martes, 11 de febrero de 2020

Si lo sé no vengo

Destaque para el 33 de Sayago que registró 12 tiros y ningún punto. Será cualquier cosa menos tímido.
Ayer decidí ir a ver a Sayago. ¿Por qué? Porque era el último partido de la fase regular, porque era ante el "clásico rival", y porque posiblemente sea uno de los últimos partidos que el equipo del barrio juegue en su cancha en el año. Invité a mis tres hijos y hasta a mi amigo Deta, a quien no veía desde que nadie sabía quién era Manini Ríos. Afortunadamente, uno de mis hijos (el mayor, por la sabiduría que le dan los años) se bajó a último momento.

Intenté sacar entradas con el celular pero el mensaje de la aplicación era claro: venta web exclusiva para socios, entradas generales en el club.

Así que decidí pasar temprano por la cancha (que me queda cerca de casa), cosa de comprar las entradas, volver a casa, y salir cerca de la hora de comienzo del partido, previsto para las 21.

Llegué a la cancha a las 19. Pese a que de acuerdo a la Federación Uruguaya de Básketball, la venta debería haber comenzado a las 18:40, el funcionario de la Federación al que le pregunté (que se encontraba tranquilamente comiendo una muzzarella, comprada -presumo- en La Facha, el bar de enfrente y uno de los main sponsors de la institución) afirmó que en 15 minutos empezaban a vender. "Dale 15 minutos al muchacho que arranca". Yo no estaba solo: además de mi hijo pequeño, habría una treintena de hinchas que también parecían tener intenciones de adquirir su boleto.

Me dije "mmmmm... mirá cómo te mira Conan", y decidí ir hasta el cajero automático más próximo a sacar dinero, cosa de estar prevenido en caso de que no funcionara la venta con tarjeta, algo que resulta bastante más común de lo esperable a la hora de adquirir boletos para un espectáculo deportivo. El cajero más cercano (desde que con un camión arrancaron el que estaba en la estación de servicio de Ariel y Bell) se encuentra en el Devoto, a unos -calculo- 800 metros de la cancha.

Fui hasta ahí y volví, acompañado del pobre Leandro que a esa altura ya lamentaba no haberse quedado jugando al Fortnite. Recordemos que la idea original era ir, sacar la entrada, volver a casa, hacer un poco de tiempo, y salir ya más abrigados (porque estaba medio fresquito).

Cuestión que llegamos a las 19:30 y la situación no había cambiado: aun no había comenzado el proceso. Solo que ahora se había formado una fila de gente que estaba en la misma situación que yo.

Sobre las 20:45 horas, comenzó. Exclusiva con efectivo, ya que el pos de la tarjeta nunca anduvo. Ergo, no hubo chance de adquirir las entradas a la mitad de precio, tal como se ofrece mediante el uso de determinada tarjeta.

Recién a las 21:30 pudimos entrar. Ya se jugaba el segundo cuarto del partido, por lo que nos perdimos más de la cuarta parte del espectáculo, aunque nos cobraron el precio completo (300 pesos). Por suerte agarramos el mejor momento de Sayago, que llegó a ir como 13 puntos arriba, aunque en el tercer cuarto nos quebraron y el cuarto fue poco menos que un trámite.

Recuerdo que hace varios años, cuando la Liga Uruguaya de Básquetbol vivía su auge, las entradas se agotaban, y era algo parecido a una liga realmente uruguaya pues competían equipos que vivían a cientos de quilómetros de distancia, que Horacio "Tato" López dijo algo así como que estábamos viviendo un espejismo, y que cuando dejara de ser una moda, el básquetbol uruguayo volvería a su mediocridad de siempre porque la Liga no tenía una estructura que la sostuviera, sino que se había hecho más o menos todo a los ponchazos.

El tiempo le dio la razón: hoy no va ni cerca de la cuarta parte de gente que iba en aquellos años, los equipos del interior dejaron de competir, y hoy tenemos simplemente un Federal con nombre cambiado, dominado por equipos que parecen tener más dinero que ganas de apostar a las formativas, y que cuando apuestan, viene un equipo europeo y se lleva a sus botijas sin dejarles un dólar.

Y yo quejándome porque no andaba el pos.

lunes, 3 de febrero de 2020

#TodosDetrásDeMomo - S02E01

Un aporte de Todo Carnaval - Fuera de Concurso. Un saludo a Tania Tabárez.

Altas y bajas: hoy, el Centro Atlético Fénix

Se fueron, escuche bien:

Resultado de imagen para Juan Ramón Carrasco
Prestancia.
- Maximiliano Cantera (se ve que tan inagotable no era).

- Alex Silva (más nombre de cantante melódico tropical que de futbolista).

- Rodrigo Tabares (JR escuchó "andate Tabárez" y se ve que malinterpretó).

- Maximiliano Pérez (un Fénix sin Maxi Pérez será algo difícil de interpretar).

- Darío Denis (atajaba demasiado bien para el paladar de Juan Ramón).

- Brian Lugo (casi ni jugo).

- Bruno Montelongo (fracasó en Peñarol).

- Sebastián Gallegos (le hicieron el chiste de los gallegos que eran dejados libres).

- Matías Rigoleto (¿lo conoce a Rigoleto?)

- Emiliano Mozzone (debe ser algo del de Locos por el Fútbol).

Pero, afortunadamente, llegaron:

- Ángel Rodríguez: imagino que es el hermano de Déborah. Veloz. Posibilidades de éxito: 4.

- Carlos Fernández: de dilatada trayectoria. Posibilidades de éxito: 3.

- Camilo Núñez: puede ser factótum. Posibilidades de éxito: 2.

- Ernesto Hernández: otro jugador fetiche de Juan Ramón. ¿Sabía usted que Ernesto pasó por Peñarol y no llegó a jugar un minuto? Porque yo me acabo de enterar. Posibilidades de éxito: 4.

- Maureen Franco: es el jugador ideal para que Juan Ramón se enamore y lo deje libre en cuestión de meses. Posibilidades de éxito al corto plazo: 9. Al largo: 1.

- Richard Núñez: experiencia. Me dirá: no es el mismo. Ah, no sé. Posibilidades de éxito: 5.