Backrooms: El salto de la leyenda urbana al cine

 


El cine, desde siempre, se ha hecho eco de todo tipo de historias con tal de llevarlas a la pantalla grande, ya sea adaptando un sinfín de libros, leyendas, hechos, etc. Las leyendas urbanas han sido adaptadas en muchas oportunidades con mayor o menor apego. Es lógico que, en un mundo cada vez más interconectado, ahora su origen se encuentre en el mundo digital. Así es el caso de la historia que adapta la película estrenada en cines de nuestro país el 27 de mayo, “Backrooms”, la cual tuve la oportunidad de ver en su función de prensa gracias a la invitación de Life Cinemas en el Cultural Alfabeta.


Otro fenómeno actual que encontramos relacionado a esta película es el de los creadores de contenido en YouTube que han pegado el salto a la dirección cinematográfica. Hace unos meses reseñé “Bring Her Back”, película cuyos directores son los hermanos Danny y Michael Philippou; se dio esto. En esta oportunidad, el que ha transitado por este camino es Kane Parsons, siendo el encargado de dirigir esta nueva película.
Entrar en el mundo de “Backrooms”, como dijimos, es cruzar un umbral hacia las leyendas urbanas de internet o creepypastas. Estas consisten en historias cortas de terror, mitos o leyendas nacidas en internet. En este caso en particular, tiene su punto de partida cuando, en el año 2019, en la red4chan se colgó de forma anónima una foto que mostraba un local vacío con sus paredes decoradas con un papel tapiz amarillo junto con un texto que advertía sobre quedar atrapado en esta dimensión alterna.
A partir del año 2022, Kane Parsons lanzó en su canal de YouTube una serie de cortos situados en el mundo de los backrooms. Ahora, en 2026, este joven director de 20 años estrena su largometraje situado en este universo. Para esta tarea no estuvo solo, ya que estuvo acompañado por nombres de peso que cumplieron la tarea de productores, entre los que destacan James Wan y Osgood Perkins, directores muy conocidos en el género del terror.
El comienzo de la película cumple con una de las características fundamentales que reunían estos cortos. Los mismos lucen una estética de found footage grabados con cámaras analógicas. Así es como presenciamos la secuencia inicial, la que nos advierte desde un principio la peligrosidad que reina en esta realidad alterna.


Posteriormente conocemos a los protagonistas de esta historia: Chiwetel Ejiofor, quien interpreta a “Clark”, dueño de una mueblería que se encuentra en un momento de crisis personal como consecuencia de su separación con su pareja. En su camino buscará la ayuda de su psiquiatra “Mary”, a quien da vida Renate Reinsve, personaje que también es perseguido por los fantasmas de su pasado.
Atravesando este momento crítico, “Clark” se ve en la necesidad de vivir en su local, por lo cual, en una noche solitaria, descubre en la pared del subsuelo de este un portal que lo transporta al mundo de los backrooms, lo que sellará su destino.
Una característica fundamental de esta película es su manejo de la soledad. Pero no solo la soledad que transmite esta realidad paralela, en la que el laberinto interminable de oficinas genera esta sensación a todo aquel que transita por sus pasillos, sino también al estado mental en el que se encuentran los personajes. Además, esta es una película de pocos personajes, tanto en cantidad como en los diferentes momentos en los que comparten pantalla.
Una vez que los personajes, principalmente “Clark”, se adentran en este mundo, la búsqueda de la película es incomodar al espectador. Lograr que este se sienta perturbado y confundido ante la falta de respuestas sobre qué está ocurriendo.


Para lograr esto, lo fundamental es la atmósfera de misterio que envuelve todo, así como los protagonistas, quienes ven la película y no saben la explicación de lo que está pasando. Esto es un elemento buscado para lograr afectar al espectador, ya que, por esencia, las personas siempre buscamos mantener el control en cuanto a la comprensión de lo que está pasando a nuestro alrededor, algo que en gran parte de la película se pondrá a prueba ante la falta de respuestas.
Además del misterio, la estética de los espacios también contribuye a esto, ya que esta sucesión interminable de espacios pone a prueba toda la lógica, con puertas y espacios imposibles, elementos que parecen sacados de nuestro mundo y son colocados en este en posiciones extrañas. Más allá de los lugares oscuros, otra cosa perturbadora es la incomodidad del terror en espacios iluminados. Cuando los personajes caminan por este lugar, son recibidos por diferentes oficinas con su papel tapiz amarillo. Estas están iluminadas por las luces fluorescentes de sus techos y con su zumbido constante que contribuye a toda la atmósfera de la película.
Sin duda, estamos ante una película altamente psicológica. Los espacios pueden ser interpretados como el aspecto mental de los personajes o un reflejo de este.
La banda sonora es acorde a lo que estamos presenciando en pantalla y también contribuye al cuadro completo. Al estar ubicada en la década del noventa la recreación de la época es muy adecuada y los elementos tecnológicos contribuyen a la forma de contar lo que está ocurriendo.
Sin ninguna duda, esta película es toda una experiencia, tal como lo fue la leyenda que creó esta historia.
En definitiva, “Backrooms” en todo momento tratará de descolocar al espectador, buscando que este se sienta perturbado y confuso, algo que logra. Su ritmo, a veces pausado, jugará con la mente de todo aquel que decida acompañar a los personajes a través de este laberinto de espacios, mientras estos buscan las respuestas sobre lo que está ocurriendo.
Este es el gran acierto de esta película, por lo cual vale la pena adentrarse en lo desconocido y enfrentar las amenazas externas e internas que se presenten.



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