jueves, 12 de abril de 2018

Futbolista mirando al sudeste

El periodista argentino Nicolás Lopresti explicó a través de su cuenta de Twitter (@NicoLopresti) por qué el futbolista argentino Israel Damonte suele aparecer mirando hacia su izquierda en todas las fotos de las alineaciones que le ha tocado integrar como titular. No es un descuido ni una cábala: es su forma de tener presente a su hermano, fallecido en siniestro de tránsito en 2009 y que tenía por costumbre “arruinar” sus fotos familiares con ese gesto de mirar hacia la izquierda en lugar de hacerlo de frente, en dirección a la cámara. Para el platinado volante, esa mirada perdida es una forma de tener presente a su hermano e ídolo. En ZONAMIXTA nos propusimos buscar ejemplos similares en la historia del fútbol uruguayo.
Siempre me llamaron la atención esas fotos de los equipos antes de la disputa de cada partido, por menos trascendente que fuere. Entiendo que quieran inmortalizar la alineación de Argentina en la final de la Copa del Mundo de 1986, pero… ¿qué sentido tiene la de Sud América en el choque ante Juventud de Las Piedras válido por el Torneo Clausura de 2016? En cualquier caso, la gran mayoría de esas fotos se pierde para siempre, más ahora que no cuesta nada sacar una foto, no como cuando había que cuidar las 36 del rollo. Sacar esa foto de los equipos se ha convertido en uno de esos rituales consuetudinarios del fútbol que bien podrían evitarse sin alterar el espectáculo, como el sorteo de vallas, la suelta neutral o la cobertura de la llegada de los planteles al estadio.
Sin embargo, esas fotos tienen un encanto peculiar. De hecho, viendo la que ilustra esta nota, recordé la figura de Efraín Cortés, zaguero colombiano de efímero pasaje por filas albas. Pues son ideales para demostrar conocimiento sobre los futbolistas más ignotos o para quedar enhebrado preguntándose quién demonios es el tercero de la fila de arriba.
Pero salvo que tu equipo salga campeón o que tengas algún familiar futbolista, es muy improbable que alguna vez veas más del 10% de las fotos de equipos que le han sacado al equipo de tus amores.

El Damonte uruguayo

Lo de Damonte es menos original de lo que podría pensarse. En nuestro fútbol hay un ejemplo claro de un futbolista que salía casi siempre mirando hacia la izquierda (aunque según se lo vio en la película “Mundialito”, fuera de la cancha miraba más hacia la derecha):

Acá en Tokio, con unos pantalones que le prestó el Leo Romay y sin barba.

En 1983 se dejó la barba e integró el Nacional de las estrellas. Hay varios ex integrantes de los Jackson Five.

En 1981 Rodolfo fue capitán del equipo campeón de campeones, con la mejor camiseta de la historia de la selección.
Rodolfo Rodríguez fue durante años el jugador con más partidos disputados con la selección (hasta que a Tabárez le empezó a ir bien). Con Nacional salió campeón de todo, pese a que solía perder los duelos personales ante un centrodelantero que aparecerá más adelante en esta misma nota, y cuando se fue a Brasil, mantuvo la costumbre:

Destaca la presencia de Ze Pequenho en el ángulo inferior derecho de la imagen.
¿Por qué lo hacía? No lo sé. Imagino que consideraba que ése era su mejor perfil, o que al estar parado a la derecha de sus compañeros, quería verlos, como un gesto de cortesía. “Me interesan más ustedes que los flashes”, eso es lo que debe decir un capitán, pensaría.
Si le viene gustando la nota, haga el bien y lea la versión completa en ZonaMixta.

Variedades

En otra línea aparece Luis Alberto Cubilla, eterno puntero derecho de Peñarol, Nacional, Defensor y la selección, que siempre se ponía abajo y a su derecha, con la pierna zurda más elevada que la diestra, que muchas veces estaba apoyada en el piso o sobre una pelota, como si estuviera esperando el disparo para arrancar a correr los 100 metros, y siempre medio de perfil y con gesto sonriente:

El pelo del Pepe Sasía (abajo, centro) emociona.

Metieron el chivo de La Gran Jugada y nos quedamos sin saber si “el Lui” estaba apoyado o no en una pelota.

Detrás del primer Defensor campeón, emerge la peligrosísima alfombra mágica que funcionaba detrás del Franzini hasta que una persona falleció y hubo que cerrarlo.

A que si mira rápido la foto, parece una foto de 1995 merced al azul de short y medias. ¿No? Ah, perdón.
El caso de Cubilla es emblemático porque fue campeón con las 4 camisetas (con Uruguay no fue campeón, pero jugó tres Mundiales, que es mucho mejor). Usted me dirá que es comprensible que Cubilla apareciera abajo y a la derecha dado que por aquella época, la línea inferior de la formación respetaba el orden de la delantera: los punteros en ambos extremos, al centro el “nueve”, y segundo y cuarto los “entrealas”.
También mantuvo la costumbre fuera de fronteras, cuando desplegó su gambeta endiablada en Argentina y España:

Aquí se lo ve a Luisito siendo apoyado por un juvenil Alejandro Fantino, antes de convertirse en bostero. Fantino pidió no incluir esa foto en su biografía, siguiendo los pasos de Da Silveira.

Acá se lo ve más flaco que nunca a Luis Alberto. Algo parecido le ocurriría a su tocayo Suárez, muchos años después.
Tampoco sabemos qué buscaba decirnos Luis con sus poses, si es que buscaba decirnos algo. Tiendo a suponer que era una simple costumbre de un hombre acostumbrado a ganar. Y al igual que los técnicos, cábala que gana, no se cambia.

El Potrillo

Unos años después, acaso el mítico Fernando Morena sería el ejemplo más representativo de “pose original” a la hora de la foto. El “Potrillo” aparecía siempre abajo y al centro, sentado sobre una pelota como quien matea en la puerta de su casa sobre una reposera, apoyando ambos brazos sobre las rodillas flexionadas y sujetando la mano derecha con la izquierda. Un gesto casi displicente de un hombre que no parecía tener apuro por salir a beberse los vientos.

El Estado Islámico se adjudicó el pintado a mano de esta foto.

Pasó el canchero del Paladino y afirmó que la cancha de Tokio estaba muy mal. Rara la pelota, ahora que la veo. Otra rareza: todos tenían el logo de las tres tiras a la izquierda, salvo Diogo, que lo tenía a la derecha.
Con la selección cumplía el mismo ritual, salvo que no tuvo tanta eficacia a la hora de mandar la pelota adentro del arco.

Uniforme polémico si los hay. ¡Pica Rodolfo mirando para adelante!
Y cuando emigró a España, se llevó su costumbre en la valija, incluso cuando le tocó compartir equipo con quien venía de ser la máxima figura de la Copa del Mundo, el hoy comentarista de EA Sports (it’s in the game). Argentina tampoco sería la excepción:

El arquero parece estar bailando el pericón.

En Boca compartió plantel con Ruggeri, el mejor capocómico del Río de la Plata.

Allá lejos y hace tiempo

Antes que Cubilla y Morena hubo otros ejemplos emblemáticos. Aníbal Ciocca, apodado “el Príncipe” e ilustre integrante de la mejor delantera de la historia del Club Nacional de Football, solía aparecer mirando el piso en las fotos, con gesto descorazonador:

¿Contó los jugadores? Sí, hay 12. Es que en aquellos años, ante los equipos chicos, Nacional y Peñarol podían jugar con 12, como para facilitar los desenlaces.

Bueno, en realidad parece que el único suplente era el arquero, entonces lo hacían posar también para que se sintiera importante.

Che, Aníbal… ¿qué buscás?

Ni abrazándolo aflojaba el tipo.
Hasta cuando a Ciocca le hacían producciones fotográficas (es decir, cuando había solo una cámara para mirar) se mostraba reticente a mirar a la lente:

Dale, bo… mirá aunque sea una vez.

¿Por qué la cinta negra? No lo sé, pero si quiere le invento.
Calculo que Ciocca era tímido y descreía de las nuevas tecnologías, lo que no le impidió consagrarse campeón uruguayo en 8 oportunidades, 8 más que Paolo Montero y Daniel Fonseca.

Excepciones que confirman la regla

España recién salía del franquismo y no siempre se conseguía pelota para sentarse encima, así que Fernando más de una vez se las tuvo que arreglar para posar en pasto, sin su mejor amiga.
¿Y de chico el Nando se sentaba en la pelota? Parece que no: en River lo hacían jugar de puntero izquierdo y el hombre era respetuoso. Ahora, bien que cuando Nacional te quiso traer dijiste que no jugabas de puntero, eh… ¿qué te costaba?
Si será respetuoso Fernando: en 1974 coincidió con Cubilla y había una pelota sola (el gobierno de facto era así de cuidadoso con las cuentas públicas). Morena no tuvo empacho en cedérsela al puntero sanducero.
Héctor Castro solía posar escondiendo su mano faltante, pero con los años y al influjo de las políticas de inclusión del gobierno de turno, comenzó a mostrar su muñón sin ningún empacho, como debe ser, tal como lo ejemplifica esta fotografía:
Ciocca, empero, jamás abandonaba su mirada baja y perdida, como si quisiera eludir el trámite rápidamente y arrancar a jugar.
¿Conocés más ejemplos? No dudes en compartirlos.

6 comentarios:

Evaristo dijo...

Esssselente muy buena coluna reyes

Facundo dijo...

El periodismo de investigación está vivo.

El Nacho dijo...

Muy buena la nota. Gran trabajo.
Lo que más me alegra es saber que el blog sigue abierto.

Ce dijo...

Siempre está abierto.




























































































Como la cola del Zorro.

Coby Braian dijo...

Morena se sentaba?? Se sienta??

Para pensar...

mike yanagita dijo...

Un NOTÓN!!!
y los documentos gráficos... reíte del Archivo Caruso.
Una página digna del Gran ATILIO (el de Cymaco, obviously)

Felicitaciones!