viernes, 19 de agosto de 2016

Salada la canchita: una maratón de videos olímpicos

La primera Olimpiada que se transmitió en directo por televisión (desconozco si también al paisito) fue la de 1960 en Roma. Considerando que esta versión de los juegos que se celebraban en la antigua Grecia comenzó en 1896 -apenas un año después que el propio cine- nos deberíamos imaginar que deberían estar sus primeras ediciones profusamente documentadas en forma audiovisual. Pero no es así.

En realidad, la costumbre de no perderse detalle alguno -o intentarlo- de cualquier manifestación deportiva importante es bastante nueva y tiene que ver con la masificación del cable. Hace 30 o 40 años nadie se moría si durante la disputa de un Mundial de fútbol, pongamos por caso, no transmitían un Irlanda-Corea. Y generalmente, un año después, venía la película oficial del Mundial que nos permitía ver los partidos en colores y pantalla ancha.
Carros de fuego
En el caso concreto de las Olimpíadas -o más correctamente, Juegos Olímpicos- se solía realizar también un film a estrenar en la cartelera cinematográfica para currar un par de semanas. Nadie esperaba que las multitudes corrieran a ver un documental desprovisto de la principal virtud del deporte como narración: el suspenso de saber quien gana.

Sin embargo, hay tres películas oficiales de los Juegos que han pasado a la historia del cine por su valor superior al del simple registro de medallistas y records: "Olimpiada" (u "Olympia"), el primero de ellos realizado por Leni Riefenstahl sobre los juegos de Berlin en 1936 y terminado dos años después, con indisimulable simpatía por la ideología nazi gobernante; la inédita en Uruguay "Tokyo orinpikku", dirigida por el maestro Kon Ichikawa, sobre los Juegos de 1964 y "Salve deporte, eres la paz", de Yuri Orezov, sobre la boicoteada edición de 1980.

El hombre de bronce
En la alemana, si bien se enfatizan los desnudos cuerpos perfectos de los hombres y mujeres (muy blancos) en contraste con los ridículos rostros desdentados de negros y árabes que tanto despreciaba el régimen, el registro de las actividades deportivas está muy bien hecho -hay que tener en cuenta que no se hacía hasta ese momento en forma sistemática- y en algunos casos, como en el salto con trampolín, donde se eliminaba la piscina y se mostraba los atletas en el aire, con la filmación de atrás para adelante, se conseguían momentos realmente poéticos. Queda la polémica de si Hitler se negó a saludar al negro Jesse Owens y hay un film reciente ("Race", dirigido por Stephen Hopkins) que habla del tema.

El film japonés, que no vi, ha sido elogiadísimo. "Salve deporte..." fue estrenado por la Cinemateca en momentos dictatoriales (y boicoteadores de Olimpiadas comunistas) con gran éxito. Con un despliegue monumental -como solían hacer los soviéticos- la película emocionó a muchos, aunque el final con el oso Misha es un poco palometero.

Hay varios films sobre temas olímpicos. El más recordado es la oscarizada superproducción británica "Carros de fuego" (Hugh Hudson, 1981), pero también existe "El hombre de bronce" (Michael Curtiz, 1951) con un Burt Lancaster haciendo del medio indio americano que era brillante en varios deportes pero al que le sacaron todas sus medallas olímpicas por haber cobrado chirolas por un par de partidos de beisbol. 

Películas sobre atletas que han llegado a triunfar superando adversidades hay muchas porque nada le gusta más a la industria que hacer biografías de triunfadores. Pero vale destacar algunos hechos un poco extradeportivos.

Como es sabido, en los Juegos de 1972 un comando palestino asesinó a nueve atletas israelíes que poco influían sobre la política gubernamental de su país. Hay varios films sobre este hecho, no sólo "Munich" (2000), el sorprendentemente maduro policial de Steven Spielberg. Otro hecho político importante fue la llamada "batalla sangrienta" entre los equipos soviético y húngaro de waterpolo en Melbourne 1956, contaminada por la reciente invasión de unos a otros, documentada en "Freedom's fury" (Colin Gray y Megan Raney, 2006). 

En resumen, en estos tiempos en que todos nos matamos por ver en nuestros LEDs de decenas de pulgadas los 400 metros con vallas o una pelea de florete entre un tailandés y un dominicano, los documentales oficiales sobre las Olimpiadas de los últimos años suelen ser telefilmes prontos para ser bajados ilegalmente. Pero quedarán aquellas viejas películas de Juegos pasados, prontas para ser redescubiertas. Algunas con un interés que va más allá de lo meramente deportivo.

Salada la canchita, una columna medalla de oro en Robomontón estilo libre, hoy te trae una orgía de videos sobre el acontecimiento deportivo del momento, antes que se termine:   


En primer lugar, la Ceremonia de Apertura de los Juegos de 1980 en Moscú. Mucho ícono comunista.

Ceremonia final 1980. Como a los 2 minutos se ve al bolche de ElNacho con su novia del momento, emocionadísima. Y un oso que pide a gritos ser sodomizado.

La primera mitad de "Olympia", en una copia poco clara pero que permite ver la calidad visual de Riefenstahl. Y con muchos hombres desnudos, como le gusta a varios de por acá.

(ULTIMO MOMENTO: PARA VER LOS SIGUIENTES VIDEOS HAY QUE HACER CLIC EN EL BOTONCITO DE YOUTUBE E IR A LA CORRESPONDIENTE PAGINA)

La película oficial de Melbourne 1956. Supongo que saldrá el equipo de basquetbol uruguayo, ganador del bronce.

Y la mencionada de Tokyo 1964.


Y... bueno. La transmisión televisiva de cuando Wynants en 2000 ganó la última medalla del paisito.

6 comentarios:

Dollo dijo...

Gracias Faga.
Derjo agendados los videos para cuando termine esta olimpiada :)

Alvaro Fagalde dijo...

Usted merece.

Lanchita Bissio dijo...

Juegos Olímpicos! blasfemo!!!
Olimpíada es el tiempo entre cada Juego.





















Siempre quise corregir a alguien con esto. Gracias Faga por el espacio y a los profes que cedieron las horas!!

Alvaro Fagalde dijo...

Corregime esta.

elCofre dijo...

Buena columna! Muy interesssante. Quiebro una lanza por el término olimpiadas aplicado a los juegos en sí. Si mal no recuerdo hace un par de años se empezó a aceptar ese uso, si bien hasta hace poco era incorrecto.

Alvaro Fagalde dijo...

El Lanchita que se haga dar.