No hay vino malo

Como ya adelantamos en el debut, cada vino tiene su consumidor, así como para cada roto hay un descocido, decía mi abuela

Hoy quiero ahondar en otra de las máximas que uno aprende en este ambiente, y que me parece muy respetable: “no hay vino malo”.

Por supuesto que, como en todo rubro en esta vida, hay gente del bien y gente del maul, nosotros, con el fin de generalizar a troche y moche, vamos a pensar en la gente del bien, los otros que negocien con su almohada, si es que tienen

Detrás de cada gota de vino que se toma en todo el mundo, hay un montón de trabajo de mucha gente, pensemos que el vino que vamos a consumir en breve, cosecha 2024, se empezó a gestar por estos meses del 2023. El más humilde de los vinos necesita por lo menos ese proceso para empezar a “ser”.

Transcurre más o menos un año entre que la viña se “vacía” en vendimia y vuelve a estar pronta para vendimiar

Cada viticultor conoce su viñedo, que es lo que rinde cada parcela, qué variedad se planta en qué  cuadro y qué tipo de vino va a hacer con la uva que le provee ese cuadro, desde un gran reserva hasta uno de mesa hay procesos que ejecutar durante todo el año

Si ustedes pasan por algún viñedo por estas épocas, seguramente lo van a ver sin hojas, apenas las ramitas limpias. Esta imagen se prolonga durante todo el invierno, la planta está en reposo, algo parecido a la hibernación digamos. De todas formas, el vitivinicultor no descansa, en invierno se poda, ya comienza a preparar la planta pensando en el vino del año que viene.

La poda es fundamental para controlar el crecimiento de la vid y lograr que menos ramas tengan más alimento, controlar la cantidad de fruta por hectárea y finalmente elegir el vino que se hace con esas uvas. Intentaré explicarlo en alguna otra oportunidad. 

Otro momento en el ciclo que es muy sacrificado, es el de las heladas. Ahí todo el mundo pone manos a la obra para evitar que la helada queme las bayas, hay hermosas imágenes de viñedos en los que se prenden pequeñas fogatas para calentar el ambiente y evitar daños. Pensemos que esto implica que haya muchas personas que pasan sin dormir esa noche para cuidar de las plantas


Estos que describo son solo un par de momentos durante el ciclo, ni hablar del trabajo febril y el estrés que se vive durante la vendimia. Lo sorprendente es que, si uno pone atención, cuando anda por alguna ruta nacional, sobre todo por el santoral y hoy en día hasta la Interbalnearia, se ven muchos viñedos, seguramente nunca vean a nadie trabajando en ellos, da la sensación de que todo el proceso se hace solo, salvaje. 

Nada más lejos de la realidad.

Por eso cuando uno anda por alguna degustación o salón del vino y conversa con la gente, nunca debe decir "este vino no me gusta" o, mucho peor, "qué porquería es esto, por favor! Como respeto a todo el trabajo realizado y cuidándose de no herir sentimientos de nadie

Se dice "este vino no es de mi estilo, no tiene lo que busco en un vino, no es para mí". Digamos que uno se echa la culpa y nunca ensucia la cancha. Sobre todo, si no tenés mucha idea de con quién estás hablando. 

Se los dice alguien que aprendió de la peor manera. Porque esto me lo enseñaron después de decirle en la cara al enólogo que había hecho el vino y que me preguntó qué me parecía: “este vino no me gusta”

Así que recuerden amiguitos, si les toca andar en alguna degustación ese es un código de “etiqueta” como para parecer una persona de bien y que tiene educación y nadie rehúya su compañía.


Por otra parte, están totalmente liberados en caso de estar en la intimidad del hogar, o barra de amigotes, de pegar el grito “¡bo, qué mierda compraste, esto parece nafta super hdp!" mientras se hurga el ombligo.

Siempre bebiendo con moderación. SALÚ.

Comentarios

  1. Esta columna no es mala. Simplemente no es para mí.

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    1. Patricio era el mejor, pero lo consumieron las drogas. Una pena

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  3. Cuando el zorro me vende vino, no decís lo del título.

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  4. aaaaaaaaaaaaah que bieeeen. Como me está gustando esta... columna.

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    1. Ya sabes que vamos a tomar en la fiesta de fin de año de columnistas

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  5. Yo como buen montevideano que empieza a ir para Minas por el Santoral en vez de la ruta 8, empecé a ver los viñedos yendo ya por Mendoza, y es como decís, parece que no los trabajara nadie. Muy buena columna

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    1. Gracias Diego. Bien metida la ruta 7. La uso desde hace un tiempo para volver de Melo. Re tranqui la cosa

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    2. Muy buena!
      Atenta a la proxima!

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