viernes, 20 de mayo de 2016

Indignación, pero con orden

Quizás no sea el momento para plantear esto, pero quien dijo que sabíamos dar en el clavo con los tiempos, aparte hoy la idea era meter una entrada por hora así que a meterla.

Homenaje a Reyes, que pronto se va a sentar en la punta.

Soy de Peñarol, Manya, Carbonero, lo era mucho más en mi juventud.  Ayer cuando Boca convirtió el último penal de la definición no me puse contento, fue más bien una sensación de alivio, apenas si apreté mi puño derecho y aflojé la tensión.  Inmediatamente al constatar la natural tristeza de mis amigos de Nacional un poco la hice mía.  Paralelamente fui testigo de algunos fuegos artificiales y algunas cachadas (como dice la juventud ahora) que desde mi punto de vista no suman nada, más bien restan.

A lo que vamos es a que si bien me parece lamentable que la gente tire cuetes (si, cuetes, nada de cohetes) y me parece poco acertado tomarle el pelo al que recién perdió (clemencia para los vencidos, no gozar con el miembro ajeno, etc.) tampoco es para tanto, no se está festejando la muerte de nadie.  Es decir, si se quiere indignar por eso, no digo que esté mal, pero desdramaticemos un poco la cuestión.

Para empezar, yo que tengo 48 años y la edad mental de un pre púber no le puedo pedir a un adolescente el aplomo de un veterano.  Para continuar y para mí el punto clave, el futbol es una actividad bastante estúpida para el que no participa directamente de él.  O sea, tiene muchas cosas positivas, pero es también el recinto por excelencia donde nos permitimos ser estúpidos.  Un poco lo dijo Carlos Manta cuando dijo que es el opio del pueblo, pero yo no me refiero a que nos distrae de otros asuntos más importantes, me refiero a que es un ámbito donde nos permitimos ser irracionales y prácticamente nadie nos juzga al serlo.

Sin ir al análisis de que es un negocio donde se compran y venden seres humanos, donde se manejan cifras de dinero obscenas y que encubre múltiples tipos de delitos vayamos a lo inmediato, a lo fácilmente tangible.  Voy a ejemplificarlo, cuando juega Suárez en el Barcelona quiero que le vaya bien, me pongo contento cuando hace un gol y su cuadro gana.  Más allá de que yo tenga una pequeña y caprichosa relación de afecto hacia la ciudad de Barcelona y que tengo la sensación de que Suarez es una buena persona, no tiene ningún sentido de que me ponga contento porque le va bien.  No es que tenga nada de malo, pero más allá de que a mí me gusta que le vaya bien a todo el mundo, no me alegra particularmente que le vaya bien al 4 de Villa Teresa.  También me pone contento que le vaya bien a la selección a pesar de que me rechinan los nacionalismos o mismo me pone contento que le vaya bien a Peñarol a pesar de que lo preside Juan Pedro.

Nada de esto tiene sentido, no es racional, es algo totalmente ilógico, pasional y eso es lo bueno que tiene el futbol para el hincha, le permite exteriorizar el lado irreflexivo y encima (a no ser que mate a alguien) nadie lo condena.

Así que propongo que seamos un poco menos duros con las estupideces que el futbol le imprime al que tengo al lado, miremos menos la paja ajena y más la propia (o algo así).  Porque si nos ponemos a hilar fino a los que no participamos directamente del futbol casi que no nos hace hacer otra cosa que estupideces.  Y está muy bien que así sea, quizás si logramos canalizar la estupidez en el futbol seamos menos estúpidos en otros ámbitos, o no, ni idea.


Por lo menos así lo veo yo. 

10 comentarios:

zorro d colonia dijo...

48 de pierna

Sinca Bellos dijo...

Y que dice Hola? Con tanto cuete y llanto sin sentido su vida debe ser un calvario

Alvaro Fagalde dijo...

Seguire por siempre sin entender como la gente se enloquece por el futbol en vez de vivir su vida.

Eso decia yo en la columna de minas y bloopers.

Alvaro Fagalde dijo...

no se si en la ultima, en muchas de ellas

Carles dijo...

Eso es porque sos hincha de Racing.

Nacho dijo...

Excelente Carles. Gracias por tanta sabiduría.

Laura P dijo...

Imaginate Carles yo tengo 2 adolescentes uno es del Barça y el otro del Madrid, muchas veces los tengo que separar!!!
Paren un poco es solo un juego, pero no hay manera.....

Facundo dijo...

Yo me he sentido un estúpido ultimamente cuando grito un gol en casa. El responsable ha sido mi hijo, quien al verme gritar como un enajenado levantando los brazos frente al televisor, se asusta y se pone a llorar mirándome con ojos aterrorizados, como queriendo decir "no conozco a este señor que grita como un orangután". Es cierto que hoy en día son pocos los partidos que me generan ganas de gritar un gol, pero al sentirme juzgado por un niño de 4 años los estoy gritando cada vez menos. Mi dilema es si empezar a "educarlo" para que sea un enajenado como uno, o dejo de festejar los goles para siempre.

Fabián Iturrioz Boerr dijo...

Genial Carles, el fútbol es mi único VICIO, y escondido en eso me permito, no muy seguido, comportar como un enfermo. No terminal, como los que viven de hinchas, en Nacional o Peñarol, no los soporto, sólo dejo salir de mi lo que siento en forma bruta y directa, hoy por hoy, algo contenida, por la misma razón de Facundo, una aspradorita de 5 que mira, pregunta e imita!!!
Buenaza la nota

Am I Evil? dijo...

Comparto totalmente tus palabras, Carles, la ùltima columna de Reyes fue demasiado pretenciosa y cargada de moralismo barato.

En mi caso la procesiòn va por dentro. Lo ùnico que disfruto màs que una derrota de Nacional es, obviamente una victoria carbonera.

Pero mi goce para con las derrotas albas no lo suelo exteriorizar. Prefiero apreciar en silencio como -por citar un ejemplo- desde el 5 a 0 se desviven los hinchas tricolores por minorizar -en vano- el golpe trayendo a colaciòn cuestiones del pasado que nadie desconoce y que tiene mucho valor històrico pero que nada tienen que hacer frente a tamaña humillaciòn reciente.

Con esto què quiero decir? Bueno, en mi caso me guardo mi alegrìa ante el mal ajeno para mi, sin embargo no creo que exteriorizarla dentro de determinados canones de civilizaciòn estè mal. Es parte del juego.

Una vez Reyes me respondiò que si era necesario quitarle el color a las hinchadas para parar la violencia, èl consideraba que serìa justo hacerlo, yo le respondì que compartìa la idea. En este caso si el planteo hubiese venido por ese lado tambièn hubiese apoyado su ensayo.

No obstante lo encarò por el lado de que practicamente era de un ser ruin el mofarse de una situaciòn como la que vivieron los parciales tricopaqruenses ante la inminente eliminaciòn en la copa. Extraño viniendo de una persona que utiliza todo su potencial humorìstico -que es basto y del bueno, hay que decirlo- en mofarse de Peñarol.

Que Peñarol da material de sobra no hay duda, pero una persona que de 5 posteos en Face, 3 hacen referencia a Peñarol ironizando con alguna situaciòn en particular, venga a decir que los cohetes estuvieron mal tirados...Quièn pone el lìmite de la chanza?

Tenìa màs cosas para decir pero me aburrì.

Es fobal, solo eso.