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Las plataformas se han convertido en el motor financiero de buena parte del cine mundial. Eso ha llevado a que muchos guiones parezcan pensados por gerentes de marketing, que toman más en cuenta un focus group que la construcción de una buena historia.

En el caso de Caminos del crimen (Crime 101) hubo una disputa entre Netflix y Amazon por adaptar a la pantalla la novela policial homónima de Don Winslow. Finalmente, por la friolera de 90 millones de dólares, Amazon MGM se quedó con los derechos e incluyó a Winslow como guionista de la adaptación de su propia novela.

La dirección estuvo a cargo de Bart Layton, un británico cuyo mayor antecedente había sido el documental El impostor (2012).

Para el elenco ficharon a dos Avengers: Chris Hemsworth, que largó momentáneamente el martillo, y Mark Ruffalo, que ya hace un rato no se pinta de verde. Halle Berry, Barry Keoghan, Monica Barbaro y el gran (me pongo de pie) Nick Nolte completan el elenco.

El resultado es un policial negro de dos horas y pico que funciona muy bien. En épocas de películas que parecen hechas con un mismo molde, es un montón.

La trama es muy clásica: Davis, un ladrón de joyas de guante blanco, elegante, misterioso (Chris Hemsworth) que, como corresponde en estos casos, procura que nadie salga lastimado en sus atracos (el viejo y querido ladrón con principios), es la obsesión de Lou, un policía desarreglado (Mark Ruffalo) a punto de separarse, que escucha a Bryan Adams y cuya vida personal es un quilombo.


 Por otra parte tenemos a Sharon, una agente de seguros VIP (Halle Berry) trabajadora, honesta, con acceso a información privilegiada de clientes muy adinerados que no se siente valorada donde trabaja 


Y cierra la galería de personajes principales Ormon (Barry Keoghan), otro ladrón que tiene los mismos objetivos que Davis pero cuyos procedimientos son exactamente al revés: un auténtico desquiciado con moto que podría haber formado parte del movimiento que encabezó el “Peluca” Valdez en el Partido Colorado.

Nick Nolte aparece en cuentagotas interpretando a Money un jefe criminal encargado de conseguirle “trabajo” a los ladronzuelos.

La historia se toma su tiempo para presentar a sus personajes con Los Ángeles y sus contrastes como uno más. En ese juego del gato y el ratón, muy hábilmente el director limita a Hemsworth con un personaje parco que no requiere un gran histrionismo (convengamos que Chris no lo tiene en abundancia) y simultáneamente le da rienda suelta a Ruffalo, que con cada gesto dice mucho. El personaje de Ruffalo se parece bastante al que interpretó en Task, serie de HBO que, si no vieron, vale la pena visitar.

La tensión de la historia crece dentro de un marco de equilibrios, equilibrios que se rompen cada vez que entra en escena Ormon (sí, el desquiciado), un revulsivo, al decir de los periodistas deportivos, que distorsiona constantemente pero que le hace muy bien a la trama.

Ormon

En definitiva, un policial muy atendible que desde el 1 de abril está disponible en Amazon Prime Video.

Guía cinéfila

Por estar filmada en Los Ángeles, por cómo están rodadas las persecuciones, por cómo es el vínculo entre el ladrón y el policía, que pese a estar en diferentes lados del mostrador parecen tener valores similares, y por otros asuntos más, Caminos del crimen le debe mucho a Fuego contra fuego (Heat 1995) de Michael Mann. No es peyorativo: claramente no está a la altura del clásico de Pacino y De Niro, pero le hace honor.


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