martes, 8 de abril de 2014

Una semana en un día (What happens in Vegas stays in Vegas)

Un niño estaba durmiendo porque tenía fiebre. Cuando llegué durmió y roncó todo el tiempo y nunca se enteró de que estuve ahí, pero yo sé que estuve ahí.
Estuve todo el tiempo pensando en que se despertara solito y de buen humor sin que yo lo hubiese molestado. Le di besos y caricias. Sin tocarlo le di unos abrazos de oso con todo el amor del mundo que ni lo inmutaron aunque espero que por dentro si los haya sentido. Llegó la hora de entrar a trabajar y me tenía que ir. Le di unos besitos en la cabeza, “chau, papá te quiere mucho pero se tiene que ir”, agarré la mochila y me fui.


Una chica de 32 años decidió perder a su primer amor en pos de su libertad individual aún sabiendo que la que perdía más era ella o al menos eso fue lo que dijo. Un poco incoherente pero real. El chico, que para ella, es el que sale mejor parado o mejor caído de los dos porque “tiene a alguien más por quién luchar y vivir” siente que el que perdió fue él, aunque en sus adentros ya había perdido sin decírselo. En ocasiones cuando perdemos a un amor, no sólo perdemos eso, pero muchos o muchas no reparan en ese detalle.
Un señor adinerado y con prestigio social dentro de la comarca (al cual no conocí ) murió en seco jugando al golf siendo la noticia del día, saliendo en el noticiero y todo.
Pasé toda la guardia escuchando a compañeros hablando sobre él y ni siquiera pude hacerme una figura de su cara. Quién cayera en mitad de la conversación bien podría haber pensado que el difunto era cualquier estrella de cine. A veces podemos ser un tanto exagerados.
Más tarde María, una viejita esquelética que según supimos vive en un refugio y mientras estuvo internada nos hizo pensar más en el invierno que se avecina que en ella misma, estaba saliendo trasladada de alta a su departamento de origen. Se despidió de nosotros no con una sonrisa porque la vida la ha curtido y ya no sonríe, pero si repartiendo “Gracias” a todo quién se le cruzara en el camino hacia la puerta. Se llevó nuestro cariño y una doble ración de comida para el camino.
Es curioso como la vida te roba expresiones y las minimiza a una reverencia tras otra y un imperceptible “Gracias” mientras en realidad su cara siguió con la misma expresión todo el tiempo.
La vida puede ser muy larga y jodida a la vez.
Por la noche una muchacha que dice ser doctora, se paseaba por el frente del hospital.
Estaba bien vestida pero desaliñada y llevaba un bebote de esos de juguete. Hasta ahora se robaba todas las miradas que seguramente significaban más que sólo miradas aunque ella quizás no se diera cuenta, no lo sé, espero que no.
Se sentó en el largo muro junto a su bebé y le hablaba cada tanto cosas que desde donde yo estaba ubicado no podía escuchar. De repente se incorporó, se quitó el saco rojo, cubrió al bebote por la espalda con él, le dijo algo imperceptible a mis oídos y se fue dejándolo ahí sentadito.
Mientras se marchaba, una señora que tiene a su mamá internada en el cti y había salido a fumar un cigarrillo le dijo, sin un ápice de sorna, que se estaba olvidando del bebé, “lo vas a dejar ahí? Le preguntó. A lo que “la doctora” le respondió “Y que quiere que le haga? Si me lo sacaron no es mi problema” y se marchó.
Alrededor de las cinco y media de la mañana andaba nuevamente con el bebote, con diferentes ropas y su abuela, ésta última a cargo de “la doctora”, paseando al bebote por la sala de espera y alzándolo para que leyera los carteles que para su altura estaban demasiado altos.
De sólo verla me provocaba mucha angustia. Qué pasará dentro de su cabeza?.
Eso es algo que por motivos personales me preguntaré toda la vida y creo que nunca obtendré la respuesta.
Llegó la hora de irme. Ordené la mochila y me dispuse a marcar la salida.
De repente, la chica, el doctor, María y “la doctora” se quisieron meter en mi mochila para que los llevara.
No no no...con todos no puedo, les respondí. Ya hay un niño adentro, está durmiendo y no quiero que lo despierten.


9 comentarios:

Carles dijo...

Que conmovedor Kurqui.

LaSordaDeMierda dijo...

Ta salao.

Luis G. dijo...

Me movió el piso.
Trabajo a 300 km de mi casa, y viajo una vez por semana.
Me dieron tantas ganas de abrazar y besar a mis hijos, que mañana me voy a la mierda pa´Young

Fabián Iturrioz Boerr dijo...

Pa Kurco, así no se puede hermano! abrazo gigante! Un grande!

pichirlos mirlos dijo...

Este Kurco resultó flor de tierno vo...

Diego Floyd dijo...

la sacó del estadio

Kurco vein dijo...

Gracias a tod@s por tomarse el tiempo de leer y comentar.

Dobleveo dijo...

Pre-c-io-so

Detaquito dijo...

La pucha, Kurco.

Que mueve...