Creciendo y adoleciendo...

 



ADOLESCENCIA: es una etapa necesaria e importante para la transición niño-adulto. Pero esencialmente es una etapa con valor y riqueza en sí misma, que brinda infinitas posibilidades para el aprendizaje y el desarrollo de fortalezas.

Viene teñida con algunos matices de impunidad ya que los jóvenes despliegan toda su rebeldía bajo ese manto y pueden darse el lujo de experimentar en ese lapso todo tipo de situaciones, estilos de vestimenta, cortes de pelo, grupos de amigos, vicios, etcétera. Pero por sobre todo, se podrán dar el lujo de desafiar a sus anchas la autoridad y medir sus fuerzas con los adultos, sin consecuencias, porque el adolecer así se los permite.

Es donde lo emocional rige sus mundos y los sentimientos se presentan en el estado más natural, es todo o nada, es amor u odio, pero es también la fidelidad en su máxima expresión.

Al entrar al liceo, Belén se encontró transitando esta etapa y realmente fue una de las mejores experiencias que tuvo. Se sentía a gusto con sus pares, disfrutaba mucho de los diferentes grupos, era muy sociable así que se mezclaba bien con todos.

Fue un momento donde nadie reparaba en el otro, cada uno andaba en busca de su propia identidad así que era fácil camuflarse. Las metas se hacían cada vez más importantes, pero divertirse también formaba parte de crecer.

Empezaron a aparecer las salidas, los bailes, los novios, los encuentros y desencuentros, el vaivén de la vida misma.

Alrededor de los 16 años, Belén decidió que ya era hora de partir, que el futuro no vendría a buscarla, habría que ir por él. Hizo algunos contactos y se aventuró, bolso en mano, a trabajar a la capital.

Las cosas allí no eran exactamente como las había imaginado. Ella era astuta y había aprendido mucho desde que se quedó sola, pero nada se comparaba con todo lo que aprendería trabajando para extraños.

Fue explotada, maltratada y discriminada por un buen período, hasta que empezó a entender cómo funciona el mundo y las relaciones humanas. Aprendió que las relaciones abusivas de poder le matan la inocencia a cualquiera y seguir adoleciendo no la salvaría de nada de eso.

Había que cerrar el libro de cuentos y… colorín colorado, esta etapa se te ha terminado.

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