Historia de un oyente




"El oyente puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios, pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de emisora".

Seguro que leyeron ese párrafo con la voz del inefable Guillermo Francella, alias Pablo Sandoval, cuando le explicaba lo que era la pasión a Benjamín Espósito. Una verdad revelada que debería ser plasmada en mármol. O al menos en yeso, ya que, como el gato de Nik, dicho monumento sufriría el constante vandalismo por motivos político partidarios, y el yeso es un material mucho más barato en su reemplazo. 

Estatua de Gaturro, ese simpático personaje, muy parecido a Garfield, creado por el caricaturista libertario Nik. La intolerancia no le perdona la militancia pro Milei y se la agarran con el "popular" gatito. 

Antes, una pregunta que seguro sobrevuela el blog: esta columna ¿es una respuesta a las que está escribiendo Andrés? No, no me animaría a hacer de contrapunto, no tengo la altura de él. Pero sí puedo decir que en cierta forma inspira lo que viene a continuación. 

Pudo haber sido tanto "Historia" como "Crónica" o "Relato". Pero Historia creo que se ajusta mejor. 

Es la Historia de una pasión. O de una "pasioncita". O al menos un hábito, una costumbre incorporada, el escuchar esos programas en esa emisora de aquella radio de aquel estante que domina desde las alturas la cocina, el taller o la oficina. Esa radio donde tenemos marcada con silvapen, marcador o simplemente una hendidura hecha con un filo, para saber dónde poner la ruedita del dial para escuchar esa emisora que nos acompaña todos los días. 

M24 era una de esas radios que siempre se programa primero en la memoria del celular cuando lo cambiás, o en la memoria de la radio del auto cuando lo ídem. Siempre se le reservaba el "canal 1". Está en "favoritos" en las aplicaciones de radios on line, y en "suscripciones" en YouTube, cosa que te avisaran cuando se subía un video nuevo.

Todos teníamos a la emisora como la "radio en la que el Pepe le hablaba al sur". En sus ratos sin programación, no podía faltar ni Zitarrosa, ni el "Candombe del mucho palo", ni a Mercedes Sosa implorando que la guarden en una vasija. Ni mucho menos podían faltar Larbanois y Carrero. 

Don Alfredo, en la pose más uruguaya de todas: sacando un óbol largo para que la baje el 9 en el área rival. 

Pero un día, esa radio donde nos refugiamos quienes odiamos a Radio Disney, empezó a cambiar. Fue tomando otro rumbo, empezaron a haber programas con gente, donde realmente hablaban de cosas interesantes. A Todo por la Misma Plata lo empecé a oír desde el primer día. Luego voy a volver sobre esto.

Formó parte de la grilla el programa cooperativo Por Decir Algo (PDA), que tuvo una temporada de transmisiones deportivas, con el relato de Martín Rodríguez. y que entre muchas cosas interesantes se mandó un formidable programa especial del 20 de mayo con la historia de uno de los Fusilados de Soca, Floreal García. Una verdadera joya (el especial, no lo que hicieron los milicos). Dejo el enlace aquí

Se sumaron otras propuestas, como "Nada que perder", un periodístico conducido por periodistas talentosos como ser Sofía Kortysz, Lucas Labandera y Alejandra Couto. También estaba el Preve con sus bombitas, que por mucho tiempo fueron una de las pocas voces alternativas dentro del coro oficioso de medios que cantaba al son del gobierno del período 2020-2025. Por un tiempo estuvo Gonzalo Eyherabide con su columna. No me quiero olvidar de Nelson Cesin y Diego Martinis. Un cuadrazo. Era un programa con muchas cosas interesantes, que empezaba a dar lugar a jóvenes talentos, toda una especie a aire fresco en el acartonado ambiente del periodismo, donde solo se salva Leo Sarro Press. 

A Justicia Infinita ya lo conocíamos de otras emisoras, qué más se puede decir que no se haya dicho de Gonzalo Cammarota, Ximena Cedrés, Alejandro Dalto, Ignacio Alcuri y Lula Allegro.  Un tanque de los mediodías. 

También se sumo a las 16 horas Fernando Tetes con su propuesta "La cuchara", otro programa con varias horas de vuelo, un cultural muy interesante que, en mi caso, se me pisaba con otra propuesta cultural en otra emisora, "Fútbol a lo Peñarol".

"Todo por la Misma Plata" fue El programa, para mí. Pues encajaba justito en mi horario de trabajo y lo podía seguir por los auriculares mientras hacía mi tarea.

Jorge Nasser. Otra figura que te hablaba de la pasión. Y que sabía lo qué hacer en una radio cuando algo no le gustaba. 

Habiendo tenido otra integración original, y habiendo evolucionado hasta llegar al cuarteto conformado por Santiago, Johana, Belén y Andrés, fueron una gran compañía. Eran parte de nuestra cotidianeidad, si hasta entendíamos los chistes internos que se hacían entre ellos. 

Un párrafo aparte para la audiencia, entre cuyos miembros más audaces formaron un plantel no oficial del programa, y lo enriquecieron muchísimo. Y para el señor Don Adusto Freire. Referencia ineludible de la comunicación vernácula, que se habrá retirado ya a los cuarteles de invierno con su señora Filomena.

Queda también en el recuerdo los avisadores: Whisky Perro, carnicería El Ratón de Pando, pastillas Bruno, preservativos Bandido, pistolas Luc, Secongas, entre otras grandes empresas nacionales.  

Escuchar ese último programa no fue fácil. Porque la emoción, así como los cuatro conductores, estaba en el aire. Tocó escuchar a cada uno de ellos, y todos dijeron cosas que a uno, que no es de andar lagrimeando, le hicieron temblar la pera. Andrés, con su solvencia característica. Santiago, realmente habló con el corazón. Belén puso muchas cosas valiosas sobre la mesa, como el sentirse cuidada cuando le tocó ser mamá. Y Johana, quien se sumó y siempre jugó pa´l cuadro, hizo mención a una cosa muy importante, que haya espacios para que la gente pueda desarrollarse en lo que se formó y que le apasiona. Eso dejó entrever, al menos cuando la emoción le dejaba hablar. 

Y bueno, ahora todo eso se fue. Y nadie nos avisó sino hasta ya casi consumado el hecho. De la nada quedamos todos huérfanos, cada uno acusando el golpe de la manera que mejor pudo. Obviamente que también está la lamentable situación en la que ponen a un montón de trabajadores, que seguramente tenían planeado pasar fin de año de una manera muy diferente. 

Ahora, volveremos a prender la radio en esa emisora, pero donde antes habían programas, ahora no hay nada. Recuerdos, como cuando Andy Bernard (Ed Helms), en el último capítulo de "The Office" tira la posta definitiva: "Desearía que hubiera una forma de saber que estás en los buenos viejos tiempos, antes de que los dejes".

Un abrazo apretado a todos quienes formaron parte de M24. 

Comentarios