El pasado 26 de agosto se agregó al catálogo de HBO MAX la película de 2022 “She Said”, dirigida por Marla Schrader. En ella, como en tantas otras, se aborda el periodismo de investigación, en el que sus protagonistas realizan un esfuerzo denodado en busca de la verdad. Dentro de este grupo de películas encontramos el clásico “Todos los hombres del presidente” de 1976, dirigida por Alan J. Pakula y protagonizada por Dustin Hoffman y Robert Redford, que cuenta la historia de los periodistas que estuvieron detrás de la investigación del escándalo de Watergate. Más acá en el tiempo, otra película de este grupo que destacó fue “Spotlight” de 2015, dirigida por Tom McCarthy, protagonizada por Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, John Slattery, Brian d'Arcy James y Liev Schreiber. En ella se cuenta la historia del grupo de periodistas que revelaron el escándalo de abuso sexual de sacerdotes de la iglesia de Boston, Massachusetts. En esta oportunidad, el objeto de la investigación periodística está centrado en casos de abuso, acoso y agresión sexual en Hollywood que ocurrieron durante décadas. Estamos ante una película que está basada en hechos reales, los cuales contribuyeron a la expansión de forma viral del movimiento #MeToo.
Las protagonistas de esta historia son Carey Mulligan y Zoe Kazan, quienes
interpretan a “Megan Twohey” y “Jodi Kantor”, dos periodistas del New York
Times que estuvieron detrás de la investigación del caso de Harvey Weinstein.
El artículo periodístico, fruto de esta investigación, obtuvo el Premio
Pulitzer en el año 2018. Posteriormente, ambas escribieron el libro “She Said”,
principal fuente de inspiración de esta película.
La trama gira en torno a todo el proceso de investigación que las protagonistas
llevaron adelante, cómo recabaron la información de las víctimas, comprendiendo
por lo que tuvieron que atravesar mediante charlas con ellas, intentando
obtener su confianza y así lograr que se expresaran oficialmente acerca de los
terribles ataques que sufrieron. Desde este punto de vista, es una película
procedimental; los espectadores acompañan todo este proceso, contado
fundamentalmente desde la perspectiva de este dúo de periodistas.
Mediante los diferentes diálogos con las víctimas y demás personas vinculadas, con mayor o menor apertura de estas, se aproximan a desentrañar el fondo ocurrido por mucho tiempo: la existencia de todos estos actos deleznables y cómo estos afectaron sus vidas.
Hay varias secuencias en las cuales los vehículos circulan por la ciudad o
carreteras, lo que funciona perfectamente como una metáfora del intenso y
largo camino que se debió transitar para llegar a esta terrible verdad y que viera la luz.
La realidad de los hechos acontecidos no está oculta solamente por el miedo de
las víctimas, sino que se comprueba la existencia de todo un aparato que,
amparado en el poder de Weinstein y todo un sistema que jugó a su favor,
funcionaba de una forma tan articulada y despiadada que lograba silenciarlas.
Por medio de sus relatos se va conociendo el modus operandi que se utilizaba
para encubrir todos estos hechos. Algo que se transmite de muy buena manera es
esa sensación de “secreto a voces”, donde muchos conocían lo que estaba
ocurriendo y por una o por otra razón miraban hacia el costado.
Cabe destacar las actuaciones de Carey Mulligan y Zoe Kazan. Dotan a sus personajes de una profundidad mediante la que presenciamos cómo este caso va copando lentamente sus vidas, al punto de que, en todo momento, incluso estando con sus familias, están trabajando en él. Aquí, lo que se podría objetar, si comparamos, por ejemplo, con lo relatado en “Spotlight”, es que no se termina de dar rienda suelta a que los personajes expresen más intensamente sus sentimientos como consecuencia de los terribles acontecimientos que van descubriendo. Pero esto es algo que no ocurre en todo el visionado de la película. Existen momentos en los cuales ambos personajes, fundamentalmente el de Carey Mulligan, logran expresar sus emociones, ya sea con llanto o una mirada, momentos en los cuales el espectador entiende por lo que están atravesando.
Otro elemento para resaltar es la forma en que se representa a Harvey Weinstein
en esta película. Si bien es un personaje que casi no tiene momentos en
pantalla, más allá de escuchar su voz en llamadas telefónicas, la película
logra transmitir su omnipresencia. Es una amenaza constante y presente en todo
momento, tanto para el equipo que realiza la investigación como para todo aquel
que sabía lo que pasaba.
La banda sonora logra acompañar en todo momento, sin estridencias que afecten a
lo que se está contando, pero logrando generar el ambiente preciso para que
toda la tensión y el drama se transmitan desde la pantalla, mientras las piezas
del rompecabezas se van uniendo de tal manera que todo va tomando forma.
Lo mejor de la película es cómo logra transmitir todo el método y procedimiento aplicado por el trabajo periodístico para dar forma a la noticia y hacer que esta sea conocida por todos. Las secuencias que se desarrollan en la sala de redacción del New York Times son el claro ejemplo de esto, sumado a todo el trabajo de campo mediante el cual se recaban los diferentes datos necesarios para unir todos los puntos. A su vez, también consigue transmitir de forma clara cómo se fueron dando todos los hechos y el lugar que ocupó cada uno de los involucrados.
Sin dudas, en una época en la que tanto los medios como la labor periodística se encuentran en crisis, es reconfortante encontrar este tipo de películas que nos narran que, cuando esta tarea es desempeñada con pasión y con el objetivo de encontrar la verdad de los hechos, es posible lograr que las cosas se sepan y, así, poder lograr cambios necesarios.



Comentarios
Publicar un comentario
Antes de publicar, piense si su mensaje puede llegar a herir a alguien. Gracias.