viernes, 10 de julio de 2015

Salada la canchita: Una colu sobr pelic ortadas


Hay muchas razones por la que una película puede llegar cortada al espectador. Uno podría pensar inmediatamente en la censura -y se ha hablado mucho sobre ella aquí- pero hay razones más comerciales para esos problemas.

En realidad, la gran mayoría de las películas se estrenan cortadas. Son pocos los ejemplos de directores que filman estrictamente lo imprescindible y es muy común que muchas escenas realizadas queden afuera porque no convenció al director y/o a los productores, enlentezcan la trama o entreveren al espectador.

A algún cineasta se le suele ir la moto. Ahí está el ejemplo, en el cine mudo, del muy particular Erich Von Stroheim. Era un austríaco un poco delirante, con pretensiones de aristócrata y enfermo del detalle. Si la acción de la novela que tenía que adaptar era en determinada ciudad, el equipo tenía que ir sí o sí a ese lugar. Nada de adaptarla en estudios ni de hacer algo más económico o práctico.

Pues bien, cuando hizo el primer montaje de "Avaricia" (Greed) en 1923 para que se lo aprobaran, el film duraba 8 horas. Hay que tener en cuenta que si el cine comenzaba a exhibirla a las 16.00 horas, terminaba a la medianoche, algo que los espectadores de aquella época no estaban muy acostumbrados. Ni falta que hacía. Le sacaron seis de esas horas y se estrenó con unos convencionales 130 minutos. Lo llamativo es que la película que conocimos es excelente, una de las cumbres del cine mudo. Recientemente se reconstruyó una versión de cuatro horas, pero es difícil de imaginar que la "Avaricia" completa sea mejor y que esas seis horas que no vimos no hayan sido un poco al santo botón.

Otro que no era muy práctico (o que tenía fama de no serlo) era el gran Orson Welles. Luego del impacto que fue su debut, "El ciudadano" (1941), por si alguien no lo sabe, realizó "Soberbia" (The magnificent Ambersons, en una impecable traducción del inglés norteamericano). Le sacaron 45 de los 130 minutos originales y lo que quedó es, claramente, una película incompleta. Bellamente filmada, impecablemente actuada, mucho más calma y madura que su antecesora pero que no "levanta". Termina y no "redondea". La culpa no es de Welles.


Como tantas otras veces que se corta un film para que mejore su carrera comercial, pero no mejoró. Welles tendría muchos otros problemas, pero me voy a detener en otro. En 1957 realiza un policial "Sed de mal" (Touch of evil, bué) con Charlton Heston -que metió el gaucho para que dirigiera Welles-, Janet Leigh antes de "Psicosis" y el propio Orson. 

Es considerada un clásico, uno de los filmes negros más originales e ingeniosos de la historia. Puede ser, ya lo vi tres veces y nuevamente hay mucha cosa que no me cierra. La narración es muy confusa, hay lagunas por todas partes. Cuando leo un relato detallado del guión original por Welles -ya que no el guión propiamente dicho- encuentro una película totalmente lógica, clara y muy superior a lo que vimos en VHS. En el 2000 se lanzó una versión más apegada a las intenciones del director, aunque no del todo, pese a lo que diga Wikipedia. 

El celebérrimo plano secuencia de 3 minutos y medio sin cortes con el que empieza "Sed de mal". Increíblemente, lo cortaron para el estreno y sólo se pudo ver tal cual en 2000.

Otros cortes sí fueron por censura. Una muy insólita fue en el clásico de ciencia ficción -antes que el término fuera inventado- "Metrópolis" (1927) de Fritz Lang. Un poco estúpidamente se cortaron todas las escenas en que participaba un personaje llamado "Hel" o algo así, lo cual se parecía demasiado a la palabra "Infierno" en inglés. La distribución internacional nos trajo -incluso al paisito- al clásico mutilado. Brillante visualmente, un poco tonta como crítica de la sociedad -el libreto era de la esposa de Lang, que pronto se afiliaría al Partido Nazi- la película no se entendía del todo. 

En 2001, se encontró en Buenos Aires una versión más completa, pero hecha paté. Se sacaron de ahí unos 25 minutos que no se habían visto y ahí sí, el film quedó bastante redondito, como debería ser. Aunque hay que tener paciencia porque el metraje añadido se ve mucho peor que el resto del material.

Mucho peor le fue a "Vicios privados, públicas virtudes" (1978), el film más conocido de Miklos Jancsó, talentoso director húngaro fallecido hace no mucho. El heredero del Imperio Austro Húngaro se rebela ante los mensajeros de su padre y se niega a volver a su cuna de oro, prefiriendo pasarla en unas más entretenidas orgías con amigos y criados. Buena parte del elenco pasa la mayor parte de la película desnudo -incluyendo una juvenil Cicciolina, pre Italia- pero las mayores audacias vienen por parte de la falta de respeto al Emperador y su alcachuete, que para peor es sodomizado por una mujer hermafrodita mientras otros se siguen dando de bomba con caretas que representan al propio padre del príncipe. Demasiado para la censura de una dictadura militar. En el estreno, dicen, lo que se vio era un largometraje pasado por la licuadora. Ahora se puede conseguir tal cual era y nadie se dedica a sodomizar a nadie luego de verla. Supongo.

Salada la canchita, una columna que no te corta ni la mayonesa, hoy te trae la versión como corresponde de Metrópolis.  Lo único malo de esta copia es el tipo de letra que utilizó el malnacido que hizo el subtitulado. Pero sirve para ver buena ciencia ficción y no tanto "Juego del hambre" y similares.


ULTIMO MOMENTO: Se nos fue Omar Sharif. Queda encargado un Y.E.T.P.A.P. para el viernes que viene.

10 comentarios:

William Fagundez dijo...

El doble de Omar Shariff vende cachibaches en Buenos aires entre B. Mitre y Juan.C. Blanco.
Es casi imposible tolerar tanto tiempo viendo una película. Nunca pude ver danza con lobos y creo que me enbolo al ver que venía con dos cassetes.
Salú bachiller.
Vuelve Liber Quiñones. Gran sánguche para el team de sayago.

zorro d colonia dijo...

Excelente faga como siempre. Siempre leo la columna pero no la comento para no cagar mesejante obra. En colonia, el padre de un amigo tenía cine y él mismo metia tijera a lo pavote, recortando las escenas de minas en bolas. Inaginate donde iban a parar esos pedacitos de rollo de película, el finde asegurado

Andrés Reyes dijo...

Impresionantes lo que se aprende con salada.

Andrés Reyes dijo...

Impresionantes lo que se aprende con salada.

Mauro M. dijo...

Bien Fagalde, muy bien.

Sumale a Racing al nacho Ithurralde, gran candidato a ser unánimemente puteado.

zorro d colonia dijo...

También supimos putear a Shariff por las calles de colonia.

Ce dijo...

Qué buena columna, Fagalde. Tendría que aparecer una editorial que te publique un libro sobre cine, la tiro.

Laura P dijo...

Yo atendí a Omar Shariff en" La Pulpería de los Faroles"
Un señor bastante antipático!!

Alvaro Fagalde dijo...

Tenia pinta de medio zorete el finado, creo yo.

Gracias William, Reyes, Zorrete, Ce, Mauro por los elogios.

Saldra el libro de la Canchita pero seguramente sin reditos economicos para su autor, como fue el de futbol.

LaSordaDeMierda dijo...

Muy interesante la columna