miércoles, 10 de febrero de 2016

Hoy el linimento, mañana la traición

La partida de Iván Alonso rumbo a River argentino le dio al periodismo deportivo uruguayo y a los consumidores masivos de redes sociales, algo medianamente interesante de lo que hablar. A falta de grandes contrataciones (nombres como los de Kevin Ramírez o “El ángel del gol” Murillo generan más cautela que ilusión), la partida del mejor delantero del fútbol uruguayo habilitó todo tipo de comentarios.
Publicado en Brecha, 5/2/16.

Antes del alejamiento de Alonso, se produjo el anunciado despido de Bengoechea. Al ídolo del último Quinquenio mirasol no le perdonaron que su récord en los enfrentamientos directos ante Nacional fuese nefasto (4 derrotas, 3 empates y ningún triunfo). No existe otra razón, dado que con el riverense en el banco de suplentes, Peñarol ganó los dos torneos cortos que disputó. Y si bien es cierto que su equipo no jugaba lindo, ¿desde cuándo le interesa jugar lindo a la hinchada de Peñarol? Tal parece que la parcialidad carbonera solo quiere ganarle a Nacional y, si se puede, salir campeón.

Damiani, hombre muy sensible al clamor popular, echó por tierra declaraciones formuladas en Sport 890 a fines de diciembre en las que afirmó que Bengoechea dirigiría la Copa y en la inauguración del Estadio, y lo despidió sin que le temblara el pulso, fiel a su estilo. Pablo Javier se fue con la misma dignidad que demostró a lo largo de su año y monedas de gestión. Dudo que haya un entrenador más sincero y centrado a la hora de declarar en el mundo. Pero claro está que la sinceridad y el sentido común no ganan clásicos.

Como efecto inmediato del cese del entrenador mirasol, Marcelo Zalayeta retiró sus pertenencias de Los Aromos (breve digresión: siempre me causó gracia esa imagen, análoga a la del oficinista que vacía su cajón pero que no se utiliza en otras profesiones) y anunció su presunto retiro. Pero la noticia no le interesó a nadie: para ese entonces, ya todos hablaban de Alonso.
El pasado lunes, y una vez confirmado su pasaje a River, Alonso realizó una conferencia de prensa en la que, además de aclarar que no era hincha de Nacional pero ahora sí, y que no se va por plata, y que tiene pensado volver cuando sea casi tan viejo como el Loco Abreu, dio a entender que el cuerpo técnico encabezado por Munúa fue determinante a la hora de entender su partida. “Después de la charla con Gustavo decidí que mi etapa en Nacional terminó”, dijo, palabra más, palabra menos.

Fuentes cercanas al jugador indicaron a Brecha que Munúa habría dicho algo así como “acá vas a tener que pelear el puesto. Y si te vas, me arreglo con lo que tengo”. Ante ese panorama, Alonso decidió irse a River, que además de ser el actual campeón de América (y de la seductora Suruga Bank), tiene un técnico interesado en tenerlo en su plantel.

Suena, cuando menos, racional.

¿Héroe o villano?

Muchos hinchas reaccionaron con violencia ante la decisión de Alonso de marcharse a pocos días del comienzo del Torneo Clausura. Más allá de que a nadie le gusta perder un jugador importante, la situación me hace acordar a la vieja fábula de la zorra que cuando entiende que ya no tendrá a las uvas, las desprestigia. Algo parecido le ocurrió a Alonso: a nadie se le ocurría discutirlo hasta que decidió irse. Ahí pasó a ser un desagradecido, un traidor, un vendido. No faltó quien lo acusara de manya, de haber fingido lesiones para borrarse, y de no sé cuánta cosa más. Faltó que dijeran que cuando se besó el escudo se estaba limpiando el sudor, que el gol de chilena a Rentistas no se compara con los que hacía Dely, y hasta que su hermano es mejor.

Hay quienes afirman –no tengo pruebas– que Alonso nunca quiso darle plata a “los muchachos de la barra”, y que por eso tuvo que hacer mucho más que otros para ganarse el apoyo de los sectores más influyentes de la parcialidad. ¿Cuántas veces se escuchó el “Alonso, Alonso” en el Gran Parque Central? Muy pocas, y casi todas en la última época[1].

Iván nunca estuvo demasiado interesado en caerle bien a la hinchada. Hasta era más proclive a festejar sus goles de cara a sus compañeros, o dedicárselos a amigos o a su pareja ocasional, que a la “barra”. Además estaba todo el día protestando, desde un outball a faltas inexistentes: llegaba un momento en que hacía calentar a propios y extraños. Él mismo lo dijo en la conferencia: no llegó a ser ídolo.

Nacional dejó ir al mejor centrodelantero que ha tenido en los últimos tiempos. El que más goles convirtió. El que muchas veces se debatió solo ante las defensas rivales. El que anotó en los tres clásicos del último Campeonato Uruguayo. El único que –salvando las distancias– podría suplir a Luis Suárez en la selección si fuera un poco más joven.

Munúa se agregó más presión a la que de por sí tenía por ser el entrenador de Nacional en una época en la que Peñarol da más en la herradura que en el clavo. Acaso lo que el técnico quería era eso: desprenderse de un “nueve” determinante cuya sola presencia prácticamente le aseguraba su titularidad, y tener más libertad para jugar rápido y por abajo, con delanteros movedizos y livianos.
Ya veremos cómo le sale la apuesta. Mientras tanto, los hinchas de Nacional que lamentan la partida de Alonso y reconocen su aporte, se conforman con que esté presente en la inauguración del “Campeón del Siglo” e intente arruinarla aunque sea un poco.

Los de Peñarol, por su parte, celebran su partida.




[1] No me consta que haya jugadores que le den dinero a los barras. Mucho menos me consta que los jugadores que sí son queridos por la hinchada, tengan por costumbre pasar alguna moneda a los muchachos. 

15 comentarios:

ilich nin dijo...

El día que Suarez no proteste más, Celso debería pensar seriamente en Alonso para mantener el nivel de protesta e incluso elevarlo, para los goles fallidos ya está The Jewell

Alvaro Fagalde dijo...

Con los años es peor.

Alvaro Fagalde dijo...

Diganle al Ivan, que si sigue gesticulando tanto un día se le va a volar la parruqueta.

Danzón dijo...

Es imposible sostener que el hermano es mejor, después del gol que erró (solo) contra los manyas.

Am I Evil? dijo...

1. No todos hablaban de la ida de Alonso y mucho menos dejó de interesar la partida de Zalayeta.

2. La afirmación "El único que –salvando las distancias– podría suplir a Luis Suárez en la selección si fuera un poco más joven" es, por lo menos, plémica. No recuerdo que a la edad actual de Suárez, Alonso formara parte de la selección uruguaya. Por algo habrá sido.

3. Ningún hincha de Peñarol celebra la ida de Alonso. No es que no sea un buen 9, por alguna extraña razón (tal vez porque era cuestionado por los propios hinchas albos), nunca generó el miedito que otros sí.

El Maxi dijo...

Hago mías tus palabras, Evil. Puedo agregar que:
1) Zalayeta dio pocas (o ninguna) declaraciones sobre su retiro, quizá por eso tuvo menos prensa que el Ivangate
2) Mora es mucho más suplente de Suárez que Alonso, sin importar la edad
3) Me generaba mucho más temor de una derrota el cacique Medina

Lanchita Bissio dijo...

Pero ahora Nacional trae a un brazuca, medio pelo, para "cubrir el puesto dejado por Alonso"...
Y entonces? Y el Diente López?
No creo que Munúa deje de echar centros o buscar la referencia del 9...se sacó un peso pesado de arriba!

Unknown dijo...

Alonso, el jugador que se retiró en 2012 por problemas cardíacos...

Hace tiempo que no me reía tanto como con la frase: "El único que –salvando las distancias– podría suplir a Luis Suárez en la selección si fuera un poco más joven"

Sublime. Delirante. Inmarcesible.

Unknown dijo...

Otra cosa que apuesto toda la plata que quieran, es que en River no protesta ni que se lo cojan de parado.

Andrés Reyes dijo...

Evil:

a. Conozco varios hinchas de Peñarol que festejaron. Miedo no creo que generara (miedo generaba Abreu en su momento), pero sí cierto respeto o sensación de que los podía clavar. Como los clavó en los tres clásicos del Uruguayo anterior.

b. La frase es polémica, pero me hago cargo. Me refería a que Alonso, en Nacional, jugaba de lo mismo que juega Suárez en la selección. De "tiráselalargaqueeltiposelasarreglaparacomplicar". Es una visión compartida por una persona muy cercana al Señor Tabárez. Te apuesto plata a que si vas y le preguntás a OWT te diría que si Alonso fuera más joven, lo citaba. Si no jugó antes en la selección, no sé por qué habrá sido. Capaz que explotó de viejo.

c. Creo que "el tema" del verano fue la partida de Alonso. Se habló más de eso que del despido del ídolo Pablo Javier. Ni que hablar de lo de Zalayeta, que pasó sin pena ni gloria. Y no creo que las declaraciones tengan mucho que ver, dado que Alonso habló recién al final. No digo que haya una intencionalidad, solo que me llama la atención que haya sido así.

Maxi: discrepo con tu valoración del player Mora. Para que venga Mora mejor que se quede Rolan o la Joya, que al menos parecen buenas personas.

Maximiliano Melo dijo...

Buena nota.

1) Mal echado Pablo Javier (sino fuera Peñarol la institución que lo cesa). Juan Pedro en la LUB sería el típico cuadro que rota de Yankis 2 veces x mes.

2) Marcelo Danubio se fue voluntariamente pero de forma injusta para un Jugador de su calibre. Disputaba el título de Mejor Delantero del Fútbol Uruguayo con Jopito

3) Al veterano Ivan, le sale la chance de reflotar su Carrera, bien hecho el Pase a RiBer. Mercenario es Washintong Sebastián, que siendo ídolo, vino cuando ya arrastraba las patas a Nacional, prefiriendo fichar por una Rayada como Central o una aurinegra como la del Beitar de Israel

Paul Vareda dijo...

Otro que explotó de viejo, fue Adusto.

zorro d colonia dijo...

El que explotó de viejo fue el estiv ray vogan

El Maxi dijo...

Hay que ser buena persona para jugar en la selección??
Que vuelva la celeste de antes!!!

William Fagundez dijo...

Otro que exploto de viejo fue Deivid Carradain.