervor este ecosistema de TPLMP, es esa dualidad dialéctica,
verdaderos “juegos de palabras” hechos carne y psique. Y esto me lleva de forma
ineludible a abordar la dimensión psicológica del tema musical que nos convoca
en la jornada de hoy.
“Sweating bullets”, una expresión en inglés que significa
literalmente “estar sudando la gota gorda”, “sudar frío” o “estar muerto de
miedo”. En el argot anglosajón (qué fruto noble la palabra “argot”), se utiliza
para describir a alguien que se encuentra bajo una ansiedad extrema, un estrés
severo o una gran tensión que amenaza con quebrar los cimientos de la cordura.
Por otro lado, adentrándonos en
terrenos más pantanosos, encontramos el Trastorno de Identidad Disociativo
(TID). Cuando era niño allá por los ’80 o en los capítulos de “Law & Order:
Criminal Intent” con Vincent D’Onofrio como el Detective Robert “Bobby” Goren, al
TID se lo mencionaba como “trastorno de personalidad múltiple”. En cualquier
caso, es una condición de salud mental profundamente compleja. “Sweating
bullets” describe los momentos de intensa angustia física y emocional que
experimenta una persona con este trastorno.
Imaginen por un segundo los
episodios de amnesia: darse cuenta de que se ha “perdido tiempo” o despertar en
un lugar sin saber cómo se llegó ahí genera un pánico profundo y desolador. A
esto sumemos el proceso de “conmutación”: el cambio entre diferentes
identidades, acompañado de un estrés físico severo, dolor de cabeza punzante y
sudoración por la sobrecarga del sistema nervioso. Finalmente, están los
temidos flashbacks de traumas. Este trastorno surge casi siempre como una
respuesta defensiva ante traumas graves en la infancia. Los recuerdos
intrusivos disparan respuestas de lucha.
Y aquí es donde la clínica explica
la música. Todo este oscuro preámbulo nos sirve para desmenuzar una de las
joyas más desquiciadas y lúcidas del Thrash Metal: la canción “Sweating
Bullets” de la legendaria banda liderada por Dave “El Colorado” Mustaine,
Megadeth. En esta monumental pieza del aclamado álbum Countdown to Extinction, Mustaine dialoga
abiertamente consigo mismo. La canción es un soliloquio perturbador donde el
protagonista sufre los síntomas exactos descritos líneas arriba. “Hello me, meet the real me”,
espeta Dave con su voz mordaz, personificando esa conmutación dolorosa, esa
cruenta lucha interna donde la paranoia clínica y el TID se dan la mano en un
manicomio mental de guitarras afiladas. Mustaine logró capturar ese sudor frío
y convertirlo en un himno a la disociación, demostrando que el metal, cuando
tiene verdadera sustancia y dolor, procesa la angustia existencial de forma
inigualable.
“El Colorado”, con todos sus
demonios a cuestas y sus infinitas contradicciones, siempre puso el dedo en la
llaga. Su música destila una postura clara frente al mundo, la política, la
guerra y los laberintos de la psique. Y es exactamente aquí donde mi vena
crítica exige tomar la palabra para marcar una distancia abismal y definitiva
con otras supuestas “vacas sagradas” de la escena musical. Muy sagradas, si me
permite Ustét ser estrictamente auto referente, aunque no manejo vehículo
alguno, más que la bicicleta.
Me refiero a la decepcionante,
tibia y lamentable postura reciente de James “Papa” Hetfield. Durante la
monumental presentación de MetallicA en el imponente recinto The Sphere de Las
Vegas, Hetfield tuvo el tupé (¿se escribe así?) de declarar, con una pasmosa
tranquilidad, que una banda mainstream como la suya “no está para influenciar”,
sino sólo para tocar música y entretener y olvidar toda es “m***da”. ¡Qué
cómoda y cobarde resulta la complacencia cuando tienes decenas de millones de
dólares descansando en el banco!
Decir que el Metal no está para
tocar temas de ideología es castrar el arte de su esencia más vital y
combativa. Como bien se plantea en los lúcidos conceptos de un elocuente reel
de Instagram que circuló desnudando esta polémica, el arte que se vacía
voluntariamente de contenido sociopolítico se convierte rápidamente en un mero
jingle publicitario. El análisis de ese video daba en el clavo de manera
magistral: despojar a la música de su capacidad innata de protesta o de su
lente crítica frente a la maquinaria del sistema, es reducir las guitarras
eléctricas a simples adornos de salón.
Les dejo la URL del reel. https://www.instagram.com/reel/DedSmsbxQeX
El Arte es, por definición, Ideología. Cuando James Hetfield se
lava las manos públicamente, reniega del mismísimo espíritu inconformista que
parió el género. Hetfield prefiere refugiarse en una costosa burbuja de luces
LED de altísima definición, optando por una neutralidad aséptica y plástica
para no ofender a los accionistas corporativos ni perturbar a los consumidores
ocasionales.
Dave Mustaine, por el contrario,
en su eterna rabia, sudando balas y enfrentando con fiereza y firmeza a sus
propios fantasmas y traumas, nos ofrece una obra infinitamente más cruda, real
y honesta. Megadeth no le teme a asomarse al terrorífico abismo disociativo ni
al turbio lodo ideológico.
En resumen, mientras el Benemérito Andrés Reyes y el eterno
nostálgico soviético Lubo Adusto Freire nos sigan brindando un altavoz en este
rincón de YouTube, nosotros seguiremos reivindicando a capa y espada el Arte
que incomoda y que duele. Ya sea lidiando con nuestras múltiples caretas como
Jaime, como el implacable +THE UNFORGIVEN+, o como el simple ser raro y
miserable. Seguiremos abrazando el caos mental y la incorrección política,
porque frente a la sedante anestesia del mainstream, preferimos toda la
vida seguir sudando la gota gorda.
Si llegó hasta aquí, ¡Oh, estimado lector!, le propongo un reto:
explique el por qué del nombre de esta columna y se hará acreedor a mi máximo
respeto.
Les dejo la URL del video de Megadeth. https://www.youtube.com/watch?v=aOnKCcjP8Qs
Les dejo la URL del video de Megadeth. https://www.youtube.com/watch?v=aOnKCcjP8Qs

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