viernes, 1 de abril de 2016

Salada la canchita: Godard le fou

Con la reciente muerte de Jacques Rivette, el único sobreviviente de la época de la Nouvelle Vague francesa de los 60 es el más personal, el más polémico, el más político y el más explosivo de todos ellos: el olvidadísimo Jean-Luc Godard, formado en Suiza.

Hace unos cuantos años Cinemateca Uruguaya presentó un ciclo de sus primeras películas con el título de "Cuando Godard era Godard", que me pareció excelente. En esa época (1959-1967), aunque muchos no lo recuerden, el amigo Jean-Luc era uno de los directores más famosos del mundo, con un ascenso meteórico y sus films -muchos en ese momento- eran esperados por intelectuales varios y público cinéfilo en Francia y en muchos países más.


Filmando "Sin aliento"
Godard comenzó como todos los otros jóvenes rebeldes (Truffaut, Chabrol, Rohmer, tantos más) fatigando la Cinemateca Francesa y haciendo una crítica de cine iconoclasta por sobre todas las cosas, atacando una industria local esclerosada en adaptaciones rutinarias de la gran literatura francesa y mundial, aunque muchas veces fueran injustos, barriendo al pasar con gente valiosa o reinvindicando como genios a artesanos -sobre todo en Hollywood- que realizaban eficazmente meras películas comerciales.

Debutó en 1959 con la que para muchos es su obra maestra: "Sin aliento" narra en las calles de Paris la historia de un ladrón de cuarta -interpretado por el aún desconocido Jean Paul Belmondo- con un montaje (para la época) frenético y desprolijo. Incluso, Belmondo mira a la cámara y nos comenta la acción, otra novedad.

El desprecio (y BB)
De a poco, el lenguaje de Godard se fue complejizando aunque sus primeras obras ("El soldadito", prohibida varios años por sus alusiones a la represión a los argelinos, un tema candente en el momento; "Una mujer es una mujer"; "Vivir su vida"; "El desprecio", un arribo a mayores presupuestos con Brigitte Bardot y un desnudo impuesto; "Los carabineros"), participaban del estilo de sus compañeros de la Nueva Ola.

Luego de realizar una particular obra de ciencia ficción -con escaso presupuesto y mínimos efectos visuales- "Alphaville", comenzó a aburrirse de la narración convencional y con "Pierrot el loco" se fueron haciendo más explícitas sus ánimos experimentales con imagenes extrañas y saturación de sonidos no correspondidos con la imagen (o sea, no diegéticos). También comenzó a ser aclamado por una "tribu" de intelectuales (o seudo), hippies y similares.

Banda aparte o Asalto frustrado
Luego de "Dos o tres cosas que sé de ella"; "Masculino-femenino" y "Made in USA" y su último gran film "Pierrot el loco", la experimentación ("Week end") y la politización ("La chinoise"), comenzaron a ser extremas, convirtiendo a Godard en un perpetuo "siempre más".  La contradictoria "revolución" de mayo de 1968 lo terminó de lanzar a abandonar el cine comercial: se hizo maoista -como la célebre revista "Cahiers du cinema", de donde provenían todos los nuevaoleros- y declaró muerto el cine "de papá". 

Se lanzó a documentar movimientos rebeldes y sindicales en todo el mundo (o casi) pero también realizó los films con personalidades famosas que sustituirían al cine comercial más exitoso. Así filmó "Viento del este" (1970), el rodaje interrumpido de un western, con Gian María Volonté; "Todo va bien" (1972) con Jane Fonda e Ives Montand, relatando una huelga o "Simpatía con el diablo" (1968) con los Rolling Stones ensayando el tema del título y las Panteras Negras norteamericanas haciendo su número.
La chinoise

Godard hizo lo que yo creo que es uno de los cálculos más absurdos de la historia de la humanidad: creyó que los obreros dejarían de ver las comedias de acción de Belmondo o los policiales de Alain Delon para ir a concientizarse con sus complicadísimos experimentos audiovisuales, por el simple hecho de que él creía estar diciéndoles lo que ellos necesitaban escuchar. Por supuesto, fracasaron estrepitosamente en taquilla, además de que tenían numerosas dificultades para ser estrenados en las salas francesas por ser realizados en forma independiente, sin una estructura que les asegurara llegar a la pantalla y ser poco interesantes para los distribuidores, cuando no factibles de ser denunciados por sus filmaciones clandestinas de manifestaciones y huelgas.

Jean-Luc volvería a la industria en 1979 pero sin recuperar jamás el éxito en entradas vendidas y, por cierto, su lugar prominente.  Hizo cosas atendibles ("Carmen", 1983; "Nouvelle vague", 1990 con Delon; el segmento de "Aria", 1987, que demuestra que sigue sabiendo crear un clima cinematográfico como pocos) pero también incomibles ("Rey Lear", 1987, con Woody Allen y Julie Delpy, algún día me explicarás, J.-L., qué tiene que ver con la obra de Shakespeare; "J.L.G.", 1994) con mucha gente hablando gansadas sin parar y algunos  efectos de montaje inútiles e innecesarios.

Yo te saludo María
Sumamente valioso en los 60 pero burgués, aburrido y con poca cosa para decir en su vuelta a la industria que no pudo demoler, irregular en el medio con su obra "clandestina", Jean-Luc Godard es un experimentador constante, con multitud de ideas interesantes y removedoras sobre cine (y otros temas) que muchas veces no ha sabido comunicarnos a nosotros, simples mortales. Por cierto, un porcentaje enorme de sus películas no pasaron por la cartelera criolla.   

Dos curiosidades: en 1984 provocó -quizás involuntariamente- un escándalo de aquellos en varios países con "Yo te saludo María", especialmente por parte de gente que no había visto la película. Más allá de mostrar a la Virgen María desnuda y aficionada al basquetbol, la obra godardiana es sorprendentemente pía y respetuosa de la leyenda de la Anunciación. Y aburrida, otra vez.

La otra curiosidad es una muestra de coherencia de Jean-Luc. Su primera esposa fue la hermosa -y talentosa- danesa Anna Karina; la segunda, la alemana Anne Wiazemsky -descubierta por Bresson- y la tercera, la libretista y directora suiza Anne-Marie Miéville. Ojo, Anita Olivera.

Salada la canchita, una columna que no está más loca porque no tiene tiempo, hoy te trae uno de los films de Godard cuando era Godard. No se ha vuelto a ver acá en Uruguay (o sea, no la tiene Cinemateca) pero es uno de los largometrajes más recordados de la época gloriosa del hombre. Se llama originalmente "Bande à part" o Asalto frustado (1964), como le encajaron en ocasión de su estreno. Doblada al español, pero todo no se puede.




6 comentarios:

Facundo dijo...

Faga, lo que me genera tu columna es envidia. No puedo creer todo lo que has visto. Yo desde hace 4 años, cuando nació el primer gurí, prácticamente no he visto nada que no sea películas animadas. Para ir al cine no tengo donde dejarlos y en casa es imposible sentarme a ver algo. Después que se duermen estoy doblado de sueño yo también. Así que mientras espero que pasen algunos años hasta que mis hijos dejen de darme pelota, me conformo con leerte y deprimirme un poco al enterarme que hay más cosas que desconozco y que difícilmente vaya a conocer. Por mi andá a cagar tranquilo y llevá el manuscrito de tu columna por si te hace falta para limpiarte. Saludos cordiales.

ilich nin dijo...

Faga no puedo creer que hagas manuscritos cuanta versatilidad en esa muñeca.
Yo tambien le doy a Maria

zorro d colonia dijo...

No comento nunca la colurna pero la leo siempre.
Cacho, de Castelar.

ilich nin dijo...

Si la misión Morgan Freeman se viene desarrollando como el clásico español, defeccionan los favoritos, cual Suarez y Messi, y el X se lleva la fecha...
Siempre y cuando no aparezca la mano negra tan común en estas lides

mike yanagita dijo...

Quentin Tarantino: "Godard es el Bob Dylan del Cine".

Jean Luc Godard: “Tarantino dio nombre a su compañía productora basándose en una de mis películas (Band Apart). Hubiera hecho mejor en pagarme con algo de dinero".

Eso le pasa por alcahuete...

Alvaro Fagalde dijo...

Facu: yo no tengo hijos para bien o para mal. Tengo hijastras, eso si.

Gracias, Cacho de Castelar e Illich. No hago manuscritos.

Muy interesante como siempre, Mike.