Frankenstein: El vínculo es el verdadero monstruo

 



Lo que comenzó como una simple charla y una pesadilla, dio el puntapié inicial a una historia que, más de doscientos años después, mantiene su vigencia e interés. Cuando Mary Shelley escribió "Frankenstein o el moderno Prometeo” no debe haber imaginado que estaba creando una obra imperecedera y reconocida por todos.

Quiso el destino que esta novela llegara a manos de un joven que se transformaría en uno de los grandes directores de cine contemporáneo. Alguien que en sus películas presenta lo monstruoso como algo hermoso y que en esta oportunidad no es la excepción.

“Frankenstein” dirigida por Guillermo Del Toro, es protagonizada por Oscar Isaac en el papel de Víctor Frankenstein, Jacob Elori, quien da vida (y nunca mejor dicho) a la criatura, Mia Goth, quien interpreta a dos personajes, a la madre de Víctor y a Elizabeth.

Su estructura narrativa está dividida en tres partes. Primero, un prólogo, que nos ubica en la historia; luego se cuenta desde la perspectiva de Víctor Frankenstein y finalmente desde la de la criatura.



Del Toro creó una historia gótica en plena época victoriana. El escaso uso de CGI hace que todo se sienta real. En algún momento puntual el uso de efectos digitales está un poco descuidado, pero pese a ello, lo que se ve es un espectáculo.

A los personajes se les asignan diferentes paletas de colores a cada uno, con toda la carga simbólica que representan.

Es lógico que encontremos diferencias entre lo filmado y lo escrito. Aquí las diferencias son el reflejo de lo que busca contarnos el director.

Un cambio fundamental está en las relaciones entre los personajes. El vínculo de Víctor Frankenstein con su padre, interpretado por Charles Dance, fue totalmente modificado respecto de lo escrito por Mary Shelley. Este es prácticamente inexistente, distante e incluso violento. El único vínculo y conexión emocional que tiene Víctor es con su madre, el resto están dañados. Esto será el detonante de lo que ocurre a lo largo de la película, sus consecuencias determinarán el destino de todos. Si bien la muerte de su madre es un mojón importante en la motivación de Víctor para llevar adelante su empresa, es determinante una charla con su padre, aquí comprendemos sus motivaciones.


Desde su perspectiva, vemos que su obsesión por lograr traer a la vida materia inerte se apoderó por completo de su vida. Vemos la meticulosidad con la que la lleva adelante y no se repara en sangre y partes de cuerpos para mostrárnoslo. Por un golpe del destino, hace acto de presencia en su vida Harlander, interpretado por Christoph Waltz, personaje inexistente en la novela, quien funciona como base financiera para los experimentos y tiene sus propias motivaciones. Del Toro lo utiliza para facilitar las cosas y así llegar al momento cúlmine de esta parte del relato, la creación y “nacimiento” de la criatura.

Dar vida a la criatura es representado como todo un proceso de nacimiento, el cual finaliza cuando, terminado el experimento y con Víctor creyendo que ha fallado, al despertar se sorprende con la criatura al lado de su cama. Aquí la alegoría del padre e hijo se plasma perfectamente, la criatura copiando los movimientos de Víctor y este, maravillado y sorprendido con su éxito, corre las cortinas para que la luz del sol ilumine a la criatura por primera vez, culminando así con su nacimiento y llegada a un mundo que lo va a despreciar y temer.

Cada vez que se piensa en la criatura, su imagen es inseparable de la caracterización de Boris Karloff en la película “Frankenstein” de 1931. Otra caracterización recordada es la de Robert De Niro en la película “Mary Shelley’s Frankenstein”, dirigida por Kenneth Branagh. La versión de Jacob Elori difiere de estas, no se apunta al aspecto físico para resaltar el aspecto monstruoso de la criatura, sino que se le da una apariencia más humana.



Una vez logrado el milagro de la vida, se acentúan los fallos de Víctor como padre. La falta de herramientas para relacionarse y conectar con su creación hace que se nos reafirme de forma textual o figurada que Frankenstein es el verdadero monstruo. Le es imposible entablar un vínculo sano y esto genera una relación violenta y de desprecio, en la que no alcanza a ver sus propias fallas como “padre”.

 El primer vínculo empático que conoce la criatura es en su breve encuentro con Elizabeth pero, de nuevo, la mezquindad de Frankenstein creará caos.

Desde la perspectiva de la criatura vemos su evolución, cómo deja de ser ese ser que no comprende lo que ocurre a su alrededor y pasa a entender su entorno. Esto se da cuando se cruza en su camino con una familia en el bosque, aquí lo que tenemos es una sinécdoque, esta familia representa a la mirada que puede generar en la humanidad la criatura, en su mayoría será de  rechazo, con la excepción de un anciano ciego, quien será el encargado de enseñarle la sociabilización por medio de lo más simple, la empatía. Será el encargado, además, de sembrar la idea del perdón que es un elemento fundamental para el desenlace de esta historia. 

La búsqueda de la identidad es otro elemento clave. La criatura necesita conocer su origen y quién es para poder conocer su lugar en el mundo. Esto sólo traerá dolor y soledad, esto último, determinará el camino de los personajes a partir de su necesidad de tener una compañía.


En su tramo final, algunas cuestiones se resuelven de forma apresurada, hay una persecución y posterior redención que se siente de esta forma, pero no por ello, menos efectiva.

Adaptar una obra literaria no implica hacer una representación literal. Es más interesante cuando el cineasta toma una historia por todos conocida y la adapta de tal forma que transmite su mensaje. En este caso ocurre esto: una vez finalizada reflexionamos sobre los vínculos que tenemos y así como cierto personaje de esta historia, vemos el horizonte con lo más importante que tenemos, nuestra vida y la facultad de vivirla.




Comentarios

  1. ¿Esta es la vuelta de la Canchita en el 2025 a su lugar en el universo? De ser así enhorabuena Faga, que lindo es volverte a leer!!!

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