viernes, 3 de julio de 2015

Salada la canchita: ¿existe la pornografía política?

El término fue acuñado por el crítico argentino Alan Pauls -el hermano del actor Gastón- habitualmente inteligente pero un poco críptico de más. Se refería específicamente a un montón de películas realizadas en su país en los años que vinieron después de la caída de la última dictadura militar y el alfonsinismo, un régimen que comenzó con un fuerte cuestionamiento a la sistemática política de atroces violaciones a los derechos humanos.

Las películas que se habían estrenado en ese momento donde se denunciaban torturas y asesinatos eran producidas por la misma industria que antes de 1983 realizaba filmes que acataban con entusiasmo las premisas del régimen: "películas que exalten valores espirituales, cristianos, morales e históricos o actuales de la  nacionalidad que afirmen los conceptos de familia, del orden, de respeto, de trabajo, de esfuerzo fecundo y responsabilidad social, buscando crear una actitud popular, optimista en el futuro...".

Estas son palabras del Capitán de Fragata Bitleston -poco gusto- interventor del Instituto de Cine Argentino el 3/4/76. Y sigue:  "sólo serán autorizadas las películas que muestren al hombre tal como es su lucha eterna y cotidiana contra el materialismo, el egoísmo, la cobardía, la venalidad y la corrupción, al hombre luchando por su honor, su religión y sus principios, sin librarse jamás a la violencia o al escepticismo. Sólo estas películas serán consideras como obras de arte... Todas las películas sin valores artísticos o que no presenten ningún interés como diversión y que atenten a los sentimientos nacionales serán prohibidas parcial o totalmente..."


Lo que Pauls preguntaba era si tenía sentido que la denuncia de tanta barbaridad sea mostrado explícitamente, en una forma que más que horrorizar a las audiencias y hacer que se opusieran más adelante a las atrocidades vistas en la pantalla, parecía estar ahí para que disfrutara gente con inclinaciones autoritarias o el marote medio psicópata. Eso es lo que él llamó "pornografía política": un personaje golpeando insistentemente a un preso atado, un torturador violando a una prisionera o el primer plano de una picana sobre unos genitales.

¿Cómo denunciar?. ¿Cómo criticar?. Por ahí están los filmes -muchas veces coproducciones insípidas- donde la imagen de un "bueno" colgado y sangrando no es más que un objeto estético prolijamente enfocado e iluminado. Por otro, el elegir no mostrar nada, a veces -sólo a veces- puede no reflejar la barbarie.

Una de las pocas películas argentinas serias y que logró al mismo tiempo dejar bien en claro la injusticia y el salvajismo -no sólo por la tortura y las muertes, sino por otro tópico sistemáticamente olvidado como consecuencia de tantas dictaduras: el robo y los delitos económicos- fue realizada por un extranjero que vivió en carne propia la represión y el encarcelamiento en los campos de concentración: Marco Bechis y su "Garage Olimpo" (1999), o sea bastante después del "destape político" que se vivió en el cine argentino.

Salada la canchita, una columna que boquilla ahora pero bien que se garcó cuando las papas quemaban, hoy te trae la referida Garage Olimpo. Una película política valiosa, que hace lamentar que los tres largometrajes siguientes de Bechis no hayan venido acá, ni por casualidad.


LA PROPAGANDA PEYONA DE JULIO
Estufas Amesti. Para empezar, se menciona a la referida marca siete veces en los pocos segundos que dura el comercial radial. Empezamos mal ahí. La escena es de una sicóloga escuchando a un paciente que habla peor que un delantero de Peñarol: "pa" y todas esas cosas, vaya uno a saber por qué trauma de la infancia. Cada cosa que dice el citado analfabeto la sicóloga lo repite, hasta que llegamos a olvidar totalmente el nombre de la dichosa estufa. Probablemente, por causa de un mecanismo de defensa del inconciente.  

9 comentarios:

Unknown dijo...

para mi lo peor del aviso de esa pedorra estufa es que promete 4 veces mas calor con 3 veces menos combustible, lo que hablando en plata significa que multiplica el rendimiento de otra estufa cualquiera por nada menos que 12!!!
Se les fue la mano con la mentira.
O sea, si la maravilla esa tuviese un rendimiento del 96% la demás tendrían un 8%.
Totalmente absurdo.
O sea que al pedorrismo artístico-expresivo sumamos la promesa del rendimiento imposible.

Lostmakers dijo...

No hay con que darle al Faga. Ta demasiado despegado. Gracias por tanto ...

Alvaro Fagalde dijo...

Unky: no a las matematicas.

Losti: gracias totales.

Maximiliano Melo dijo...

"La Noche de Los Lápices" no califica como tal?? Mas allá que es una película de denuncia, no maneja un poco el concepto de lo morboso de la tortura??

Los veo siempre, Nunca cambien

Ce dijo...

Gran columna.

Una película dura. Me acuerdo que el mes que la programaron en Cinemateca pusieron un fotograma de la película en la portada del catálogo: el ala del avión volando sobre el Río de la Plata. El logo de Cinemateca quedaba superpuesto encima del ala, y alguna gente entendía que era el avión de Cinemateca el que hacía los "vuelos de la muerte". En el audio que pasaban ese mes en las salas antes de cada película, Manuel Martínez Carril hacía algún comentario al respecto, pero ahora no recuerdo qué.

zorro d colonia dijo...

Qué lo tingoleó al bachiller!

Laura P dijo...

Ta bueno ir al cine para hacerse cositas, no?

Alvaro Fagalde dijo...

"La noche de los lapices" es una película floja desde lo artístico y un poco pornografica políticamente (ademas de despolitizar bastante a los finados). En su estreno dije que era mala y la novia de entonces me cagó a pedos porque creía que decir eso era estar a favor de los milicos.

Sil.. dijo...

Y los chats pornograficos???