lunes, 1 de febrero de 2016

¿Te acordás de mí? (Día 1)

Hola amigos y amigas.

He decidido volver.

¿Por qué?

Porque he visto que el blog, que tan importante supo ser en mi vida en algún momento, está bastante venido a menos. No me gustaría verlo desaparecer y me pareció que una vuelta a las fuentes, en esta época marcada por la inmediatez de whatsapp y twitter, podía venir bien.

Les cuento que he engordado mucho desde la última vez que nos vimos. Al día de hoy, y si mi balanza comprada en Abitab no miente, estoy pesando 107,2 kilos. No he sacado los cálculos de mi masa temporal pero a esta altura debe ser similar a la de El Gucci, con todo lo que ello significa, más que nada porque con lo que gano, no me alcanza para comprarme una piscina.

Es por ello que he decidido adelgazar.



Por alguna extraña razón, soy de esas personas que parecen tener un cartel en la frente que dice "si estoy más gordo, hágamelo saber". Me ha pasado hasta tres veces en un mismo día eso de toparme con gente que hace meses que no veo y que me dice "che, largá los postres" o "estás como más rellenito, ¿no?"

¿Por qué lo hacen? No lo sé. Pues no se da ninguna de las dos premisas básicas que, considero, debe tener una persona para emitir un comentario que -irremediablemente- le caerá mal a su receptor. A saber:

a- Haber yo preguntado.
b- Haber yo formulado previamente un comentario igualmente desubicado.

Pero no. No pregunto si estoy más gordo, porque nadie mejor que yo sabe que estoy hecho una chancha. Uno sabe lo que come, y me guste o no, mi organismo tiene ese funcionamiento tan predecible como eficaz: si como mucho y mal, engordo. Si como poco y bien, adelgazo.


Tampoco soy de comentarle a alguien si está o no más gordo, pelado, o arrugado que otrora. Y no porque no lo note: soy un tipo muy observador y siempre sé si tal o cual persona tiene entradas, canas, rollos, celulitis, y todas esas cosas que generalmente nadie quiere que aparezcan.

Aún así, me lo dicen una y otra vez. Es por eso que he decidido adelgazar. Más que nada, para ver si con la misma fidelidad con que destacan mis quilos, destacarán su ausencia cuando noten que la ropa me entra a quedar holgada.

Solo ahí comprobaré que la gente que tengo alrededor me tiene bronca o envidia. Hasta mañana.

11 comentarios:

Facundo dijo...

Buena gordo

ilich nin dijo...

Muy lindo el nuevo banner...
No lo había visto hasta recién...

Muy motivadora la entrada después que termine esta bandeja de sanguches me voy a dar una vuelta a la manzana

Seba.panda dijo...

muy flojo este espacio

Snyrar dijo...

Notable!!

Danzón dijo...

Dugui, la historia de mi vida.

Alvaro Fagalde dijo...

Me encanta porque algunos que se rien de mi obesidad son una ameba capona al lado mío, pero se creen que si me descansan primero se embellecen.

Ce dijo...

Sólo me pesé en este contexto: en un momento en lo de mi madre había una balanza digital y mi divertimento pasaba por pesarme antes de ir a cagar y luego de haber cagado, para ver si la balanza registraba la diferencia de peso entre un momento y otro.

Ce dijo...

No recuerdo los resultados de tal experimiento.

Recientemente me acordé de esto porque en lo de mi suegro ahora hay una balanza digital que es bastante precisa y me dieron ganas de reeditar eso que hacía de adolescente, pero no me vinieron ganas de cagar.

Sofía dijo...

yo decidí adelgazar hace un año y medio...

Facundo dijo...

Yo tuve un problema con una balanza en ocasión de realizarme los exámenes médicos que nos exigen periódicamente en mi trabajo (aclaro que no soy meretriz). Al pesarme me encontré con que en lugar de mis clásicos 75 kg, la balanza indicó 82 kg, lo que me resultó raro debido a que no notaba ese exceso en mi aspecto físico. Posteriormente, en la sala de espera, escuché la conversación de dos señoras, las cuales se quejaban de que el peso les dio más de lo que esperaban, por lo que lógicamente concluí que el instrumento funcionaba mal. Al terminar los exámenes nos proporcionaron un formulario de evaluación del servicio médico y sus instalaciones, con un espacio al final para comentarios y sugerencias, el cual aproveché para sugerir que revisen la balanza porque no estaba funcionando correctamente. A los dos o tres días pasé por una farmacia y se me ocurrió pesarme por las dudas. Esta vez el instrumento marcó 82,5kg, pero estaba apurado y no perdí el tiempo en comunicarle a los farmacéuticos sobre la falla de su balanza.

elCofre dijo...

Qué pasa con la gente que come y no engorda, a pesar de no hacer ejercicio? Por qué hay gente que es así? No es injusto?
Bonomi, renunciá.