La Posesión de la Momia: la vuelta al terror de un clásico


El pasado 16 de abril se estrenó en los cines de nuestro país la película “La Posesión de la Momia”, cuyo título original es “Lee Cronin’s The Mummy”, una nueva propuesta cinematográfica respecto a este clásico personaje.
Cuando pensamos en los integrantes del conocido “universo de monstruos de Universal”, vienen a la mente las diferentes películas de los monstruos que lo conforman: Drácula, Frankenstein, el Hombre Lobo, entre otros, que por mucho tiempo alimentaron el miedo de los espectadores. Dentro de este grupo, uno de los que siempre viene a la memoria es la Momia. La interpretación de Boris Karloff en el clásico “La Momia” de 1932, dirigida por Karl Freund, marcó el inicio del viaje de este personaje en el cine a lo largo de los años.
Cuando parecía que el personaje había quedado dentro de su sarcófago destinado al olvido, volvió a ser resucitado en el año 1999, con el estreno de “La Momia” de Stephen Sommers, protagonizada por Brendan Fraser y Rachel Weisz. Una versión que apunta más a la aventura que al terror, pero que fue un soplo de aire fresco para ese género por esos años.
Posteriormente, en un mundo en que la idea de los estudios era tener su propio universo cinematográfico con películas interconectadas para explotarlo al máximo, se intentó traer de nuevo el de los monstruos de Universal. En el año 2017 se estrenó “La Momia”, dirigida por Alex Kurtzman y protagonizada por el mismísimo Tom Cruise. La película fue catalogada como un desastre y esto ocasionó que el tan deseado universo quedara destinado al ostracismo y, posteriormente, cancelado.

Pero si hay algo que este personaje nos ha enseñado es que no interesa cuántas veces se lo encierre, entierre u olvide, siempre encuentra la forma de resurgir. Así, en 2026, tenemos una nueva versión con una vuelta de tuerca al mito de este personaje.

Lee Cronin escribió y dirigió este nuevo estreno que, desde ya, se puede afirmar que no va a pasar desapercibido. Dentro de su filmografía se destacan “The Hole in the Ground”, estrenada en 2019, y “Evil Dead Rise” de 2023. Él mismo se encargó de revelar en entrevistas el nexo existente entre esta y su nueva película, dado por un detalle en la trama, el cual se traduce en que esta se desarrolla en el mismo universo de la saga de Sam Raimi.
Por este motivo, no es de sorprender que algo que se percibe ni bien nos adentramos en su historia es que combina ideas centrales de la saga “Evil Dead” y de “El Exorcista”, logrando un festival de horror que no defraudará a los amantes del género.

El comienzo de la trama nos ubica, como no podía ser de otra forma en una película de “La Momia”, en El Cairo, Egipto. En la primera secuencia vemos que hay algo oculto en la profundidad de las arenas, un peligro latente que busca su vía de escape. También se presencia por primera vez el tono gore que se va a adoptar a lo largo de toda esta historia.
Luego del secuestro, entra en escena la policía egipcia “Delia Zaki” (May Calamawy), quien llevará adelante una búsqueda incansable con el objetivo de descubrir el misterio detrás de la desaparición de "Katie".
Luego de esto conocemos a los protagonistas, el matrimonio formado por "Charly Cannon”, periodista apostado en dicha ciudad, a quien da vida Jack Reynor, y “Larissa Cannon”, enfermera interpretada por Laia Costa. Viven allí junto a sus dos hijos pequeños, “Katie”, interpretada por Emily Mitchell, y “Sebastián”, interpretado por Dean Allen Williams, mientras esperan la llegada de la tercera.
En esta oportunidad, como nos tienen acostumbrados las películas de este género, ocurre un hecho que ocasiona un trauma tal que desencadena los acontecimientos que se cuentan. Este se da cuando, en lo que parece ser un día común y corriente, uno de los peores miedos más arraigados en los padres se hace realidad. Luego de descubrir que alguien ha estado vinculándose de forma secreta con la pequeña “Katie”, su padre no puede impedir que esta sea secuestrada del jardín de su casa.


Así, la película da un salto temporal de ocho años. La familia se encuentra viviendo en Albuquerque, Estados Unidos, pero las consecuencias de la desaparición siguen pesando y doliendo como en el primer día. Es interesante la selección del lugar donde la historia continúa. Al tratarse de un lugar desértico, se mantiene ese tono arenoso en los colores, algo que se mantiene a lo largo de todo el visionado, tal como si la familia no se hubiera ido nunca de El Cairo. Además, para completar la atmósfera lúgubre, se combina con la oscuridad reinante, algo que también notamos durante toda la película. Incluso en las escenas que se desarrollan en espacios abiertos, se sienten carentes de luz, como si incluso el mismo sol estuviera apagado.
El matrimonio protagonista, con sus dos hijos, el adolescente “Sebastián”, interpretado por Shylo Molina, y la pequeña “Maud”, a quien da vida Billie Roy, viven con la madre de “Larissa”, “Verónica Santiago”, interpretada por Verónica Falcón, una persona con una fuerte fe cristiana.
Cuando menos lo esperan, reciben la llamada que estuvieron esperando por mucho tiempo: su hija fue encontrada con vida. Aquí se da un nuevo quiebre en esta historia, y es el puntapié inicial del horror.


“Katie”, ahora interpretada por Natalie Grace, fue encontrada momificada dentro de un sarcófago, en un aparente estado catatónico y con las consecuencias físicas del encierro. Con la esperanza de recuperarla de ese estado, es llevada junto a su familia, y ya desde un primer momento se siente que algo no está bien.
Sucesivamente, van ocurriendo hechos cada vez más perturbadores y terroríficos que afectan a la familia. En esto vemos un punto en común en la filmografía del director, ya que en sus películas esta se ve colocada en una situación en la que es arrinconada y atacada por las fuerzas del mal. Se la deja inmersa bajo una atmósfera en la que se percibe que en todo momento está ocurriendo o a punto de ocurrir algo malo.
El gore se va apoderando cada vez más de las secuencias para generar horror; para obtener este efecto, se recurre a diferentes planos detalle, en los cuales el espectador presencia de primera mano escenas que se sentirán muy fuertes y que no todo el mundo podrá soportar. Incluso una secuencia parece darnos casi lo que en su momento nos negó “El Exorcista” de William Friedkin, como para que se perciba aún más la referencia.
Así, la película transita a dos niveles: el principal, en Albuquerque, con el padecimiento de la familia; y el otro, en El Cairo, con la búsqueda de respuestas de “Delia Zaki”, las cuales, una vez respondidas, no hacen más que acrecentar el horror.


La película funciona al generar esta sensación en el espectador, quien querrá llegar a las respuestas y, a la vez, acompañará a los personajes durante su viaje inquietante y aterrador. Uno que, si bien tendrá sus momentos de miedo, también los tendrá de diversión. Tal como en “Evil Dead”, existen secuencias en las que el terror se combina con el humor.
En definitiva, esta nueva versión de La Momia se aleja del sentido de aventura de las últimas, trae de nuevo su faceta más terrorífica y, sin dudas, en este aspecto lo logra. Quedará en el espectador animarse a adentrarse en esta historia terrorífica y disfrutarla, pero si se acepta su propuesta, sin dudas así será.





 


 

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