Entre príncipes sapos y otras cuestiones

 

El ser humano por instinto busca refugio en sus progenitores, necesita una figura paterna y una figura materna, y en la evolución de su vida si no obtuvo esas referencias de forma natural busca sustituirlas entre sus pares. Por esto es que muchas veces las propias parejas cumplen ese rol, confusa y equivocadamente.

 Ya les presenté a Belén, hoy hurgamos un poco en su árbol genealógico.

-LA MADRE-

Mabel nació en un ambiente poco amigable, inestable y con muchas carencias. Su progenitora era una mujer de “mal vivir”, como se decía antes, su padre había fallecido, se crió como pudo entre bares y desconocidos, se fue acostumbrando a cuidarse sola y a proveerse.

Entrando en la adolescencia al nacer su hermana, aprendió a ser un poco madre también, en momentos donde los adultos incumplen con el deber de proteger y  los excesos  se vuelven prioridad,  los pequeños quedan a merced de la vida y es ahí donde el instinto de supervivencia emerge. 

El único objetivo de Mabel era sobrevivir y proteger a su hermana. Hizo la primaria como pudo y en algún año más de estudio aprendió a hacer tareas domésticas, a coser, a bordar, a tejer y a cocinar. Soñaba, como cualquier adolescente de esa época, con casarse y formar una familia con un esposo bueno y cariñoso, que la rescatara de esa vida miserable. Anhelaba ser y pertenecer, solo quería estabilidad. No era una opción salir a adelante sola, el mundo le hizo creer que ella no era capaz, los insultos y desprecios de su propia madre hicieron que su autoestima se desplomara, fue creciendo convencida de que algún día seria rescatada por un "Príncipe Azul". Su primer príncipe se convirtió en un sapo cobarde cuando ella le dijo que estaba embarazada y se fue saltando hacia el estanque más lejano, abandonándola con una responsabilidad en brazos que ella no necesitaba.

En el momento más vulnerable de su juventud, sola y con un niño a cuestas, parece haber encontrado a su verdadero Príncipe Azul, un encantador, un hombre bastante mayor que ella, separado y con hijos ya grandes. La enamoró con las notas que salían de su guitarra, la conquistó con sus artes de don Juan, la deslumbró con su experiencia y la atrapó con promesas de una vida como la que Mabel había soñado. Se sintió tan segura a su lado que nunca vio las imperfecciones de ese ser. Tener un hogar para ella, su hijo y eventualmente su hermana pesaban más que los defectos que aquel hombre pudiera tener. Por primera vez se sintió querida, visible y necesitada.

Definitivamente no todos nacemos con las mismas oportunidades y los orígenes  condicionan. Mabel se crió en un ambiente tan pobre de recursos y oportunidades que la vara con la que medía las cosas estaba demasiado baja. La personalidad se forja en las primeras etapas de la vida, una niña ignorada y descalificada se vuelve, generalmente, una mujer sumisa y sin entender su verdadero valor.

-EL PADRE-

José fue un niño abandonado por su madre al nacer, conoció el mundo y sus dificultades a temprana edad, se crio en orfanatos, nunca supo lo que era la vida en familia, en esos institutos se vivía bajo estrictas reglas, con horarios para levantarse, sentarse a la mesa, bañarse, etc. Los niños más grandes ayudaban en los quehaceres para colaborar con los más pequeños, iban a la escuela en grupo, dirigidos por un tutor. Así transcurrió su niñez, sin ser ni pertenecer, sin amor ni respeto, sintiendo que su vida no valía nada.

En la adolescencia se escapó del orfanato y vivió donde pudo, aprendió a tocar la guitarra y en ella volcaba toda su tristeza y frustraciones y le servía de terapia y como medio de relacionamiento.

Su meta era reencontrarse con su madre, soñaba que ella lo estaría esperando y que lo recibiría con abrazos y besos y lo llenaría de amor. Él la busco incansablemente sin éxito, no hubo puerta que no tocara para saber de ella. Jamás se planteó la idea de que no era bienvenido en la vida de esa persona. Se llenó de frustración por no poder conocer sus orígenes, todos en algún punto necesitamos conocer nuestros orígenes, hay una sensación de no saber hacia dónde vamos si no entendemos de dónde venimos.

...

Fue así que el universo conspiró para el encuentro de esas dos almas perdidas que en ese momento se complementaron y fueron suficientes para llenar vacíos, aplacar dolores y sanar heridas.

De esta unión nacieron Belén y sus hermanos, de quienes seguiremos hablando en la próxima columna.

Comentarios

  1. Bien Pitu. Pobre Belén, que terminó jugando en Atenas y laburando en Canal 10...

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  2. Me encanto Pitu tu columna, una historia que atrapa, quedo a la espera de lo que vendrá.

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  3. esperando el próximo capítulo ya! fuerte carga emotiva acumula esta historia para mí

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