sábado, 2 de agosto de 2014

Los dueños de la fantasía

Siempre se dijo que los jugadores son los verdaderos protagonistas del fútbol. Son ellos los que transpiran, tiran centros, convierten goles, se rompen los ligamentos y levantan -y a veces rompen- las copas. Sin embargo, en el fútbol cada vez más cristianorronaldizado de hoy, los dirigentes han cobrado una dimensión cada vez más determinante. Y el nuestro no es la excepción.
Publicado en Brecha, 01-08-14.

Hace un par de meses se estrenó la película "Pasiones Unidas", que pretende narrar la historia de la FIFA desde su creación y hasta nuestros días, con el énfasis puesto no ya en los jugadores sino en los dirigentes: los protagonistas son Jules Rimet (encarnado por un cada vez más corpulento Gérard Depardieu), Joan Havelange (Sam Neill, el que hacía de jefe botón en la inmirable serie "Alcatraz") y Joseph Blatter (Tim Roth, el de la serie "Lie to me", ese que te mira fijo y al toque se da cuenta si estás mintiendo, si tenés miedo o si anoche comiste panchos porque estabas cansado para cocinar algo digno).

No vi toda la película (apenas hice el clásico ejercicio de hacer "clic" en diferentes partes de su línea temporal), aunque pude sacar algunas conclusiones. Tiene una interesante recreación del Estadio Centenario en 1930 (calculo que lo filmaron con un drone y luego con computadora le sacaron las butacas y los anillos de arriba de las cabeceras), aunque imperfecta, pues la cancha aparece pareja y verde, cuando las imágenes de la época permiten adivinar que ya tenía lagarta en aquel entonces. También está recreada la final de Maracaná, aunque los 16 millones de libras que le costó la película a la FIFA no fueron suficientes para hacer un casting digno: Obdulio Varela es blanco, Ghiggia no tiene bigote y Máspoli se parece a Elvis, entre otros desatinos[i].


También parece haber algunos problemas con el eje "espacio-tiempo". En su afán por ponerse como el protagonista central de la historia, vemos a Blatter en el medio de la cancha del Centenario previo al Mundial, cuando según Wikipedia, el suizo habría nacido en 1936. También lo vemos interactuar con Rimet, lo que no deja de ser curioso ya que Sepp se integró a la FIFA allá por 1975 (antes estuvo vinculado al hockey sobre hielo), en tanto Jules falleció en 1956. Pero quizás la película incluya viajes temporales (en lugar de un De Lorean, pueden usar la vieja ambulancia de Martinelli)[ii], por lo que mejor bajelá (de las estanterías de su videoclub amigo) y hágase su propia composición de lugar, como le gusta decir a Julio.

Si bien la película recibió fuertes -y malas- críticas, no deja de ser interesante analizar dónde pone el ojo el organismo rector del fútbol mundial. Si bien pudo haber hecho aparecer a Pelé (protagonizado por un desopilante Eddie Murphy) o Johan Cruyff (un sorprendente Owen Wilson), los protagonistas son los dirigentes. Incluso repasando el elenco de la película, aparece Enrique Buero (diplomático que convenció a Rimet de hacer el Mundial en Uruguay) pero los jugadores uruguayos son referidos como "Football Player Uruguay#1", sin respetar siquiera el dorsal correspondiente a cada actor.

Fuertes en todos los escritorios

En los inicios del balompié, la situación era más sencilla de analizar: los dirigentes oficiaban de tales, pero también de jugadores y directores técnicos. Calculo que los primeros barrabravas también eran dirigentes, lo que facilitaba el trámite de obtención de "entradas de favor".

Hoy ya no lo es tanto. Generalmente los hinchas se acuerdan de los dirigentes cuando mueren (Grondona), cuando se pelean por poner una medalla (Figueredo), o cuando se mueven entre lo simpático y lo bizarro (Fredy Varela).

Soy de la idea de que cada vez es más difícil diferenciar a una hinchada de otra. Capaz que hace cien años sí: de un lado los aurinegros que si perdían un partido rompían los vidrios del tren y hacían pintadas del tipo "CURCC Capo" y del otro los universitarios chetos. Hoy es imposible establecer categorías semejantes: todas las hinchadas tienen proporciones similares de gente inteligente, graciosa, estúpida y violenta. A todas les gusta ganar, y si es posible, jugando bien. Y si no es posible jugar bien, vale ganar a cualquier precio, con un gol en offside, tirándole centros a Boghossian o con un penal inventado por el árbitro en el minuto 96.

No es estrictamente cierto que Defensor Sporting tenga una hinchada ejemplar. Yo vi con mis propios ojos hace un año cómo insultaban a más no poder a Taborda (futbolista iniciado en el club) porque erró un par de goles. También vi cómo un hincha de Defensor agredió a uno de Nacional porque gritó un gol de Suárez en el Franzini. Defensor tiene menos hinchas violentos porque tiene menos hinchas.

Lo que sí es cierto es que los violetas han tenido (y también los franjeados), en los últimos 20 ó 30 años, dirigencias sensatas, con una línea de acción clara que aún en el error o en la ocasional incoherencia le permite despegar del resto[iii].

Usted me dirá: "claro, cualquiera puede tomar buenas decisiones cuando si está 17 años sin salir campeón uruguayo nadie lo amenaza por teléfono". Sin embargo, tenemos varios ejemplos de equipos con muchas menos presiones que Defensor que no han ganado 7 torneos cortos en los últimos 20 años.

Héroes de corbata

En nuestros días, el rol de los dirigentes es crucial porque son quienes determinan el perfil del club. Dime quién te preside y te diré qué fútbol juegas.

Cuando los socios de Nacional decidieron abandonar la línea que desde 2007 venía aplicando Ricardo Alarcón (quien llegó a decir que hinchaba por Peñarol en la final de la Libertadores de 2011, ya que Nacional había quedado eliminado y prefería que el trofeo quedara en manos uruguayas), lo que hicieron fue parecerse cada vez más a su tradicional rival. "Fuerte en todas las canchas" era el leitmotiv del hoy presidente Eduardo Ache, y cualquiera que haya estudiado la historia de los últimos 50 años de nuestro fútbol coincidirá en que ha sido Peñarol quien más ha logrado hacer pesar su poder político en la calle Guayabo(s).

La "Peñarolización" de Nacional no tardó en dar sus frutos: van ya dos Campeonatos Uruguayos de cuyas definiciones los tricolores han estado ajenos. Y si se hace un sondeo entre los hinchas de los cuadros chicos, se verá que aquellos que veían con cierta simpatía al "Nacional de Alarcón", al de Ache le desean lo peor.

 "Yo tampoco estaba convencido de seguir por como venía el manejo dirigencial del club. En estos últimos años han pasado un montón de jugadores y de técnicos. Cada seis meses se cambiaba el cuerpo técnico y a mí eso no me gusta. No es mi estilo. Me gustan las cosas planificadas, marcar un objetivo e insistir. No se puede cambiar todo cuando aparece la primera piedra" dijo el hoy futbolista libre Andrés Scotti en Ovación.

Es por ello que ayer se votó algo mucho más importante de lo que puede parecer a simple vista. Más importante que saber cuán influido por Casal estará el próximo presidente de la AUF, o cuál será el nuevo proveedor de trofeos para que no se rompan. Ayer se eligió (si es que dieron los votos) el perfil que tendrá el fútbol uruguayo en los próximos años.

Es una pena que lejos de votar proyectos, ideas, o hasta intenciones, ayer se haya premiado a la capacidad de cada candidato para pactar con partes cuyos intereses generalmente entran en conflicto. "Le prometo esto a este equipo grande, porque si tengo ese voto sé que tal y cual lo acompañan" ó "el tema es que no se defina el 31 porque en agosto sale Palma y entran estos otros que ya me prometieron que están conmigo". La consigna parece ser "ganamos la elección y ahí nos juntamos y vemos qué hacemos", cuando el orden debería ser el inverso.

De momento, de ver cómo hacer para repartir de manera más eficaz los recursos, o para generar una competencia más atractiva que genere más entradas y más paquetes de televisión para abonados vendidos, o para vestir a una selección que cada vez merecemos menos, ni hablamos.



[i] En el gol de Schiaffino, la pelota sale despacito y abajo, cuando todos sabemos que el Pepe la pifió y la clavó en el ángulo.
[ii] Hasta entrados los años 90, una vieja ambulancia dorada y beige, similar a la usada por los Cazafantasmas, de la empresa Martinelli, se ubicaba en la frontera de las tribunas Ámsterdam y América, dispuesta a sacar velozmente a los jugadores siniestrados. En una ocasión no arrancó y hubo que empujarla. La piqueta fatal del progreso la terminó reemplazando por una insípida ambulancia blanca y prismática. Por las dudas aclaramos que De Lorean era la marca del auto que oficiaba de máquina del tiempo en la trilogía de "Volver al Futuro".
[iii] Resulta incoherente que un equipo que enarbola la bandera "antigrande" y que combate las inequidades que permiten que Peñarol y Nacional jueguen casi siempre de locales, luego sea local ante Peñarol en el Centenario "porque le conviene deportivamente". Cada equipo debe ser local en su cancha, y si la cancha es "insegura" para las barras de los equipos grandes, juguemos sin barras de los equipos grandes.

9 comentarios:

Andrés Reyes dijo...

Bueno.

gendrix dijo...

Superlativo.

zorro d colonia dijo...

pija

Lucho dijo...

Scotti, el último quite que hiciste fue contra Argentina en el 2011, no seas malo...


Igual estoy de acuerdo

Kurco vein dijo...

Personalmente dejé de interesarme por el fútbol luego de lo de Suárez. Me pudrieron los de la FIFA, me pudrió la AUF y me pudrió Suárez. Me abure que CASI siempre ganen los grandes, aleja la desigualdad entre los clubes y también alejan las hinchadas cada vez más y más mediocres de nuestro campeonato, por no decir la de los grandes. Aunque hay violentos en Defensor casi que no te enterás. La película no la ví pero está bueno que alguien te anticipe en que no pierdas el tiempo.

Anónimo dijo...

y quién quiere ver una película de la FIFA? Manga de viejos hdp!!

Alvaro Fagalde dijo...

Por lo menos pusieron blanca la camiseta de Brasil, no como en la pelicula serbia del 30 que hemos reseñado en Salada la Canchita...

Fito García dijo...

Scotti procer

elguillote dijo...

reyes mamadera de tenfil.
yo también simpatizaba con el bolso alarcón, pero me chupo bien la pija, cuando nos virlaron al chavito