jueves, 28 de junio de 2018

La venganza de Argelia

En este mundo en que vivimos, en que el grito y la histeria vende mucho más que la lucidez y la sinceridad, parece que se derrumban civilizaciones enteras cuando su seleccionado profesional de fútbol masculino queda eliminado en primera ronda. Para ser exactos, se derribarían para siempre los motivos de existencia de 16 de las 32 naciones que conseguimos clasificar a este Mundial 2018.


Siempre quedan afuera en la fase de grupos algún país de los más importantes. En 2014 fueron España, Italia, Inglaterra y el Portugal de Ronaldo. En 2010, Francia e Italia; en 2006, ninguno (pasemos rápidamente); en 2002, Francia, Portugal, Argentina y, por último y para no pudrirla, en 1998, España y Bélgica. Por no hablar de los que no clasificaron directamente al Mundial, que esta vez incluye a Italia y Holanda. Nadie se murió por ello.

En el fondo, le hace bien al campeonato. Si bien Alemania (y Argentina, que pasó a los pedos y jugando muy mal, no se vayan a olvidar) son, indudablemente, selecciones taquilleras, está bien que haya un poco de incertidumbre, de sorpresa y se saque esa impresión de que está todo arreglado. Si así fuera, ni la propia Alemania hubiera perdido en el Mundial que organizó en 2006 ni, mucho menos, Brasil en el 2014.

Lo del título viene a cuento de lo que pasó en 1982. En el grupo 2 estaban la Alemania
Federal aún no unificada, Austria, Chile -que entonces si clasificaba a un Mundial iba sin babosear- y Argelia. Para sorpresa -y disgusto, quizás- en la primera fecha, los africanos derrotaron a los germanos y en la definición del grupo, consiguieron otra victoria ante los trasandinos, jugando antes que alemanes y austríacos. Éstos, luego del gol de los primeros a los 10 minutos, se dedicaron a rascarse el hongo, sin siquiera pensar en atacarse, dado que ese resultado los hacía pasar a ambos, dejando arafue a los argelinos. Alguno los acusó de racistas y de dejar adrede sin nada a los africanos por tercermundistas, pero lo cierto es que se la laburaron para ellos y desde entonces en la última fecha de la fase de grupos se juegan ambos partidos simultáneamente.

El arquero argentino Wilfredo Caballero se mandó dos errores monumentales en la fatídica -y famosa- jugada en que los croatas hicieron el primer gol en la recordada goleada de la segunda fecha. Y digo dos errores, porque después de pasarla mal y dejarla donde estaba el delantero rival Rebic, se fue para atrás "agrandándole el arco" en vez de arrimarse al croata para dificultarle su remate. Argentina clasificó y ese error le costó el puesto a Caballero y, seguramente, toda posibilidad de volver a defender a su selección. Vaya y pase, pero creo que debería investigarse a los enfermos mentales delincuentes que amenazaron de muerte a su familia y de violaciones a sus integrantes femeninos. Alguien se tomó el trabajo de buscar la dirección y el telefóno del jugador y no debería andar suelto.

Yendo a temas menos policiales, creo modestamente en mi condición de ex golero amateur que la mayoría de los arqueros actuales andan medio flojos de fundamentos. No sólo no parecen entender el criterio de achicar el arco, tratando de cubrir lo más posible una superficie muy superior a lo que un humano normal puede abarcar con su cuerpo, sino que además tienen la extraña costumbre de tirarse para un costado mucho antes que el delantero rival le pegue a la pelota, tanto sea en un penal como en un remate de jugada. La posición correcta para esperar que el contrario remate es agachado en cuclillas con las manos extendidas y el marote concentrado para tirarse tanto abajo como saltar arriba, tanto a la derecha como a la izquierda -como Mieres- y no arrodillado o parado bien duro y, mucho menos tirándose al piso antes del remate, dejándole todo el arco al rival. Eso sólo se hace cuando hay un partido homenaje y entra el hijo de 4 años del homenajeado. Por no hablar de esa otra maldita costumbre de estar tranquilos y solos en el área y pegarle un piñazo a la pelota en vez de agarrarla con las dos manos. Pelotudos.


Hoy nos visita en esta circunstancial serie de columnas la actriz china Ziyi Zhang (o viceversa, viste cómo son los chinos), quien actuó en "Memorias de una geisha" y en varias de esas películas de "chinos caminando por el aire" como las definió la madre de un amigo ("El tigre y el dragón", "La casa de las dagas voladoras"). Anduvo por Hollywood, pero se volvió. Sigue siendo una estrella importante en todo el cine del lejano Oriente, donde suelen sentirse más cómodos sus cineastas, aunque los films tengan menos distribución en nuestro Occidente. No suele sacarse fotos sin ropa, por lo que tristemente tuvimos que poner ésta de una vez que fue a la playa. Si quieren, también les puedo subir las que me saqué en Chihuahua este verano.

Y así estamos. Le ganamos a Rusia jugando bien y ya nos creemos que somos lo más grande que se inventó después del dulce de leche. Ojo, no se crean que los portugueses son pan comido y que alcanza y sobra con despeinar a Cristiano. Podemos perder tranquilamente con ellos, aunque no parezcan tener su mejor versión y meternos nuestros 9 puntos y nuestro arco invicto en donde no nos da el sol, celeste.         

Acá algo de lo que nos pasó cuando nos creimos que con la camiseta ganábamos fácil. Lo mejor de Uruguay en aquella lamentable derrota con Holanda fueron los bigotes de Masnik, el capitán.

Suiza le ganó a Serbia y la dejó prácticamente eliminada. Hasta ahí, nada que llame la atención. Pero el caso es que los goles helvéticos los convirtieron Xhaka y Shaquiri, ambos de procedencia kosovar, país que no anda en bueno términos con los serbios. Éstos denunciaron a los goleadores por festejar haciendo un gesto que representa a la bandera de Kosovo, considerándose ésto como una provocación. Llegaron más lejos al criticar -después que perdieron- la designación de un juez alemán, alegando que una parte de Suiza es de influencia germana. Primer disparate: con el criterio de los ex yugoslavos, mañana Cavani insultaría a los españoles si mete un gol y se pone una máscara de Artigas, aunque no sepamos bien cómo era la jeta del prócer. Segundo disparate: los jueces son profesionales y ganan (muy bien) para impartir justicia más o menos bien y no van a andar complicándose su lucrativa carrera para favorecer a un país con el que no tienen demasiado que ver. Además, los serbios, como europeos deberían saber mejor que uno, que suizos de la región alemana y los propios teutones no se llevan del todo bien. A mí casi me pegan en Basilea por querer pagar con marcos.


Para terminar, un video con fotos de las mujeres más lindas de las tribunas de este Mundial o algo así. Es largo, pero vale la pena, supongo. Algunas tienen más ganas de hacerse ver que el pelado Novick, pero están sensiblemente más buenas.

5 comentarios:

Coby Braian dijo...

Estoy indignado con el pasaje de Fair Play de la selección Nipona. No por ellos y su correcta conducta y sus hermosos contenidos audiovisuales.

Sino por el método este. Si pasara nuestra celeste en este régimen, qué se hace??

Por cierto, VOT SI FAGA POR LA MISMA PLATA

Alvaro Fagalde dijo...

Coincido. Me parece una pelotudez. Incluso prefiero el sorteo, imaginate.

mike yanagita dijo...

el puesto de golero es el que más cambios ha sufrido y para pior...
Es cierto lo del rechazo al pedo con los puños... aquello de "atrapa, Mazurkievicz" no corre más.
Y el buzo del arquero? antes era una cosa toda acolchada en codos, pecho y demás... y de colores dignos, de hombres, no estas mariconadas de colores flúo.
Ahora los pelotudos usan una camisetita de seda, con mangas cortas y guantes!!!! me hacen acordar al veraneante pelotudo que sale a la tardecita a saludar al sol con un buzo, bermudas y chancletas. en fin!

Dollo dijo...

Mi teoria con los goleros, es que cada vez hay menos personas que quieren serlo.
En terminos de futbol, creo que debe ser el puesto peor pago (incluso que el de lateral).
Sumale, que juegan con pelotas mas "complicadas", hace que cada vez se parezcan mas a un fronton...

Gracias Faga.

Alvaro Fagalde dijo...

Y que los periodistas que opinan, no saben nada del puesto.