lunes, 6 de noviembre de 2017

¿Cómo sobrevivir a una reunión que debió haber sido un mail?

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Está comprobado que el 83% de las reuniones en las que tomamos parte se podrían haber resuelto con un correo electrónico, cuando no con un mensaje de whatsapp.* A continuación, compartiremos un conjunto de herramientas ideales para evitar caer en las redes de tan peligroso flagelo.

1. No dormirse.
Ese debe ser nuestro objetivo central. Dado que trabajamos generalmente más horas de las que querríamos, no es poco común que sintamos ganas de sumergirnos en los brazos de Morfeo (te la miro y no te la veo). Lo mejor es mantenerse interesado en algo, que no tiene por qué ser el tema central de la reunión. En este ítem el celular será nuestro principal aliado, porque por alguna razón que desconozco, no está mal visto que uno se ponga a ver el celular en el medio de una reunión. Supongo que la gente asume que somos re grosos y tenemos muchas tareas que hemos postergado por priorizar la consabida reunión. Pero no, en general estamos viendo videos graciosos. O consultando si metió un gol Cavani. Lo cierto es que quedarse dormido queda mal, nos hace parecer poco profesionales. Y como siempre decimos: no se trata de ser profesional/inteligente/gracioso sino de parecerlo.

Algo que puede ayudarte a lograr tu objetivo: definir la duración de la reunión, y llegar al último cuarto de la misma sin haberte dormido. Pues hartamente probable que si te dormís, lo hagas en el segundo tercio de reunión (es decir, si la reunión dura una hora, el 94% de la gente que se duerme lo hace entre el minuto 21 y el 40).*

2. Hazte fama y échate a dormir.
Veamos cada reunión como si fuera una prueba que el destino nos pone. Para cumplirla, debemos asegurar cierto "nivel de calidad" por llamarlo de alguna manera. Para ello no es necesario participar activamente de toda la reunión: basta con meter una o dos participaciones medianamente pertinentes como para obtener "la nota mínima" y dedicarse luego a "fiolar". También se puede ver con lógica de clase liceal: si tirás un par de comentarios o preguntas criteriosas, "salvás el oral". Para ello, basta con prestar atención durante tres minutos y hacer una pregunta sobre ese fragmento en particular. Para reuniones largas, necesitarás más comentarios, a razón de un comentario cada 35-45 minutos.

Por ejemplo, supongamos que nuestra mente se dispara: Lolo Estoyanoff, Lola Moreira, agua, pejerrey, aparejo, pendejo, pendex, Carlín Calvo, Rosario Martínez, Laura Martínez, Chinchín. Y al llegar ese tiempo, caemos en cuenta de que no estaría nada mal atender porque corrés el riesgo de que todo el mundo se dé cuenta de que estás en cualquiera. Y ahí parás la oreja, justo cuando tu jefa dice:

"Porque de acuerdo al impacto que tengamos en redes sociales en esta campaña, veremos si invertiremos o no más plata".

¿Ahí qué hacés? Fácil: preguntás algo acaso obvio pero que denota un (falso) interés en tu interlocutora. Y ponés cara de que estás pendiente de la respuesta.

Por ejemplo, la pregunta podría ser: "estaría bueno pedir un informe de google analytics a la agencia. Aunque mejor sería que lo hiciéramos nosotros, ¿no? ¿Tenemos la clave?"

Y ta, queda como que te importa, como que tu vida de acá en más dependerá de la respuesta a tu pregunta.. Aunque en realidad, ni vas a pedir la clave, ni te la van a pasar, ni vas a hacer el informe ni se lo vas a pedir en la agencia. Pero tu jefa decodifica: "muy bien, Pedrito está con el proyecto, lo tengo como aliado, puedo confiar en él, depositar nuevas tareas y, llegado el caso, ascenderlo. O al menos, no echarlo".

Tan simple como eso.

3. Hacer hincapié en definir un "orden del día", evitar a cualquier costo una reunión "para ver en qué está cada uno".

Porque hay grandes chances de que no estés en nada concreto.

Si conseguís presionar para que se arme un listado de temas, si lográs que esos temas quedan por escrito, crecerán las chances de que el responsable vea la lista y diga "bueno, tenemos muy poca cosa, mejor postergamos la reunión para la semana que viene". Y cuando la semana que viene sea ésta (¿cuál?) se repite el procedimiento.

Y así.


Notas:

* Andá a chequearlo.

8 comentarios:

Dollo dijo...

En mi anterior trabajo, detestaba las reuniones.
Un montòn de gente, hablando al pedo, y sin resolver nada.
Supe ser un gran cultor de la opciòn 2.
Sumado a que ya estaba tildado de medio loquito, a veces ni siquiera tenían que tener hilo conductor mis divagues.
Lo que jamas me salio, fue la parte esa que me decodificaran. Quizàs por eso se transformo en mi anterior trabajo.



Coby Braian dijo...

Dollo, el típico tira bombas que descoloca el hilo conductor de la reunión...

A mí la que me gusta hacerles, es sintetizar las ideas; a ver si termina antes. Tipo, reafirmar lo que pudo haber dicho el mail, de forma tal que el "color" que procura tener la reunión; se diluya y se den cuenta que No ameritaba juntarse

Nacho dijo...

La vida misma.

zorro d colonia dijo...

Leí el primer ítem y me dormí.
Person

Ce dijo...

De las reuniones me gusta la gente que anota las cosas pendientes para hacer en una libreta, y uno se da cuenta que es al pedo porque sabés que nunca va a volver a mirar la libreta. Yo me dedico a dibujar: una lapicera me dura entre tres y cuatro reuniones.

Andrés Reyes dijo...

Yo ahora ni llevo libreta, antes sí. Pero nunca llevaba la misma, por lo que -como bien acota Ce- era un ejercicio de nula utilidad.

ilich nin dijo...

por suerte a los peones no nos invitan a reuniones de ningún tipo, de última si hay sanguches me fumo cualquier reunión, hasta una misión me fumo

Alvaro Fagalde dijo...

fumate esta.