viernes, 13 de noviembre de 2015

Salada la canchita: Mi nombre es Quito, Deta Quito

Dado que en Florida o Lavalle no hay una Cinemateca argentina para ver alguna película aburrida húngara o checa en blanco y negro, me apersoné a un Multiplex (*) a unos $122 uruguayos para castigarme con la última de Bond -"Spectre"- unos días antes del estreno en el paisito. ¿Que qué me pareció?. "Spectre" es lo de siempre, profesionalmente hecho, sin ninguna novedad. Ideal para un sábado de noche. 


El tema es que todo en la película lleva a un fin de la historia del James Bond interpretado por Daniel Craig y a plantearnos si ésta es la última y definitiva de la saga o si se viene otro actor bondiano y cómo va a seguir la bocha.
Peluquita y faja para el más célebre 007

El británico Ian Fleming trabajó en la Inteligancia naval británica durante la Segunda Guerra Mundial. En 1952 publica "Casino Royale", la primera novela con el agente secreto James Bond -nombre de un ornitólogo nada aventurero que era una eminencia en su especialidad- que poco tenía que ver con la realidad de los espías que Fleming conocía muy bien.

Sin embargo, tuvo un éxito inesperado (en inglés, ¿quién ha leído por acá esas novelas?) y fueron saliendo, más o menos a razón de uno por año, trece libros más. En la década de los 60 comenzarían las adaptaciones cinematográficas, lo que expandiría la fama del agente con "licencia para matar" al mundo entero.

La lista de los que fueron propuestos para interpretar a Bond es larga y varía mucho según las fuentes, pero algunos de los más confiables como ciertos (y conocidos) son: Cary Grant, Marlon Brando, Richard Harris y Michael Caine. Como todos saben, el papel terminaría en manos del poco conocido actor escocés Sean Connery, para muchos insuperable.


George "No-soy-connery" Lazemby
El éxito fue enorme, mucho mayor al esperado. Aunque en Uruguay ocurrió algo muy curioso: cuando se estrenó la primera película Bond -"El satánico Dr. No" (1962)- bajó rápido de cartel. No tuvo éxito porque no se conocía aquí todavía a 007 y su resonancia mundial, épocas pre Internet que le dicen. Cuando se reestrenó unos meses después, ahí sí la recaudación fue similar a la del resto del planeta. Algo similar pasaría con el primer film de los Beatles.

Los ensayos sobre el fenómeno Bond fueron millones. Se reprochaba su arrogancia, su irresponsabilidad política y su impunidad. Pero la faceta más destacada de su personalidad era su machismo y su utilización de las mujeres como mero objeto que se usa y se tira. Muy pocos vieron lo que era: un simple entretenimiento hecho para generar millones de retorno, sin el menor interés que ofrecer un mundo de fantasía (aventura, lujo, mujeres apetitosas, hermosos paisajes) y cobrar por ello.

Connery se aburrió del personaje (y de disimular su panza y su pelada un poco prematuras) y dejó paso al modelo australiano George Lazemby. Mucho éxito en tus próximos emprendimientos. Al pobre George le cayeron con todo, sufriendo de la carga de suceder a alguien muy exitoso. Era un poco duro para hacer gestos -aunque tampoco estamos hablando de hacer "Hamlet"- y la producción no ayudó, a pesar del malvado que hacía Telly Savallas antes de Koyak. Igualmente hoy en día hay gente que considera a "Al servicio secreto de su Majestad" como la mejor de la serie.

El Sean volvió medio a regañadientes para "Los diamantes son eternos" (algo medio humillante para Lazemby, se me ocurre) pero en 1973 ingresaría al cuadro alguien que derrocharía carisma, simpatía y presencia y venía de hacer un papel similar en "El santo", una serie televisiva muy exitosa: el inglés Roger Moore. Sus películas son las más divertidas de la serie. Si bien Connery le había dado un toque irónico que le quedaba muy bien, su amigo Moore transformó todo en una joda divertida que ha sobrevivido al tiempo. Su única contra era estar bastante veterano para tanta corrida y al final, con 58 pirulitos, se hacía difícil de disimular.

La posta pasó a Gales: Timothy Dalton era un prestigioso actor shakesperiano pero tenía la pinta necesaria. Sufrió un poco por el carma de reemplazar a un éxito pero le fue bastante bien en "Su nombre es peligro" (1987) pero para la próxima algo comenzó a chirriar: ese agente amargado, vengativo, esas aventuras menos fantasiosas y humorísticas dejaron de interesar. Para entonces, el tema era cómo hacer algo rentable con una franquicia que ya tenía 25 años. Una guerra de patentes por los derechos de las novelas y el fin de la Guerra Fría, que volvía demodé al espía de los 60 hizo el resto y no hubo Bond por seis años.

Volvió en 1995 de la mano del irlandés Pierce Brosnan, luego del inesperado rechazo de Dalton. Brosnan no pudo superar a Connery o a Moore, pero tenía carisma, apostura británica y sentido del humor. Lentamente la serie se fue recuperando hasta que le llegó la hora de la jubilación al Pierce y apareció el inglés Craig, que hizo cuatro largometrajes, hasta el de ahora que parece ser el último.

El Bond de Craig es mucho más serio, más atlético y menos dandy. Básicamente lo mismo que Dalton, pero más aceptado. Para ser exactos, tan exitoso como el de Connery pero sin tantos ensayos filosóficos, ya pasada largamente la novedad. Dicho sea de paso, hubo otros films de 007: "Casino royale" (1967), con Woody Allen, Orson Welles, David Niven y Peter Seller, una parodia sin ninguna gracia, hecha por productores que sólo tenían los derechos de esta novela y "Nunca digas nunca jamás" (1983), nueva versión de "Operación trueno" con el retorno del ya pelado Connery y una joven Kim Basinger, Max Von Sydow y un entonces desconocido Rowan Atkinson, alias Mr. Bean.  

En "Spectre" se preparó durante toda la película la despedida de Craig. ¿Cómo seguirá la franquicia?. Descartado su fin -las recaudaciones son enormes- más que el nombre del próximo actor en dar vida será como conseguir que siga teniendo sentido cincuenta y pico años después. ¿Habrá un Bond femenino, un Bond negro o uno gay, como se ha rumoreado otras veces?.




Salada la canchita, una columna que no le hace asco a las mujeres hermosas, al martini seco y a cagarse a trompadas con los malos, hoy te trae El satánico Dr. No, la primera de todas para poder comparar con la última, que aún no tenemos disponible -viste como son- pero de la que podemos subir el trailer, aunque sea.       
 


(*) Mido 1,77 metros, aunque algunas fuentes médicas afirman que menos. No soy, por lo tanto, un tipo particularmente alto. Soy bastante gordo y tengo una espalda considerable pero creo que eso no es demasiado molesto para quien se siente en la butaca inmediatamente posterior a la mía. Pues bien, una buena señora comenzó a putear en voz alta cuando me senté adelante de ella, en una sala bastante llena y con pocos lugares libres y luego comenzó a pelearse con su pareja, diciéndole -entre muchas otras cosas- que no servía para nada, supongo que por no cagarme a trompadas. Lo más extraño es que se quejó de que le iba a tapar la mitad de los subtítulos pero la copia... era doblada. Por supu, yo no me iba a correr a otra ubicación ni aunque me tocara al lado de la Scarlett Johansson desnuda.

8 comentarios:

ilich nin dijo...

primero en comentar!

ilich nin dijo...

bien nomás me gané una entrada a un multiplex

Enanobufon dijo...

Coincido con Faga en que por lejos el mejor Bond fue el de Sean Connery ... Después para mi humilde criterio lo sigue Pierce Brosnan un par escalones más abajo.

Enanobufon dijo...

Todavía recuerdo los sábados de cine que te metían una Bud Spencer y Terence Hill tipo !8:00 hs y después a las 20:00 la de Bond como plato central... Otro dólar...

Mauro M. dijo...

Y de las chicas Bond nada?

Claro, si son todos putos acá...

Lanchita Bissio dijo...

Monica Bellucci.
Nada más ...

Alvaro Fagalde dijo...

Enano: yo no dije que Connery sea el mejor Bond. Sí el más influyente y famoso.

No sé si hay un mejor Bond.

Me gustó mucho la chica Bond de esta ultima.

Danzón dijo...

Está bravo armar el ranking entre Connery, Moore, Brosnan y Craig. Igual, en ese rol de super espía, a todos les pasa el trapo el cientólogo Cruise en cualquiera de las de Misión Imposible. Está loco pero es un capo.