lunes, 28 de septiembre de 2015

¡Mudanza!



Hola, estimadas amigas. ¿Cómo están?

Hoy discutiremos sobre algo que seguramente han vivido o vivirán en algún momento: la mudanza del hogar. En esta ocasión, y aunque vienen muy bien, no vamos a dar consejos ni tips como por ejemplo: escriba "BAÑO" en la caja donde guardó las cosas que van en el baño.
Nos dedicaremos empero a discutir cómo afecta una mudanza al Ama de Casa y porque no decirlo, a la familia toda.
El hogar para el Ama de Casa es su castillo, su refugio, su hábitat natural. Una Ama de Casa sin hogar, pierde su calidad de tal y pasa a ser un "Ama-de", a lo sumo. (Un saludo a Amade-Otatti). Tener que mudarse no significa otra cosa que cambiar el hogar por otro.

Ya sea por elección o por obligación, la mudanza genera en la mayoría de los casos mucho estrés, angustia y también en ciertas ocasiones, fuertes dolores en las articulaciones. Aunque muy probablemente esto  último se deba al reuma y/o a la artritis.

El Licenciado en Psicología Dr. Angus Tián, afirma: "Está demostrado que no solo el Ama de Casa sufre con la mudanza. Toda la familia enfrenta una crisis de magnitud considerable."

Y sí, hay algo de verdad en esa frase. Aunque personalmente creo que en el caso del hombre, si en la casa nueva ya está el el cable instalado y no se extravía el control remoto en la mudanza, para él no habrá problemas mayores.

En cambio, para el Ama de Casa es diferente. Cada rincón del viejo hogar cuenta su propia historia de vida familiar. La pared donde se hicieron las rayitas marcando el crecimiento en altura de los niños, la ventana que da a lo de la vecina para charlar, el marco de la puerta donde el abuelo se dio de bruces y perdió un ojo, la mesa de la cocina testigo de infinidad de desayunos previo viaje a la escuela, aquel rincón apartado que una usa para ir a llorar sola.

Tener que dejar todo eso atrás para comenzar en un nuevo hogar, puede llegar a ser vivido con mucha tristeza, congoja, e incluso como un duelo. Un duelo en el que usted, estimada amiga, y su marido se enfrentan uno en cada punta del living discutiendo cosas del estilo:

- Este perchero sí lo llevamos!
- No! No va! No combina con nada en la nueva casa.
- Pero dónde voy a colgar mi sombrero cuando llegue entonces???!!!
- No me importa, pero el perchero no va!

Tenga en cuenta que todos los integrantes de la familia pueden estar apegados a algo inútil. Trate de negociar, y esgrima civilizadamente los argumentos en contra y a favor de mudar esos objetos. Si no logra su objetivo, recuerde que en las mudanzas siempre "se pierden" cosas.

Pero no todo son espinas. El hecho de tener que movilizar todas su pertenencias le traerá algunas satisfacciones. Encontrará aquel perfume que había guardado muy bien hace años para usar después. Tan bien guardado estaba que ni sabía que estaba ahí.
Aparecerá aquel matamoscas de mango fino con el cual usted era tan diestra para eliminar insectos. Desempolvará aquel saco de piel envuelto en plástico con naftalina, guardado en el último estante del placard. Encontrará aquellos 100 dolares que celosamente guardó en aquel librillo que nadie lee.

Así que estimada amiga, no se desanime. Piense que cada nuevo hogar es un mundo a descubrir, un libro lleno de páginas en blanco esperando a ser escrito con nuevas historias de vida.

Para finalizar, recuerde que en la vida hay dos destinos, y uno depende del Dr. Amade Otatti, en caso que lo haya contratado como su abogado defensor.


Hasta pronto y buena semana!



14 comentarios:

Ce dijo...

Una vez en una mudanza, mientras desarmaba un escritorio, encontré un sobre con 2.400 pesos de un trabajo que había hecho y había reservado como ahorro, tan bien guardado que obviamente los había olvidado. Lo puse en un bolsillo mientras completaba la mudanza. Cuando llegué al lugar de destino, los había perdido.

Una montaña rusa de emociones.

Andrés Reyes dijo...

Salada historia. Yo me mudé una sola vez y en cuotas. Pero cuando hicimos la reforma nos tuvimos que mudar varias veces de un ambiente a otro, y fue lo peor que me pasó en la vida.

Gran columna.

Carles dijo...

Yo me he mudado unas 20 veces y soy acumulador. No ha sido fácil, ¿pero quien dijo que lo sería?

ilich nin dijo...

Buenos días, primero que nada detesto las mudanzas. gracias. Era eso.

Bueno y segundo que nada, no te aflijas Ce, 2400 los recuperas haciendo 48 columnas para el blog. Recuperemos aquellos deliciosos momentos de Brasiu y listo

Facundo dijo...

Muy linda columna. Apunta al corazón del ama de casa, y a veces le pega.

Unknown dijo...

Refrán español:
Una mudanza equivale a dos incendios.

Sabias palabras

LaSordaDeMierda dijo...

La unica vez que me mudé, no me llevé todo lo que era mío, ya sea por falta de espacio en el nuevo apto, porque no me parecían necesarias en ese momento y/o porque pensaba llevarmelas después. Y esas cosas que quedaron en casa de mis padres fueron robadas y/o apropiadas indebidamente por mi progenitora. PIJA FLÁCIDA.

fernando dijo...

Gracias amigas por los conceptos invertidos.

Sorda querida, no entendí la última oración de tu comentario.
A quién va dirigido ese epíteto?

LaSordaDeMierda dijo...

No fue para las amas de casas que mueven el mundo, tranquilas nosotras.

Unknown dijo...

Hablando de pijas flácidas...
No se porque, me acorde de todos los bolsos que reivindican ser los decanos...

zorro d colonia dijo...

Callate imbécil

Unknown dijo...

No Zorro, la tuya no, la tuya esta muerta.

Enanobufon dijo...

Este Blo esta pasando por uno de sus mejores momentos

zorro d colonia dijo...

Si les parece verde que la calen