miércoles, 15 de octubre de 2014

Deportes extremos





¿Cuántas veces nos ponemos excusas a nosotros mismos para aplastar el trasero en el sillón y no hacer nada? Muchas. Y unas cuántas veces no son excusas, el día tiene 24 horas y la semana siete días y no le encontramos la vuelta. Pero también nos pasa que, si nos requieren por una cuestión de laburo, el tiempo aparece como por arte de magia, sale de abajo de una baldosa, agachamos la osamenta, hacemos mil malabares, y le entregamos esa hora de vida al patrón opresor o a la tarea pendiente.

Plantearse un programa serio de ejercicio con uno o más botijas, es ya de por sí un deporte extremo. Veamos las diferentes opciones que podemos manejar, sus pros y sus contras, para luego decidir (o no) embarcarse en esta aventura de estar saludable, activo y hacerle upa a la criatura, sin morir en el intento.




La percha ergometríca

Yo también tengo una en casa, y no me tiembla la voz al admitirlo. Con la excusa de la falta de tiempo y en pos de librarme de los kilos de más que fueron dejando en mi cuerpo, primero la convivencia y luego la maternidad (lo mismo le pasó al padre, no crean que solo la madre sube de peso durante el embarazo), arranqué para Motociclo. Primera recomendación: no compren nada en Motociclo, la mitad de lo que venden está averiado. Sigamos. Desoyendo las recomendaciones de otras víctimas de la percha ergométrica y haciendo caso omiso a la proliferación de dicho artículo en Mercado Libre, compramos la bicicleta fija. Ojo, el padre de familia un buen tiempo la usó, pero se ve que pronto el paisaje le resultó algo monótono (a pesar de que la ubicamos junto a la ventana), y la idea de ver algo en la tele o la compu mientras pedaleás será muy copada, pero la verdad es que es un reverendo embole.

Nos levantábamos a las 5 am (sí, no es un error de tipeo), para meter una horita de ejercicio antes de comenzar con la faena matinal de desayuno-viandas-baños-mochilas, etc.
A las 16 horas nos queríamos quitar la vida con una inyección de cafeína intravenosa. Ergo, duró poco la campaña. Eso sí, la bici la conservamos y yo me ocupo, más por pudor que por otra cosa, de podarle las pilchas y las toallas de vez en cuando. La dignidad, ante todo.

Video vergüenza

Sí, también probé con videos de gym. ¿Qué si me da vergüenza? Bastante, pero no me quedaba otra. El verano pasado me bajé unos cuántos videos de Zumba Fitness y, dieta mediante, logré perder un par de kilos. Pero a la larga te embola interactuar con una grabación. Te aprendés todos los pasos de memoria y ya ni gracia tiene. Además, tampoco podés poner la música muy al mango porque se te despiertan las botijas y, o se matan de la risa y vos te querés meter debajo de una piedra o quieren participar y ahí sí, adiós plan de ejercicios.

Como verán, esto tampoco prosperó. De todos modos hace poco descubrí una variante entretenida, quizás más “botija-friendly” que, si bien no es un plan regular de ejercicio, te hace quemar alguna caloría extra y divertirte en familia: el Wii (o Xbox para los más oligarcas o los que gustan de las 12 cuotas sin recargo). Hay unos juegos de deporte que de verdad te hacen mover el esqueleto (sí, adivinaron, la versión Zumba ya está disponible). Incluso te tiran fruta sobre las calorías que supuestamente quemaste y todo.

Está bueno porque esto es muy compatible con el proyecto botijas. Aunque obviamente no se puede decir que es hacer deporte, al menos desestimula el sedentarismo. Por algo se empieza.

Ommmm

También recomiendo desde este espacio la práctica de disciplinas que nos ayuden a mantener la calma. Es más, propongo que se incluya en el Sistema de Cuidados un instructor de Yoga, como para bajarle un cambio a tanta violencia intrafamiliar (no es mala, eh?).

También hay Yoga para los botijas. Además de ayudarlos a no perder su agilidad natural, les enseña a concentrarse en un mundo donde el exceso de estímulos les deja poco espacio para la contemplación de su mundo interior.

Luego que aprendemos la técnica, es muy económico y ecológico ya que podemos hacerlo tirando una manta en el piso como única inversión. No hace falta tomarse una hora, con veinte minutos basta, una saludito al Sol, un par de posturas básicas más, pim, pum, pam y ya ves la vida de otra manera. 

Eso sí, como todo, hay que hacerse el hueco (y no el que están pensando ahora, manga de malpensados).

Corre caminos

Con el tiempo lindo la rambla de Montevideo (y calculo que en el interior también debe pasar algo similar, no lo sé), se llena de una fauna muy particular: los runners o corredores.

Los posta, los de verdura, están todo el año. Si arrancás en junio (como esta humilde cronista), con diez grados o menos de temperatura y el viento en contra, a reventar hay cincuenta personas corriendo por la rambla. En el parque y las avenidas casi ni se ven, pasan inadvertidos.
Pero con las primeras tardes templadas y la ola de promo-carreras se te llena la pista de deportistas ocasionales.

Muchos y muchas son padres y madres. Incluso hay gente que entrena y corre las carreras con unos carros de bebé especiales (sí, con el pobre botija adentro –a veces dormido- al rayo del sol), que cuestan desde 500 dólares en adelante. ¿Querías snobismo? Tomá.

Es genial, porque desde que la quedó alguno en la pista, las grandes marcas organizadoras no se comen ninguna y te hacen firmar un papel que dice que si te morís es porque sos tremendo gil, de hecho el formulario se llama “deslinde”. Más claro, echale Gatorade azul.

No obstante, hay que decir a favor de esta movida que, además de ser económica –con un par de buenos championes y ganas alcanza, siempre y cuando no entres en la bobada consumista- es algo que, como padre o madre, te podés manejar, sin estresarte por enganchar tus horarios con los de un gimnasio.

Otro punto a favor es que los botijas, sobre todo cuando son chiquitos, se re copan con todo el asunto ese de las corridas, que mamá o papá les trajo una medalla. Aunque llegues caminando con la lengua afuera y al borde del infarto, para un botija de cinco o seis años, sos Usain Bolt.  

En nuestro caso, que salimos a entrenar mamá y papá, nos turnamos para correr las carreras. A veces uno corre una y el otro va con la botijada y espera en la meta o nos quedamos en casa alentando a la distancia y, cuando podemos, mechamos alguna para hacer juntos. 

En general, aunque “no metas podio”, te dan una medalla que los botijas piensan que es de un metal precioso, aunque sea de lata pintada con chivo de los sponsors. Nosotros se las vamos dejando a las gurisas colgaditas de la cama, y así como quién no quiere la cosa les va picando el bichito del deporte.


Incluso hay corridas que arman una previa para niños (te la cobran, obvio, esto es todo por plata), pero no deja de ser una linda idea.

Opciones hay miles, y no quiero pudrirla. Si alguien sabe de algún plan que funcione, este es quizás el mejor espacio para compartirlo.

24 comentarios:

Am I Evil? dijo...

A partir de este año me hago cargo de mis sobrinos de 9 y 14 años, sumado al trabajo y a que retomé los estudios, el tiempo para realizar cualquier actividad física se me acotó a cero (0).....
Eso creía hasta hace un tiempo, cuando retomé el running.

Me levanto 5:20, salgo a correr por L. B. Berres, vuelvo, baño, desayuno, aprontes, etc. (todo lo que ya describió Maca) y luego a trabajar. De ahí a estudiar y a casa.

Mis sobrinos? Bien. La más grande Antonella y el chico Alejandro. O era al revés?

ba! Nimiedades.

Mauro M. dijo...

Hice deporte toda mi vida y me encanta, pero levantarme a las 5 de la mañana para correr ni loco muchachos...

Mauro M. dijo...

Bien Maca dejando de lado la vergonha (esta es la columna do Brasil?) y contando sus peripecias deportivas.

ilich nin dijo...

Como disfruto la columna de Macarena. Buenisima bo. Ejercicio? Un fobal 5 después de 7 meses, cuenta?

Macarena dijo...

¡Gracias Ilich!

Todo suma.

Lo primero es cambiar la actitud :)

ilich nin dijo...

es la parte difícil del ejercicio... levantar el culo de la cama es el primer desafío y el más grande

Sinca Bellos dijo...

Correr esta muy bueno, nunca logré hacerlo de mañana.
Una opción que descubrí hace unos años y me resultó lo mejor es el boxeo.
En lo buen gimnasio se puede hacer ejercicio bien completo sin andar a las piñas.
Metes tres clases por semana y los domingos corres 10k. Sin despertarte

Sinca Bellos dijo...

Yo por lo menos nunca me despeiné.

Macarena dijo...

Sinca:

Ahora que conozco tu plan de entrenamiento, voy a pensarlo dos veces antes de llevarte la contra :P

Sinca Bellos dijo...

Aclaro que si me despertaba, más no me despeinaba

Sinca Bellos dijo...

Créeme que no es para nada violento.
Te paras adelante de la bolsa y la cagas a trompadas.
Si queres te imaginas una cara, te distiende y trabajas muchos músculos.

Macarena dijo...

Lo de imaginarse una cara anda lindo hehe.

Una propuesta bien piola para la columna de los rankings podría ser "soundtracks de.... running, boxeo, spinning, etc"

Posta que liberas toda la locura con el deporte y, a corto plazo, la familia te lo agradece.

Sinca Bellos dijo...

Y un detalle importante, las bolsas no tienen brazos

Enanobufon dijo...

Estoy con Maca en esto de las corridas...... Son economicas ( solo un par de championes buenos) y tienen la ventaja de que podes acomodar los horarios de forma relativamente comoda.... Yo hace dos anos vengo corriendo con relativa continuidad y la verdad no lo cambio por nada.. Lo de las medallas esta bueno porq yo se las doy a mis sobrinos y quedan alucinados.....

Mauro M. dijo...

Cuando deje la droga arranco el running.

Tengo para un rato todavia...

Buenisimo el programa!

Diego Armando de Villa Fiorito, 587-4

Fabián Iturrioz Boerr dijo...

De joven! Bua! Hacía mucho deporte, ahora no. Debo cumplir una promesa y entrenar para la doble San Antonio, pero está complicado, me cuesta arrancar. Pero la promesas se hacen para cumplirse. Preciosa la columna Maca!

LaSordaDeMierda dijo...

Aaaaaay que tema ese de tener voluntad para encarar el ejercicio físico.
Cuan cierto eso de que para trabajar más siempre se encuentra tiempo, pero para lograr algo de bienestar físico (que ayuda tambien al bienestar mental, me parece) no faltan excusas.
Es cuestión de empezar y pensas "Pero la puta madre, ¿cómo no lo hice antes?".

Andrés Reyes dijo...

Esta columna es un canto a la vida.

Doy mi testimonio: tengo una bicicleta fija que uso par colgar ropa. Le puse empeño en su momento, pero como dice la columnista, es un embole. Probé ver tele o películas, y tampoco funcionó. Vivimos en una época demasiado visual como para estar una hora haciendo lo mismo.

Brunzo dijo...

No te mueras nunca Maca!

Macarena dijo...

Brunzo, si sigo participando de las carreras locas entrenando solo una vez a la semana, no estoy en condiciones de prometerte nada, pero intentaré no morir... :P

Diego Floyd dijo...

Evil, en la Amsterdam siempre corriste

Diego Floyd dijo...

He sabido hacerme de 45 minutos a la salida del laburo todos los días, que defiendo a sangre y fuego, los cuales utilizo para caminar a paso -más o menos- acelerado mientras escucho música.

La intensidad es poca pero acá lo que importa es la constancia. A eso agregarle el fulbito 5 de los viernes que es más sociales que otra cosa

Danzón dijo...

Hermosa colugna. Tengo un caminador en el garage, que lo cambié por una bicicleta fija que juntaba mugre en el mismo sitio. Mi esposa compró una pelota de pilates que lo único que hace es joder y quitar espacio. Ahora salgo a caminar relativamente seguido, relativamente rápido, con mi hijo adolescente. Sirve porque se aprovecha para conversar con el infanto juvenil. Las medidas extremas (levantarse a las 5, p. ej.) no me resultan sostenibles en el tiempo, y por lo tanto en mi caso constituyen un esfuerzo inútil.
La Xbox funciona, es cierto, pero cuando juego me surge un carácter medio energúmeno, y por lo tanto me canso enseguida. Recuerdo haber ganado un torneo de box a mi hijo y sus amigos, y después me dolieron los brazos por tres días. Posta.


Lo de hacerse el hueco, por ahora no.

Macarena dijo...

Danzón:

He visto a muchos padres caminando o trotando por la rambla con los púberes.

Está buena esa, yo la pensé para un futuro (cada vez menos) lejano...

Tomo nota.