Qué alegría era ingresar al videoclub y encontrar que ese estreno que estabas esperando tenía la tarjetita de “disponible”.
Durante por lo menos dos décadas los videoclubes fueron parte del paisaje urbano de cualquier ciudad del país. Eran terceros lugares (permiso, Jimes), en los barrios, verdaderos puntos de encuentro. El programa Decalegrón tenía un sketch que transcurría en un videoclub, lo que da la pauta de lo instalado que estaba en nuestra vida cotidiana.
Estos comercios formaron parte de la educación sexual un poco deformada de varias generaciones, con sus biblioratos oscuros o piezas con cortinita, donde la reina era la Cicciolina.
En el universo videoclub, un personaje muy importante era quien estaba detrás del mostrador: una persona que, si hacía bien su tarea, conocía tus gustos y te decía la irresistible frase “tengo una película que es para vos”. El propio Quentin Tarantino se desempeñó en esa noble tarea y parte de su educación no formal fue gracias a ese empleo.
Hubo un videoclub en Montevideo que fue una auténtica escuela de cine. Tuvo varias ubicaciones, todas en la zona de Pocitos. Era el Video Imagen Club (VIC), propiedad del crítico de cine, contador público, juez de fútbol, productor cinematográfico y podría seguir, Ronald Melzer.
Tal es así que la pareja de directores Rebella y Stoll, responsables de dos clásicos del cine nacional como 25 Watts y Whisky, eran clientes del VIC, formando parte de esa “escuela”. Las tertulias mostrador de por medio entre los jóvenes directores y Melzer fueron mucho más allá de un vínculo cliente-comerciante. Ronald terminó siendo productor asociado de 25 Watts y teniendo un pequeño papel como juez de línea.
“La batalla es tratar de dar información, orientar, elegir bien y atender bien a tu público; es la única manera de sobrevivir”, declaraba Melzer en una entrevista cuando el negocio de los videoclubs empezaba a flaquear. En junio de 2013 lamentablemente Ronald falleció y el VIC cerró sus puertas.
Una segunda vida
Conversando con mi amigo Nicolás Vignolo (muy querido por la comunidad de TPLMP) nos surgió la duda de si existían en Montevideo videoclubs activos. La respuesta es que no. El último soldado en caer fue el Adrimar (Av. San Martín 3684), que se reconvirtió en quiosco-papelería pero conserva a la venta algunos títulos en DVD, pudiéndose llevar por módicos precios algún clásico del cine a tu casa.
Lo importante es que, a falta de videoclubs, existe algo mejor: la Mediateca Ronald Melzer. Un espacio gestionado por la IMM, abierto a todo público, que con la presentación de un comprobante de domicilio y documento de identidad te presta en forma gratuita películas en DVD o libros de cine. Cuenta con 8.000 títulos de todos los géneros, épocas y países, y más de 500 libros.
Está ubicada en el castillo del Parque Rodó y tiene el agregado de que los sábados en la mañana se dan charlas sobre cine., talleres
El nombre del lugar no es casual: el catálogo en DVD es el que perteneció al VIC y no hay dudas de que es el mejor destino que hubiera deseado el amante del cine que fue Ronald Melzer
Aquí toda la info de la mediateca Mediateca Ronald Melzer | Montevideo Audiovisual https://share.google/Fe8iiQSZbXRx17NSu


Muy bueno @GabyAguatero! Recuerdo a mediados de los 2000s un videoclub o dvdclub que abrió en Rodo entre Magallanes y Gaboto y ya la piratería era escandalosa pero ir a alquilarte una peli tenía ese no sé qué que hacía el programa más atractivo. Obviamente que duró menos que un pedo en una canasta
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