Maternidark

 

La maternidad es el mayor desafío que elegí en mi vida. Es lo que me enfrenta constantemente a contradicciones y todos los días hace que me pregunte si estoy haciendo las cosas bien. Mi maternidad fue decidida pero no planificada. Si hubiera tenido intención de planificar, el momento en que me embaracé no era ni el adecuado, ni el padre era el correcto, ni la economía suficiente, entre otras negativas. Pero a pesar del terror que tenía a las críticas sobre tener un hijo en el momento más inadecuado, estaba segura de mi decisión.  Siempre (porque no sé desde cuándo) supe que iba a ser madre, que quería ser madre, fantaseaba con tener muchos hijos.  

Soy madre sola, hasta en el poco tiempo que viví en pareja la dinámica era la de una madre sola. Creo que este detalle hizo que me apoyara más en mi familia y amigas, pero sobre todo en la madre que era y es mi hermana. Ella, por un tema generacional capaz, o vaya a saber por qué, es mi ejemplo de madre, es muchas veces a quien recurro a contarle algo que me preocupa, por consejos, o pienso “¿qué haría Eve en esta situación?” "

Una vez la llamé angustiada y desesperada por una situación en particular y ella me dio la respuesta más tranquilizadora y que aplica casi que a todas las preguntas: “Que esto me funcione a mí no significa que sea lo que le va a funcionar a ustedes”. Y eso lo tengo grabado y es lo que aplico cada vez que alguien de mi “tribu” me pide un consejo de maternidad.

Este mundo patriarcal ha hecho que todas las personas, no importa qué vínculo tengan con una madre, se sientan con el derecho a opinar sobre cómo y qué es mejor hacer con los hijos. Desde el minuto siguiente que contamos de nuestro embarazo empieza la catarata de formas correctas de ser madre, desde cómo vestirte ahora que estás embarazada, pasando por cómo parir, hasta cuándo tenés que darle teta. Bueno, que no se te ocurra decidir no hacerlo, porque eso es herejía y merece crucifixión. 

Todo eso que nos llueve va disfrazado de buena intención y consejo amoroso, muchas veces. Otras veces no se disfraza de nada. Genera frustración, tristeza, inseguridad y hasta dolor. Y todo esto lo cuento desde una maternidad deseada y decidida. Imaginen todo esto pero en una mujer que no pudo decidir, que su maternidad es obligada, por ejemplo, por la familia porque el orden es casarte y tener hijos, y si demorás recibís la insistencia, “ya estás en edad” y ¿para cuándo?”

Muchas veces veo en otras madres cosas que yo haría distinto, a veces me indigno o me preocupo, no les voy a mentir. Pero no juzgo a otra madre porque, como yo, hace lo que puede. La maternidad es dolor, cansancio, frustración, tristeza, miedo y terror, es arrepentimiento. Y también es aprendizaje, alegría, amor y felicidad infinitas. Contradicciones. ¡Sí! Como la vida misma.

Me voy a permitir dar un par de consejos no pedidos. Maternen y críen en tribu. Sean honestas con sus hijes y con ustedes mismas (varones siéntanse incluidos, ja). No hay nada mejor que cultivar la honestidad y que en el almuerzo tu hijo mientras se come sin chistar todo el plato de tu guiso quemado te diga entre risas: “discúlpame que te diga, pero el guiso de la abuela es más rico”. 

Ese día sonreí toda la tarde.

Comentarios

  1. Muy crack en esto de la escritura che, pero mucho más crack el Cami de la pipol comiendo sin chistar el guiso quemado jajajaja Salú loca.

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  2. Estás haciendo un trabajo extraordinario como madre, criando a un niño maravilloso que nos alegra a todos los que tenemos el placer de compartir momentos con él. ;)

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  3. Ya sabés lo que siento y pienso. Solo dejar constancia de que lo estás haciendo bien.

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  4. Deale pa adelante Emy Li que pa esto no hay manuales.

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  5. Tal cual. Tenemos un enano de 4 años y tratamos de hacer lo mejor para criarlo. Y es un desafío todos los días.

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