viernes, 9 de octubre de 2015

Salada la canchita: The new gaucho cinema


Se acaba de estrenar "El clan", dirigida por Pablo Trapero -enorme éxito de taquilla en su país natal, creo que no tanto aquí- que supera en rendimiento económico a la también muy provechosa "Relatos salvajes", de Damián Szifron. No es, por cierto, la primera vez que una película argentina tiene mucho suceso en nuestra poco pluralista cartelera. Ha pasado toda la vida. Pero "El clan" amerita hablar un poco de eso que algunos se han empeñado en llamar "Nuevo cine argentino".

Nuevos cines ha habido montones por todas partes, excepto en nuestro país donde hasta hace muy pocos años no había nada. Hubo un primer intento de "nuevo cine" en la década de los 60 -época de intentos de cosas nuevas por doquier para bien y para mal- que, con fórmulas del cine europeo del momento, que superaba ampliamente al hollywoodense en audacia, modernidad e interés, trató de dejar atrás al cine argentino principal, que a su enorme adocenamiento, atraso cultural y conservadurismo formal, unía una crisis terminal de los grandes estudios porteños.

Rapado
El experimento fracasó, los films no llegaron a trascender y muchos recién se desayunaron con que no alcanzaba con producir películas (lo que no es fácil, por cierto), sino que también hay que conseguirle salas para que alguien las pueda ver. Más en tiempos en que no había internet ni cable. Después hubo dos o tres dictaduras, a cada cual más sangrienta y se impuso aún más el cine "geronte", familiar y reaccionario de los "Palito" Ortega y los Sandrini.

Al llegar la democracia se pudieron ver desnudos, puteadas, denuncias políticas... pero el lenguaje cinematográfico seguía siendo el mismo. Es más, como se ha dicho anteriormente acá mismo, los más exitosos largometrajes de denuncia contra el "Proceso" fueron hechos por los mismos directores-productores de la industria.

Pizza, birra, faso
Una película que el menemismo cultural despreció y el circuito de salas evitó marcaría un antes y un después en la historia del cine de nuestros hermanos rioplatenses: "Rapado" (1992). Con poco diálogo, jugado a la creación de un clima natural, donde los personajes hablan con dificultad y no con discursos artificiales, la película fue una auténtica pateada del trablero, aunque el público no se dio cuenta en el momento.  

Hijos de las carreras de cine en varias universidades, los nuevos cineastas comenzaron a llamar la atención con un típico largometraje hecho de cortos de graduación llamado "Historias breves" (del que se han hecho por lo menos 9 continuaciones). Pero el estreno que hizo que ya no se pudiera dejar de tener en cuenta que algo estaba cambiando fue "Pizza, birra, faso" (1995) de Bruno Stagnaro y el uruguayo Adrián Caetano.

Los títulos -y los debuts- seguirían: Trapero con "Mundo grúa"; Lisandro Alonso con "La libertad";  Lucrecia Martel con "La ciénaga"; Daniel Burman con "Esperando al mesías"; Ana Katz con "El juego de la silla"; Ezequiel Acuña con "Nadar solo" y un montón más. También hay lugar para gente personalísima como Nicolás Prividera con "M" (2007), la investigación sobre su madre desaparecida; Néstor Frenkel ("Construcción de una ciudad", "Amateur"), autor de unos documentales que no se parecen a nada y Mariano Llinás, que con "Historias extraordinarias" (2008), hizo el milagro de un largometraje de cuatro horas con muchísima voz en off que no aburre.

Historias breves 7 (no había foto de la 1)
Poco a poco, y coproducciones internacionales mediante, los jóvenes nuevos realizadores fueron captados por presupuestos más generosos y dejaron el cine amateur sin ceder paso al acartonamiento de antes. "Los Marziano" de Ana Katz, varias con Darín, las últimas de Trapero ("Carancho", "Elefante blanco", la citada "El clan") demuestran que el cine argentino ha cambiado, probablemente para siempre.

No todo es bueno, naturalmente, y si algo hay que reprocharle a mucha gente que ha logrado filmar pero no convencernos ni trascender comercialmente, es cierto regusto por el minimalismo mal entendido, que consiste en filmar películas en donde no pasa nada y los personajes no saben hablar ni dicen nada (ésto último mal de mucho cine de autor uruguayo, también)  y donde hasta el más paciente de los espectadores termina aburriéndose como una ostra.

Salada la canchita, una columna más argentina que las facturas, Pablito Cuevas y el colectivo, hoy te trae Carancho (2010), la historia de un abogado de accidentes de tránsito (Darín, quien otro); una buena muestra de un cine mucho más natural y creíble que el de antes. Digo yo.  



18 comentarios:

Enanobufon dijo...

Faga: Muy buena columna... Hay una película Argentina que en lo personal me gustó mucho y que tiene algo de estas películas que acabas de mencionar que se llama "Historias mínimas" del año 2002 y dirigida por Carlos Sorín..

Alvaro Fagalde dijo...

Si. El tema es que Sorin es de otra generación, pero sí es un tipo talentoso. Ultimamente ha hecho buenas peliculas minimalistas sobre gente sencilla, pero se ha repetido un poco.

Facundo dijo...

A mi el buen cine argentino (y el uruguayo) me da algo que no me puede dar el buen cine de otras partes del mundo, y es que representa nuestra cultura. Algo mas familiar y reconocible. Al utilizarse en general lenguaje, costumbres y paisajes tan cercanos, me permite disfrutar de ciertos detalles, sutilezas y diferentes niveles de lectura, que serían imposibles de captar en representaciones de culturas más lejanas.

LaSordaDeMierda dijo...

1 - No me pareció gran cosa Relatos Salvajes. No digo que sea mala, me gustó, pero me la vendieron como que era un peliculún y no me pareció para tanto.
2 - Hace un mes más o menos agarré "El Cuarto de Leo" en cable, y decidí verla. Terminé deprimida y aburrida, justamente porque sentí que era de esas (te cito testual a tí) "películas en donde no pasa nada y los personajes no saben hablar ni dicen nada".
3 - Gracias Faga por todo lo que nos das.

Evaristo dijo...

Yo no tengo nada que ver no, pero creo que falto 9 reinas, que bien o mal marcó bastante al cine porteño...si, de Buenos Aires que es creo, casi lo unico que existe en el cine y la tv Argentina

Evaristo dijo...

Otra, que en su momento me gusto bastante y hoy si la veo me pareceria una pelicula cualquiera mas, es "tiempo de valientes" del 2005 de Szifron

Mauro M. dijo...

Yo hace poco vi "La historia oficial".
Está buena, se la juega bastante para el contexto de la época.
Tengo muy presentes y pendientes a Sorin y a Martel y "La Ciénaga".

Alvaro Fagalde dijo...

9 reinas y relatos salvajes son muy buenas peliculas comerciales y nada mas. Igual, como siempre, son opiniones personales, no la verdad revelada.

El finado Bielavsky y Szifron (y tantos otros) no entraron en la reseña, porque no son estrictamente del llamado "nuevo cine argentino", aunque coincidan en tiempo y espacio.

Alvaro Fagalde dijo...

La historia oficial está bien. Lo que chirria es esa idea tranquilizadora de que ellos "no sabian nada".

Diego Floyd dijo...

Creo que la última película argentina que vi fue Hombre mirando al sudeste

Alvaro Fagalde dijo...

Como que no estabas capacitado para escribir esta columna...

Jorge Antonio Iglesias Abelenda dijo...

Yo entendí "El Dirigible"... je je je...

Jorge Antonio Iglesias Abelenda dijo...

Yo entendí "El Dirigible"... je je je...

Alvaro Fagalde dijo...

Ah bueno...

Nacho dijo...

El cine argentino me parece buenísimo. "Nueve reinas" concuerdo que es un mojón salado, una maravilla. "Relatos salvajes" me gustó muy mucho, al igual que "El secreto de sus ojos" y tantas otras. Me pasa como a Facundo, que disfruto más las (buenas) películas rioplatenses que las de otros lados.

Dicho esto desde la más burda ignorancia sobre cine. Por eso me parecen buenas las columnas de Fagalde.

Alvaro Fagalde dijo...

Gracias, Nachin. Si supieras algo de cine, no te gustaría la Canchita quisiste decir.

Mauro M. dijo...

Ayer vi El Clan.

No me copó pero tampoco me desagrado, por ende salí del cine con una de las peores sensaciones: la indiferencia.

Bien el bobina de Peter Lanzani, vale decirlo.

Mr Cane dijo...
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