viernes, 18 de noviembre de 2016

Salada la canchita: Orson Welles (final)

Permanente admirador de Shakespeare, a tal punto que uno de sus primeros triunfos teatrales fue un "Julio César" adaptado al fascismo reinante en Europa en los 30, Orson Welles emprendió la filmación de "Otelo", harto de los problemas que tenía en Hollywood no sólo para conseguir capital que invirtiera en sus películas, sino fundamentalmente, que también pudiera tener control artístico sobre ellas. Pronto descubriría que las cosas no eran tan fáciles tampoco allá.

No sólo que el productor inicial italiano pronto se quedó sin dinero -o eso dijo- sino que a cada rato Welles tenía que hacer malabarismos para conseguir escenografías o vestuarios. El rodaje fue caótico, improvisado, interrumpido y lleno de contratiempos pero el resultado no lo parece. Con un buen libreto, Orson rendía. Sin embargo y pese a ganar en Cannes, fue muy mal distribuída y poco conocida hasta los 90. Para terminar de complicar las cosas, negativos y copias positivas andan perdidas por los caminos de la vida y hay por lo menos cuatro versiones diferentes en medio de litigios entre su hija y los productores.

Otelo
Una delicia para los ojos, "Otelo" (1952) demuestra que el cine wellesiano es fundamentalmente eso, cine; algo muy diferente de la filmación de una obra de teatro. Por qué fue tan poco vista durante décadas es culpa, en parte, del poco rigor comercial y del desorden general que solía tener su autor en todos los detalles de su vida. En 1967 realizaría "Campanadas de medianoche", en donde toma el personaje de Falstaff -recurrente en cuatro obras del bardo inglés- para una creación propia pero la película también se vio poco por motivos legales, aunque Cinemateca tiene copia de ambas.

Sigue actuando y en 1957 vuelve a Hollywood para realizar "Sed de mal", un policial con Charlton Heston, Janet Leigh y Marlene Dietrich, su amiga. Heston forzó a que aceptaran a Welles y lo dejaran trabajar tranquilo, aunque finalmente destrozaran al film -bastante heterodoxo para ellos- en el montaje final, haciendo incluso que terminara siendo mucho más confuso y difícil de entender de lo que era realmente. Absolutamente moderno y adelantado a su tiempo -incluyendo un personaje propio de David Lynch actuado por un desconocido Dennis Weaver- recuperó su inversión pero mandó a Orson de vuelta a las Uropas.

Don Quijote
Estrenó posteriormente otro título mayor: "El proceso" (1962). Su estilo visual barroco y recargado, lleno de ángulos poco convencionales, se integra naturalmente al absurdo existencial de Kafka, incluyendo a un adecuadísimo Anthony "Psicosis" Perkins en el papel principal.

A partir de ahí y hasta su muerte en 1985 -en el mismo mes en que me afilié a Cinemateca- su carrera sería inédita, poco vista o, directamente compuesta de films sin terminar. Un "Don Quijote" adaptado al mundo de los 60 tuvo un rodaje aún más despelotado que el de "Otelo" y terminó quedando por el camino. Lo que se filmó fue montado por el director clase Z Jesús Franco, con bastante respeto por las intenciones del autor, aunque quedara gran parte de la segunda mitad del film sin realizar.

Todavía tendría tiempo para realizar otra gran película adelantada a su tiempo y que también gozaría de muy poca difusión: "F for fake" (1974). Ya estaba convertido en un director de culto y una figura egocéntrica y prestigiosa que se construía su propio mito y, a veces, colaboraba con directores jóvenes que le parecieran promisorios.

F for fake
Hay otra obra maestra wellesiana, aunque él no la dirigió. Se trata de "El tercer hombre" (1949), realizada en Gran Bretaña por el sólido Carol Reed, sobre un guión de Graham Greene. Es una intriga en los tiempos contemporáneos de la post guerra y el Berlin dividido en cuatro zonas por las potencias aliadas. Harry Lime (Welles) es el amigo del protagonista, que finge su muerte para ocultar sus actividades ilegales en el desorden social de la Alemania del momento. Un personaje fascinante, tan encantador y lúcido como cruel y cínico, Lime es seguramente la mejor actuación de Orson, con una frase que podría integrar largamente la sección "Juná que escena, gil": "Italia nunca fue una democracia y su historia está llena de asesinatos, intrigas y guerras pero dio a Dante, Miguel Angel, Leonardo y todo el Renacimiento. Suiza es un país próspero y tranquilo, ¿y cuál fue su único aporte a la humanidad?. El reloj cucú". Aclaro que cito de memoria.

El otro lado del viento
Culto, talentoso, dueño de un estilo audiovisual propio -aunque a mí se me hace que a veces abusaba de los gran angulares y esas tomas tan en contrapicado- y seguramente adelantado a su tiempo, Orson Welles fue un director de cine con una carrera trunca, severa -e injustamente- recortada y que podría haber hecho avanzar muchísimo a la conservadora industria norteamericana del momento.  

Quedan unas cuantas películas que no pudo terminar, incluyendo "It's all true", sobre la realidad brasileña y latinoamericana en general (aunque no le gustaba mucho nuestro continente); un drama sobre gente aislada en un barco, llamado "The deep"; el mencionado "Don Quijote" y un ejercicio de cine dentro del cine que aparentemente va a ser montado en estos días gracias a una colecta pública: "El otro lado del viento". Uno podría pensar que el tipo que hizo "El ciudadano" podría haber tenido más crédito para seguir filmando, ¿no?.

       

La escena del monorail de "El tercer hombre", con frase célebre incluida.

Salada la canchita, la mejor columna de cine de todos los tiempos hoy te trae Otelo, probablemente la menos vista de las grandes películas de Orson Welles, en impecable copia y subtitulada. No, si uno sube cualquier cagada, capaz.
 
 


JUNA QUE ESCENA, GIL
En rigor no se trata de una escena en particular. Richard Milhous Nixon quedó como el ejemplo del presidente norteamericano más conservador y chapado a la antigua de la historia, lo que puede ser una pequeña injusticia. Está bien que trabajar con el filonazi de Kissinger o sus reiteradas declaraciones en favor de los "viejos valores" (en tiempos hippies) no ayudaron, pero hubo antes y después (y quizás pronto) algunos otros peores.

En la película homónima de Oliver Stone (1995), Nixon le había prometido a su mujer que no iba a nominarse más como presidente (después de perder contra un tal Kennedy en 1960) pero no cumple con su promesa y la patrona se enoja. El Richard (Anthony Hopkins) le dice a uno de sus asesores (James Woods): "-Quedate tranquilo, apelaré al viejo encanto Nixon y la voy a convencer". A lo que Woods, después de hacer un gesto significativo, responde: "-Seguro, ¿quién podría resistirse?".

También en "Buenos días, Vietnam" (1987), un oficial del ejército dice: "-Con la mierda que hay en la cabeza del Presidente Nixon, podríamos fertilizar el Sahara". Imagínense una película uruguaya donde se dijera eso de algún ex primer mandatario aún vivo, como lo estaba Nixon en ese año...

9 comentarios:

Dollo dijo...

Gracias Faga.
Como comentario alcahuete, tu colurna es una de mis lecturas de sabado, me di cuenta con la ausencia del viernes/sabado pasado!!!

Alvaro Fagalde dijo...

Que vas a hacer, Dollo. La columna de futbol del jueves me agotó.

ilich nin dijo...

Faga,
los botijas duermen la patrona está en lo de una amiga, y tengo al menos dos birras frías. No sé si se aprecia la entidad del momento que estoy viviendo y no se me ocurre mejor homenaje a tu laburo que ponerme a mirar Otelo, este es mi reconocimiento y demostración de aprecio a tu trabajo. No es mucho pero es lo que me sale, ojo, sin birra creo que la miraba igual.
Gracias bo!

Alvaro Fagalde dijo...

Otelo de Welles y un par de birras frias. Un buen plan para esos raros momentos de paz.

mike yanagita dijo...

Si me premite, Don Fagalde, aporto una frase célebre de un personaje a la altura del Gran Harry:

-Ud. es una persona muy respetada…
-Me respetan porque soy viejo: la edad hace respetable a políticos, edificios públicos feos y prostitutas.

Noah Cross, el hijoputa incestuoso de Chinatown, encarnado maravillosamente por John Huston en diálogo con su entonces yerno Jack Nicholson.

Muy amable, gracias.

Alvaro Fagalde dijo...

Usted merece. Buen aporte, Mike.

mike yanagita dijo...

"Cuando Guillermo Tell le acertó a la manzana en la cabeza de su hijo, los suizos se perdieron la gran oportunidad de tener una Gran Tragedia Nacional.
¿Qué se puede esperar de un pueblo así? Una raza de relojeros".

Ernesto, de Santos Lugares.

Alvaro Fagalde dijo...

"Andá a cagar"

Maikol Tell, el hijo de Guillermo.

LaSordaDeMierda dijo...

Hace tiempo estoy buscando ver una película de alguna obra del Shakespeare, me la diste en bandeja Faga, grazzie.