viernes, 15 de enero de 2016

Salada la canchita: Incluyanme afuera.

Cuando el inmigrante polaco llegó a la oficina -o lo que fuere- de Inmigración, el funcionario no entendió nada de lo que le decían y le puso el apellido que se le antojó: Goldfish (pez dorado). Para mí que lo estaba cargando. Años después, cuando el niño que ingresaba ese día -ya crecidito, obviamente- se asoció con un señor llamado Selwin para crear una productora de cine, primero pensó en fusionar los apellidos y formar "Selfish". Pero como significa "egoísta", prefirieron nombrarla "Goldwin". Luego, Samuel Goldfish tomó de su propia empresa el apellido que seguiría usando en sus producciones independientes, luego de vender su firma a la Metro.

Casi todos inmigrantes europeos -no pocos judíos, lo que generó absurdos prejuicios en tiempos de censuras y macarthysmos- algunos con pasado bastante oscuro, iniciados desde su infancia en las calles, intentando como sea ganarse el sustento, encontraron una forma bastante redituable en el novedoso negocio de la producción -y la exhibición- de películas.

Fueron en la mayoría de las crónicas de los años dorados hollywoodenses, el malo
de la película -y no de las que hacían- considerados los "burros" que no sabían nada de arte y que se dedicaban pura y exclusivamente a hacerle la vida imposible a los pobres directores. Algo de eso hubo pero no siempre fue verdad y, como en tantos órdenes de la vida, no es justo quedarse con una sola campana. Generaron muchísimas anécdotas y muchos enojos.

Pero a veces respaldaban a sus artistas. Ya conté una vez a aquel magnate de la M.G.M. que cuando le dijeron que le iban a poner a Gene Kelly en la lista negra por izquierdista -siendo el actor más redituable para el estudio- amenazó con contratar directamente al propio Stalin para que bailara en sus musicales. 

Una vez estaban en el pase previo de un film y, al terminar, todos miraron al presidente del estudio que miró el reloj y comentó: 
-A esta película le sobran 19 minutos. 
-¿Por qué dice exactamente 19? -le preguntaron- ¿por qué no 15 o 20?.
-Porque hace 19 minutos que me está doliendo el culo.

Sabían de cine, aunque se enojaran con ellos. Y su trabajo era impedir desbordes presupuestales y, lo más difícil, actitudes de divismo de sus principales actores que hicieran tambalear las finanzas. 

Un poco conservadores de más, se mandaron sus buenas patinadas creyendo en fórmulas consagradas que siguieran rindiendo por siempre. Pero, probablemente, hayan acertado más de una vez trancando determinados delirios que puedan haber sido más que costosos. Solían respetar a quienes se atenían a plazos y presupuestos, dejándolos trabajar más de lo que se suele recordar.

En estos tiempos en que los estudios no filman pero financian y que sus directivos son imbéciles post-yuppies que sólo piensan en acciones y jamás han visto un rodaje, es buen momento para recordar a aquellos tipos que, mal o bien, sacaron el negocio adelante, aunque la televisión y el fin de los grandes estudios los desbancó.

-El secreto de mi éxito es que mis libretistas tienen ideas liberales, mis productores tienen ideas republicanas y mis actores no tienen ideas -habría dicho uno de ellos. Goldwin fue el más famoso autor de frases célebres, especialmente porque nunca terminó de aprender el inglés. La más famosa es la del título: cuando se hablaba de una fiesta a la que no estaba muy interesado en ir, contestó: -Incluyanme afuera.  

Y.E.T.P.A.P. PARA TODOS LOS GUSTOS   

+ DAVID BOWIE - De la notable carrera musical del señor David Jones no voy a decir nada porque la conozco poco y mal. Como actor, supo aprovechar su máscara ambigua y atractiva para hacer de extraterrestre conflictuado ("El hombre que cayó a la Tierra", 1976); de malvado ("Laberinto", 1985); de Poncio Pilatos ("La última tentación de Cristo", 1988). 

Demostró tener carisma y presencia -como tantos músicos con experiencia en escenarios- en muchos otros papeles, como el de la película de "Picos gemelos", donde su participación fue destrozada en el montaje. Se intentó hacerlo una estrella en "Furyo" (1983, Nagisa Oshima), pero no resultó del todo en un papel de hombre normal. Últimamente, ya enfermo, apareció poco.

+ ALAN RICKMAN - También tenía 69 años y era londinense como Bowie. Se lució como villano en "Duro de matar" (1987) y se consolidó en un registro muy diferente en "Sensatez y sentimientos" (1995). Como tantos intérpretes británicos que terminarían haciendo superproducciones de todo tipo, Rickman traía una larga carrera en teatro y televisión haciendo clásicos y experimentales, incluyendo naturalmente a Shakespeare, antes de conseguir fama y dinero en otros papeles, en su caso sin perder la dignidad.

El Alan de la voz profunda fue parte importante de la serie "Harry Potter", pero también supo hacer cosas como "El beso de Judas" (1998); "Héroes fuera de órbita" (1999); "Sweeney Todd" (2007); "El perfume" (2006). Igual, me parece que no le dieron la oportunidad para lucirse como podía.

+ MICHEL GALABRU - Todos lo hemos visto en alguna. Veteranísimo secundario, comediante en montones de títulos, Galabru solía hacer de autoridad en policiales o de gruñón en comedias. 

Entre mucho film meramente comercial, se lució en la olvidada -y muy talentosa- "El juez y el asesino" (1975, Bertrand Tavernier) en un papel diferente y en algunas películas importantes como "Subway" (1985); la española "Belle epoque" (1992) y, fundamentalmente, en un papel secundario pero importante en la trilogía de "La jaula de las locas".
¿Contundente yo?

+ SILVANA PAMPANINI - Luego de la consagración internacional de Gina Lollobrigida y Sophia Loren, varias bellas -y contundentes- jóvenes italianas tuvieron destaque más allá de la península en coproducciones con más o menos éxito, donde hacían de objeto lindo y poco más.

La Pampanini tuvo su cuarto de hora pero no un film que la consagrada definitivamente y se hundió en el olvido pocos años después. Fue, al mismo tiempo, integrante destacada de la "dolce vita" europea pero extremadamente reservada en su vida personal.   

Accatone
+ FRANCO CITTI - Actor pasoliniano ("Accatone"; "Mamma Roma"; "El chiquero"; "El decamerón") por sobre todas las cosas -junto a Ninetto Davoli- también estuvo en la primera y la tercera de "El padrino" y en "La luna" de Bertolucci. Tenía una carucha medio siniestra -bien como para la fauna que recreaba el gran Pier Paolo- pero no tengo tan claro que haya sido un buen actor, realmente.

Tenía 80 años y hacía 15 que no actuaba.

9 comentarios:

Alvaro Fagalde dijo...

Los productores no son un tema llamador, evidentemente.

Alvaro Fagalde dijo...

O estan todos veraneando en Chihuahua, oligarcas putos.

Jorge Antonio Iglesias Abelenda dijo...

Ese es el problema... El veraneo... je je je...

Jorge Antonio Iglesias Abelenda dijo...

Ese es el problema... El veraneo... je je je...

Alvaro Fagalde dijo...

Nadie dice nada que mandamos a Atenas al metro...

ilich nin dijo...

Despampanani!

Ta, lo quería decir yo antes que naides

El secreto entonces es conseguirse un socio con un apellido que combine con el propio y que quede algo bonito similar a alas doradas, o será win de ganar...?

El león era de la metro o de goldwin?

Alvaro Fagalde dijo...

De la Metro.

Y es Win de ganar.

Si se unieran Sendic y Astori, sería "Astodic" o, peor aún, "Sentori".

Mauro M. dijo...

Yo te leo siempre Fagalde.

Besitos.

Sofía dijo...

vot sentori para la próx formula presidencial