miércoles, 27 de agosto de 2014

¿Dónde jugarán los botijas?

 La respuesta, para quien tiene botijas, es obvia: en toda la casa. Sin embargo, incrédulos y soñadores, seguimos intentando acotar su espacio lúdico recreativo, con la esperanza de minimizar el riesgo de morir fruto de un desafortunado resbalón al pisar un chiche traicionero.


Con uno solo es pan comido

¿Vieron todos esos hermosos cartelitos que tienen la silueta de un bebé con un rulito y un símbolo de prohibido 0-3? Todo muy lindo cuando tenés un botija solo. Además de ser relativamente cierto (si te guiás por eso, no podrían jugar ni con su sombra), sólo es útil cuando tenés que controlar la ingesta de partes pequeñas de tu primogénito o primogénita.

Todavía recuerdo los tiempos en los que cada tanto sumergía los juguetes en desinfectante, para la mejor calidad de vida y salud de mi tierno pimpollo. Su sistema inmunológico era una orquídea, tan cuidada y protegida. Leía atentamente todas las indicaciones, clasificaba los juguetes según su edad. Eran tiempos hermosos.

Hasta que llegó la hermanita. Y pronto ya no fue posible tener todo bajo control. Conforme la mayor iba creciendo, los escondites donde se ocultaban los codiciados juguetes prohibidos se volvían más accesibles. En cuanto me daba vuelta, la pequeña 0-3, esa que aparecía censurada en la caja de casi todos los juguetes, estaba probando la amplitud de su esófago con un juguete que ni siquiera yo había comprado, contrabandeado de quién sabe qué nefasta bolsa de sorpresitas de cumpleaños, la pesadilla de todo padre obsesivo que se precie.


Orden y progreso

Así como los hermanos mayores son los dealers del peligro, los menores son como los agentes catalizadores del caos. En el mismo instante en que uno empieza a aprender las bondades del orden, el otro se encuentra saboreando las mieles de tirar todo por los aires y ver qué pasa.

Y como es sabido, la tendencia del botija es más hacia el caos que otra cosa. He aquí otro gran proyecto inconcluso que supimos tener alguna vez: la categorización de los juguetes para su mayor disfrute y racional distribución.

En lo personal probé con todo: cajas, tuppers, baúles de plástico, hasta perdí mi biblioteca favorita, esa que soñaba poblar de libros, en pos del orden de los juguetes (o de lo que queda de ellos).

 Los peores enemigos del progenitor que desea alejarse del caos son esos jueguitos de plástico para tomar el té o esos que vienen con miles de piezas de plástico de lo que sea: juegos de médicos, frutas, ollas, collares, etc. Todo lo que venga con plástico transparente por delante y cartón por detrás y mida más de 20 cm de lado debería estar prohibido en la aduana nacional. 

Incluso juguetes que recomendamos y nos caen muy bien desde el punto de vista didáctico –bloques lego, bloques de goma eva, masa para modelar- pueden llegar a ser  una pesadilla si se utilizan de forma descontrolada. 

Está todo bien con el uso alternativo de los juguetes, pero a la quinta vez que el botija tira los bloques por los aires al grito de “polvillo de hadas”, la tolerancia de padre progresista se va un poco al carajo. Ojo, quizás esté tratando de llamar con esto nuestra atención, o simplemente entró en una etapa de aburrimiento de la que no puede salir sin hacer algo de relajo, dijera mi abuela.

Ya hablaremos más adelante en este espacio sobre la importancia de que las nuevas generaciones aprendan a aburrirse. Suena feo, pero les va a servir para la vida.

El cuarto de jugar, vaya engaño

Cuando nos mudamos a una casa más grande, sin lugar a dudas una de las vedettes del flamante hogar fue “el cuarto de juegos”. Destinamos a estos fines una de las habitaciones grandes, como para que la botijada se atrincherara ahí y uno dijera “la pucha que vale la pena pagar la cuota del banco”.

Pero resulta que funcionó unas semanas, cuando mucho un mes. Pasada la novedad, el cuarto de jugar se transformó en un gran galpón, al mejor estilo “Indian Outlet” pero de juguetes, de donde salían los camiones que distribuían el caos hacia todos los puntos de la casa.

Y cuando digo todos, es todos. El brazo extraviado de la Barbie descansaba plácidamente en la pileta del baño, mientras la susodicha Venus de plástico se paseaba muy oronda por el sillón del living, al parecer sin importarle que sus vestidos los hubiera olvidado debajo de nuestra cama.

Entonces decidimos mudar el consabido cuarto a uno más pequeño, no sin una cuota de resignación, pero felices de haber descubierto una verdad que siempre estuvo delante de nuestros ojos: el botija juega donde uno está. No es que el apartamento sea chico y, pobrecito, no le queda otra que andar entre tus piernas. Lo hace deliberadamente.

A veces la factura de atención viene con multa y recargo, otras veces se desliza suavemente por debajo de la puerta, pero siempre es a cobrar. El juego es la forma que tiene para recrear y entender el mundo que lo rodea y que a veces lo abruma. Si no entramos en ese juego, el botija se va a sentir la mar de solo. Por eso está bueno de vez en cuando instalarse sin más protocolo en cualquier lugar de la casa y jugar, que ya habrá tiempo para ordenar (o no), y cuando uno quiera acordar va a estar metiendo todo en una bolsa al mejor estilo Toy Story 3 (si no la vieron, mírenla) con las velas colgando de la ñata y un nudo en la garganta.

Dos o tres ideas relativamente exitosas, por decirlo de alguna forma:

1)      Reservar algunos juguetes, rotarlos. Esto implica un esfuerzo espacial, contar con algún armario, altillo, sótano, garaje pero, a falta de todo eso, bien podemos usar la parte de arriba de un ropero. Nos molesta a la vista una semana, luego nos olvidamos de que ese lugar existe y ya ni lo vemos. 

2)      Donar. Siempre es una buena opción, sobre todo para que lo hagan ellos mismos cuando ya están en edad de aprender a desprenderse de las cosas, se recomienda +4 años.

3)       Reducir. Organizar regalos colectivos con la familia. Menos es más. Pocos juguetes, pero buenos, durables e interesantes. Tranquilos, las cosas pequeñas seguirán viniendo en las piñatas y sorpresitas cumpleañeras, como para no perder el entrenamiento y continuar con esas flexiones de cintura que nos mantienen tan en forma (¿?).

4)      Una idea económica y que me resultó mucho para almacenar juguetes escurridizos fue guardarlos en bidones de agua Salus o Nativa cortados con una trincheta. Así nomás, encajan bárbaro uno al lado del otro en una repisa y lo mejor de todo es que no cuestan nada (y de paso cuidamos el medio ambiente).

37 comentarios:

Sinca Bellos dijo...

Bien Maca con la vuelta eh!! Alguna vez leí por ahí que la mayoría de las personas con altos cargos a nivel mundial son hermanos menores. Explicaban el caso en base a que el primero es más protegido y los siguientes aprenden a vivir del peligro. Son más osados y tienen menos temor al fracaso. No sé, la tiro

Ce dijo...

Feliz regreso al blog donde muchos aún andan "probando la amplitud de su esófago".

Andrés Reyes dijo...

Gran retorno. Propongo que Botijas cree "la cadena de juguetes de la buena voluntad", que inste a reuniones donde cada cuál concurra con juguetes para intercambiar. Como para decirle al nene "mirá lo que trajo papá" sin gastar un mango, y haciéndole bien al medio ambiente.

dariohead dijo...

Trabajo desde mi casa. Ahora mismo tengo tres botijas de 5 años de edad (promedio) haciendo carpas con el sillón y sillas de pared, y unas mantas como techo. Y meten al perro para la carpa, se cagan a gritos, desarman y arman. Cada uno tiene su pu%& cuarto pero les parece mejor idea hacer camping en el living. Nada eso ... me voy a matar. =)

Diego Floyd dijo...

"Cuando la tercera guerra mundial haya terminado, cuando el mundo sólo sea bruma y desazón, allí, justo allí estarán aún funcionando impolutos los juguetes de las cajitas felices de MacPato"






Ante el estupor de toda la oficina aplaudo de pie el retorno de Maca y sus Gurises. CLAP - CLAP - CLAP

Mauro M. dijo...

Esto es una columna como dios manda, no la mierda que hago yo del basquetbol.

Para cuando el libro Maca?

Le pondría: "Educo a mis botijas como quiero y me sale bien".

Dollo dijo...

Celebro el retorno de la colurna.
Gracias Macarena.

Carles dijo...

Excelente retorno. Estaría bueno que algún día en este espacio se trate el libro de la amiga del Sr. Director, Adela Dubra.

Macarena dijo...

Gracias por tanto afecto. Ojalá pueda mantener actualizado este espacio semanal.

Pidan temas, levanto pedidos.




Es como si nunca me hubiera ido...

El Maxi dijo...

Bienvenida de nuevo Maca! Se te extrañaba por estos lares.
Me gustaría que algún día se debatiera sobre si existe una edad justa para ser padres, si sirve la planificación de decir "yo quiero ser padre a los X años". O si por el contrario, la edad justa para ser padres es cuando uno efectivamente es padre

Alvaro Fagalde dijo...

Maca: para cuando el tema de los hijastros?

Alvaro Fagalde dijo...

Vamo arriba, Maca. En cualquier momento me reproduzco solamente para poder aprovechar tus enseñanzas.

Alvaro Fagalde dijo...

Adela Dubra me tiró los perros.

Lostmakers dijo...

Una de las mejores columnas del Blog por lejos, actual, reflexiva y auténtica. Impresionante.

Lostmakers dijo...

Más tarde la leo.

vic silk dijo...

Muy buenos piques Maca! Didáctica y estimulante la columna. Lo de los bidones de agua la aplico para todo.

Carles dijo...

¡Paren las rotativas!

La mujer de Kevin Spacey en House of Cards es la misma actriz que la novia de Forrest Gump.

Parece que no tiene nada que ver con la columna, y es verdad, pero bueno, necesitaba compartirlo porque estoy en shock con la noticia.

Diego Floyd dijo...

Lo de los espacios es tal cual.

Nos mudamos para una casita con 2 dormitorios mas altillo con la esperanza de que el varón se alojara en este último y nos quedara un dormitorio para nosotros. Pues no solamente no pasó eso (tanto niñas como varón usufructúan los dormitorios principales de la casa quedándonos el sucucho para nosotros) sino que lejos de jugar en sus cuartos están los 3 instalados en el living con todos los juguetes /libros / XO etc etc que pueden traer y los cuartos son depósitos de eventual pernocta -porque si pueden se mandan para el altillo a la cama grande-...

Cuánta verdad Maca, cuánta verdad!

Macarena dijo...

Jajajaja buenísima tu historia y la de dariohead.

Gracias por compartirlas en este espacio :)

Fabián Iturrioz Boerr dijo...

Antes que nada gracias por volver, se disfruta mucho su columna.

Gran verdad la de rotar los juguetes, nosotros aprendimos con la grande, (Tati, ahora 17) tenía todo a su alcance, era Gaza nuestro apto, ahora con Cleme (3), nuestra casa luce mejor, más ordenada y todo. Gracias a la rotación. Tiene, varios juguetes a mano, pero, cada tanto, renovación, todos nuevos, con nuevos me refiero a juguetes que ya tenía pero que estaban encanutados. Por ahora funciona, ya se dará cuanta y ahí, cagamos!

Ce dijo...

Todo un tema son los familiares que se ofenden cuando uno trata de limitar los regalos que reciben los niños. En lo que a mi respecta, logramos hacerlo para Nadavidad y Día del Niño. Y los regalos que reciben de sus abuelos quedan para usar en lo de los propios abuelos, principalmente porque no nos daría el espacio en casa para todo.

Ce dijo...

Además el jardín tiene un sistema muy piola en el que se hace un solo regalo a cada niño, un regalo importante que pagan todos los padres y que se elige en conjunto y de común acuerdo. Y lo mejor es que no se reciben 32 regalos (uno por botija) y no hay que comprar 31 regalos para botijas que uno apenas identifica.

Sinca Bellos dijo...

Jipis

zorro d colonia dijo...

así empezó Charly Manson

zorro d colonia dijo...

perdon Maca,muy buena la columna,valió esa espera,la verdá verdadera

Sinca Bellos dijo...

Marilyn Manson empezó con los penes de Cole

Lostmakers dijo...

Creo que es la primera vez que concuerdo con Sinca y el Zorro. Cuenta como trío?

LaSordaDeMierda dijo...

Aprender a aburrirse, cuando duro y cuan cierto!

Yo se lo dije a un niño de 2 años y medio, como para que se vaya haciendo idea de lo que es la vida, ¿ta mal? 15 minutos después tambien le dije que no se puede tener todo en la vida. Siempre en una buena, nunca a los gritos ni de mala manera, tranqui. Capaz que voy muy rápido.

Sinca Bellos dijo...

Trae un hígado y hacemos una orgía

zorro d colonia dijo...

ahi si que me prendo

Mauro M. dijo...

Maca, la sorda y 9 más.

Macarena dijo...

¡Epa!

Mauro M. dijo...

Bueno, si somos muchos bajamos la concurrencia y subimos el nivel...

Eh, acá era la columna de los infantes, no?

Lucho dijo...

Cuanta calidad para describir con tanta precision y humor esa situación...
Y qué verdad eso de que con 1 hijo solo es una papita, aunque lamentablemente nos demos cuenta los primeros días del segundo en casa...

Y me quedo tranqui que de las 4 ideas cumplo al pie de la letra con 3...me llevo la idea de los bidones!

Max dijo...

Desde que mi cuñado y mi hermana le hacen donar los juguetes caros que le regalo a mi sobrina de ahi en mas le regalo ropa.

sbms dijo...

Sabes que más podes guardar en los bidones, no? Entra de todo ahí jeje

Danzón dijo...

Muchas verdades!
Mi casa siempre fue un relajo (papeles, cables, partituras) y con la primera hija incorporó peluches y porquerías varias. Cada tanto comprábamos unos estuches de plástico para los juguetes que en poco tiempo terminaban llenos de pedazos de macacos.
Con el segundo, se nos fue de las manos. Ahora me mudé a una casa que es como el triple de grande de la primera. El relajo también.