viernes, 24 de junio de 2016

Salada la canchita: Carlitos bloguero

Su padre los abandonó a él, a su hermano y a su madre, quien alcohólica y depresiva, muy joven terminó en un loquero. Conoció al hambre en serio y tener que trabajar desde niño para comer. Pero a los 18 años el joven Charles Spencer Chaplin ingresó en una compañía importante de music hall (la de Fred Karno) con la que fue aprendiendo el oficio y conoció Estados Unidos. Cinco años después, en 1912, estaba establecido en New York, compartiendo pensión con el futuro "Stan Laurel" (nombre real Arthur Jefferson). Roscoe "Fatty" Arbuckle -quien había hecho triunfar a "Buster" Keaton- fue uno de los que lo convenció de entrar al cine. El resto es historia.


La compañía Keystone era la reina del llamado slapstick, o género de golpe y porrazo. El joven Charles aprendería la rutina pero la superaría rápidamente convirtiéndose en meses en la estrella de la compañía. En los próximos diez años cambiaría de empresas, mejorando constantemente su salario, perfeccionando su estilo y creciendo en el control creativo de sus pelìculas y también, en sus ambiciones artísticas.

El pibe
En 1918 ya era rico (y amarrete) y muchos descubrieron en películas de media hora  (o un poco más) como "Vida de perro" o "Armas al hombro", la exacta mezcla de humor -irresistible y particularmente creativo- y tragedia que trascendía largamente los gags repetitivos de patadas en los trastes o tortas en la cara.

Tres años después debutaría en el largometraje con "El pibe" -o "The kid", Chaplin no era demasiado aporteñado- y comenzaría una serie de obras maestras, filmadas con mucho más tiempo y detallismo, que le aseguraron un lugar como autor -más que un simple cómico- como nadie había tenido hasta entonces: "La quimera del oro" (1925); "El circo" (1928) y "Luces de la ciudad" (1931). Mientras tanto, se había inventado el sonido en el cine, terminando con la carrera de la mayoría de las estrellas de antes.

El talento y la creatividad de Chaplin seguían intactos, lo que le permitía hasta entonces superar un claro estancamiento en la evolución del cine. Era aclamado como un genio único, se entrevistaba con estadistas, científicos y artistas y algunos le exigían respuestas a todos los problemas del hombre, olvidándose que sólo era un (formidable) cómico y no un filósofo de aquellos. A los choques con la prensa estadounidense por algunos escándalos de su vida privada -le gustaban las jovencitas, aunque no era el único por cierto- se le agregaron otros derivados de algunas declaraciones públicas no demasiado hábiles.

La quimera del oro
Creyó que debía enseñarle el rumbo al mundo sin percatarse que ya había dado todos los mensajes que podía dar en su brillante época muda. "Tiempos modernos" (1936), que tiene sonidos pero no diálogos, es notable para criticar la explotación de los trabajadores en las fábricas. Más polémica fue "El gran dictador" (1940), una sátira muy fuerte contra el aún no demonizado Hitler -quien tenía la misma edad que Chaplin y casi el mismo bigotito que su personaje- aunque el despiste ideológico era fragrante y el famoso discurso final más sentimental (en el peor de los sentidos) que eficaz.

Chaplin fue acusado formalmente de comunista en las primeras épocas del maccarthismo y luego de la más modesta (y más redonda) "Monsieur Verdoux" (1947), su situación se hizo insostenible. El prócer de los críticos uruguayos Homero Alsina Thevenet dijo en su libro sobre nuestro hombre, que difícilmente un millonario tan apegado a su riqueza puede adherir a una ideología colectivista, pero el ansia de creerse el ombligo del mundo no ayudó y varias declaraciones desafortunadas provocaron que le acompañase la etiqueta de "polémico".

Tiempos modernos
Terminaría su carrera con la aún excelente "Candilejas" (1951) -que bordea siempre despeñarse en el sentimentalismo rosa, pero lo esquiva- donde llamaría generosamente a su antiguo amigo-rival Keaton; con "Un rey en New York" (1955), donde siguió empeñado en creer sin ninguna gracia que el Universo gira en torno a sus rencillas y enemistades y "La condesa de Hong Kong" (1966), que generó expectativas por reunirlo con Marlon Brando y Sophia Loren, pero que terminó siendo un film anticuado y soso.

Sus cortometrajes sobreviven, ingeniosos y creativos, haciendo reir 100 años después. Sus largometrajes tienen varios de los momentos más brillantes del cine de la primera mitad del siglo XX (el baile de los panecillos y toda la "cena" en "La quimera..."; las persecuciones de "El circo"; Carlitos atrapado en los engranajes en "Tiempos modernos"; varias más). Retirado en Suiza, casado con la hija del escritor Premio Nobel Eugene O'Neill (que era medio sorete y la dejó de ver), tuvo ocho hijos con ella a pesar de haberse casado cincuentón -espero que no me pase a mí- y Estados Unidos se reconcilió con él cuando pasaba de los 80 dándole un Oscar honorífico, premio que se les da a los que no lo ganaron cuando correspondía.

La condesa de Hong Kong
Como todo hay que decirlo, publicó también en 1964 "Mi autobiografía", con lo cual los lectores nos quedamos tranquilos que Chaplin no escribía la autobiografía de ningún otro cristiano. No sólo se olvidó de mencionar a alguna ex esposa -lo que podría ser entendible- sino también de su ex compañero Stan Laurel, del fotógrafo de la inmensa mayoría de su filmografía Rolland Totheroh y de casi cualquier otro artista que le pudiera hacer sombra. Se dice -viste como son- que produjo un film de Joseph Von Stemberg pero que quedó tan bien que nunca lo quiso estrenar.  


Uno de los 68 cortometrajes que protagonizó nuestro héroe. El número 21 cronológicamente: "El gas hilarante" o "Carlitos dentista" (1914).

Esta no la tenían. Es "Cruel, cruel love" (1914), el noveno cortometraje chaplinesco que se creyó perdido durante más de cincuenta años hasta que fue encontrado... en Uruguay. Es uno de los dos cortos en que no hace de vagabundo. 

Y acá la toma al inicio de "El circo", donde teóricamente aparecería una extra hablando por celular... en 1928.

 La escena que comparten Chaplin y Keaton en "Candilejas". 

Sirva de guía que gran parte de los cortometrajes están disponibles en Wikipedia, aparentemente todos sin música. O en Youtube, por cierto.

12 comentarios:

Enanobufon dijo...

Gran columna Faga... La verdad que habian un monton de datos de su biografia que desconocia y que me aportaron muchisimo... Ahora la magia de sus peliculas es innegable... El otro dia trabajando con los gurises del liceo de Pando pase tiempos modernos y quedaron fascinados, a tal punto que les importo un rabano el recreo y querian a toda costa ver el film completo...

Alvaro Fagalde dijo...

Futuros comunistas...

Alvaro Fagalde dijo...

Hablando en serio, creo que los primeros cortos pueden obviarse. Hasta que el tipo fue adquiriendo personalidad y originalidad.

tasso dijo...

Formidable Chaplin y formidable Fagalde. Es impresionante como 100 años después su humor realmente sigue vigente.

Alvaro Fagalde dijo...

Gracias, Tasso.

mike yanagita dijo...

Chaplin es el típico caso de la personalidad que "tapa" una obra... creo que se habla más de él que lo que se ven sus películas. Es una grifa o, peor aún, un poster.

Era un genio, sin duda. Pero es de cierto "buen gusto" entre la "inteletualidad" sostener que el genio era Keaton (que, sin duda, lo era) y decir que Chaplin era un tanto obvio y demagogo, cosa que también es verdad.

"El Gran Dictador" es una gran sátira, pero "Ser o no Ser" de Lubitsch es infinitamente superior, y sin discurso facilongo al final.
"Monsieur Verdoux" es muy buena y debe mucho a Orson Welles, que Chaplin en un principio ninguneó. Cuando la crítica lo vapuleó, dijo que la idea era del Gordo, a mí que me revisen...

Excelente columna, digna de un Alsina Thevenet, un Arturo Despouey o una Natalie Yoffé...

ilich nin dijo...

La cantidad de cosas que logro aprender y aprehender con esta colugna y sus respectivos comentaristas es inconmensurable. Gracias Faga Enano y Sr. Yanohayguita.
Llegó no se como a casa un Dvd con un par de cortos de Chaplin y tenés que ver como lo disfrutan mis guachos, uno de 7 y una de 8. Nunca miré una peli entera de Carlitos tengo una semanita de licencia en casa así que espero enganchar alguna. Hay una escena de una pelea de boxeo que no me canso de mirarla. Lo de Chaplin me hace acordar al Chavo del 8, salvando las distancias, sin fecha de vencimiento.

Alvaro Fagalde dijo...

Gracias, Ilich y Yanagita. Tengo cosas de la Natalie.

El ego de Chaplin era inconmensurable pero tenemos que justificarlo un poco porque fue un tipo que surgio de la miseria y llegó a la fama y a triunfar por las de él. En su propia autobiografia queda muy claro que no cree en el talento de mas nadie.

"Ser o no ser" es excelente, como todo Lubitsch. Cuando el disfrazado actor de teatro protagonista habla con un oficial nazi, le pregunta si no vio las actuaciones del excelente actor Joseph Tura (él mismo) y el oficial le contesta: -Sí, lo vi. Él le hacía a Shakespeare lo mismo que nosotros le estamos haciendo a Polonia.

Esta benemérita columna está contando frecuentemente con pocos pero buenos comentaristas, por cierto.

Alvaro Fagalde dijo...

Ilich: si podes elegir, comenzá x "El pibe".

mike yanagita dijo...

La comparación (con todas las distancias salvadas) de Chaplin con el Chavo me parece bastante acertada... mucho más que con Cantinflas, un personaje demagógico hasta el hartazgo.
¡Apoyada la "emoción", Sr. Presidente!

Por último, decir que la película homenaje del "especialista" en biopics Richard Attenborough es una reverenda cagada... una parodia de los Zíngaros sería más digna.
(Imagino los golpes bajos sensibleros de Pinocho en el Pibe y se me frunce el escroto...)

Alvaro Fagalde dijo...

"Chaplin" fue floja, muy rutinaria. Son esas biopics que da lo mismo si es sobre Chaplin, Laurence Olivier o Cacho de la Cruz.

mike yanagita dijo...

En más de 100 años de cine, 1 biografía de Chaplin.
En lo que va de este siglo, 2 del SuperNerd "Steve Trabajos".

Y a esto hay que sumarle que ya las vidas de Forlán y Suárez están sacralizadas en un libro y que en la Coupa America en Perú jugó un tal Hohberg, hecho que no fue destacado por ningún "parodista deportivo" uruguayo menor de 40 años.

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA