miércoles, 23 de abril de 2014

El Luisito de todos

Dos potencias se saludan.
Cuesta encontrar en la historia reciente de nuestro balompié un futbolista cuyas perfomances hayan logrado despertar tanto interés en nuestros hinchas, generalmente más preocupados por medir banderas y contar copas que por ver fútbol. Mientras estudiamos cuál es el fixture que le queda por delante al Liverpool, intentaremos analizar este fenómeno, a pocas semanas de que el pueblo celeste se vuelque a las calles a festejar esa tan ansiada Premier.

Publicado en Brecha, 16/04/14. Se agregaron tres palabras al original.

Días atrás, el periodista Gonzalo Delgado contó cómo logró reunir a su familia (compuesta por tres mujeres) frente al televisor un frío domingo por la mañana, para ver a Suárez. Una vez concretado el triunfo liverpoolense, el citado profesional tuvo a bien sintonizar el match “Fénix – Danubio” (casi una final anticipada) en el coqueto Parque Capurro. El contraste fue tal que, lenta pero decididamente, las tres damas se fueron levantando una a una hasta que Delgado quedó solo frente a la pantalla.

No hace falta ser Nery Pinatto para arriesgar que los partidos que juega el Liverpool de Suárez tienen niveles de audiencia asombrosos, casi impropios de los tiempos que corren. Si me guiara por las conversaciones de oficina, diría que los partidos del Liverpool están a la par con “Avenida Brasil”, telenovela que –imagino, porque nunca la vi– transcurre en un almacén ubicada sobre la citada calle montevideana del barrio de los Pocitos.

La televisión por cable –como tantas otras cosas– llegó tarde a Uruguay. Por lo que en un pasado no tan lejano, apenas si contábamos con 4 canales (3 y medio, porque el canal 5 se veía mal y sacando los dibujos de Don Gato, el Hombre Plástico y Birdman, no tenía mucho para ofrecer). Como resultado, cada partido de fútbol que se emitía en directo era vivido por los amantes de dicho deporte casi que como una obligación. Tal era el caso de las transmisiones de fútbol italiano de los domingos de mañana en Deporte Total, con los relatos de “la dupla italiana” Yannuzzi – Filosi.


Uno podía llegar a tener un cuadro depresivo si durante la semana se enteraba que el partido del domingo sería Bari – Cesena, o a emocionarse hasta las lágrimas si pintaba un Milan – Genoa, con el Patito Aguilera en todo su esplendor. Al otro día podía permitirse comentar las alternativas del match en la oficina o el liceo, sabiendo que casi todos lo habían visto.

Luis Suárez ha logrado recuperar esa función de cohesión social de la televisión. En tiempos en los que la escena de la familia entera reunida en torno a la otrora “caja boba” se vuelve un recuerdo difuso, Luisito la recupera para hacernos sentir que los valores de nuestra sociedad aún no se han perdido del todo, y que Pelusso puede salir a caminar por la calle sin que lo rapiñen cada media cuadra.

¿Por qué Luisito y no Cavani o Forlán?
Suárez tiene una gran ventaja, que comparte con esos dos otros grandes ídolos de la selección: la mayoría del público (exceptuando a los hinchas de Nacional) no lo tiene intrínsecamente identificado con uno de los equipos grandes. Pues si bien salió de las inferiores de Nacional, el año y medio durante el que defendió la casaca alba apenas si le fue suficiente para anotar un gol clásico. Hasta se podría decir que fue más insultado por los parciales de su club (que sentados en las cómodas butacas del Gran Parque Central no le perdonaban cada gol que erraba aquel gordito de dientes prominentes) que por los de Peñarol, que no llegaron a aprenderse su nombre de memoria antes de que se marchara la Gröningen a precio de feria.

¿Qué tiene Suárez que no tengan Forlán y Cavani? Para empezar, Suárez juega en una liga linda de ver (“el fútbol mejor televisado del mundo”, como lo bautizó Enrique Hananía hace 20 años), en tanto sabemos poco del fútbol francés y nada del nipón. Para seguir, el Lui tiene eso que no se compra en la farmacia: carisma. A Cavani no le ayuda la voz aniñada, y menos le ayudó el discurso religioso que debimos soportarle durante años, coronado con una separación cuasi escandalosa, al nivel de la farándula argentina. Forlán, por su parte, resulta demasiado frío para ser ídolo. El ídolo necesita hacernos saber que lleva sobre sus hombros esa pesada carga que le hemos puesto, que no es cuestión de que todo “le importa un rábano” sino que sale a la cancha con plena conciencia de lo que significa para todos nosotros y nosotras. Sin embargo, Forlán está más allá de eso.

Forlán es el que erra un penal en la final y cuando termina el partido saluda al arquero rival, al árbitro, cambia la camiseta, saluda en el medio de la cancha y le da una nota a Mario Uberti. Cavani es el que termina el partido, le habla al cielo, llora y se va por el túnel. En cambio Suárez es el que le protesta al árbitro, le mete el peso al defensa rival, le muerde el hombro, le grita “afrodescendiente cagón”, se tira al piso para simular un penal y le dice “aguante Lamas” a Uberti. Si no le tira tierra en los ojos al arquero como hacía el Pepe Sasía, es porque resulta imposible encontrarla en los estadios de la Premier League.

Para terminar, Suárez encarna el “Uruguayan Dream”. El tipo que la pasó muy mal, que era abucheado cuando tocaba la pelota, que vivió largas suspensiones, que era odiado hasta por su propios hinchas, y que de buenas a primeras “closed everybody’s ass” como se dice tradicionalmente en tierras británicas. Claro que para ceñirse fielmente al modelo oriental, Liverpool debería perder el campeonato en la última fecha, porque todos saben que en Uruguay se pena el éxito.

Roja, gloriosa malla, que para dicha uruguaya
Al hincha uruguayo le es imposible no identificarse con el Liverpool, que es un claro exponente del “grande en la mala”. ¿Cómo se explica que Racing de Avellaneda tenga tantos hinchas en suelo uruguayo? Por la misma razón: sentimos debilidad por esos clubes históricos que adoptan largas rachas negativas, esos que alguna vez fue campeones de América o Europa y del Mundo y que hoy se han resignado a ver cómo las vueltas las dan el Manchester y el Chelsea, o Lanús y Godoy Cruz. Dicho de otra forma, el Liverpool es el Uruguay de la Premier League.

No faltarán los que pidan a su entrenador Brendan Rodgers como sucesor de Tabárez, o que inviten a Sturridge para salir en Tronar de Tambores, o los niños que escuchen la palabra “capitán” y piensen antes en Steve Gerrard que en Munúa o Darío Rodríguez.

Porque si sale campeón el Liverpool, el pueblo uruguayo se sentirá parte de la hazaña. Y ganará las calles, como el augurio, de aquella canción:

Vieja cuchilla, semillero de virtudes.
En su gramilla, se escuchan los Liverpooles.
Nuestra garganta, con emoción,

porque you’ll never walk alone.

25 comentarios:

El_Pordiosero dijo...

Gol al Ángulo Reies.

LaSordaDeMierda dijo...

Puto, sacate la rayada para escribir, Suarez es re-contra hincha de Nacional, de donde sacaste que no está identificado con el club?

LaSordaDeMierda dijo...

Naaa, mentira Reyes, es para que no pierdas la costumbre. Entiendo y comparto lo que quisiste decir.

Alvaro Fagalde dijo...

Suarez es manya.
Reyes es manya.
O sea, la residencia del Presidente es de Peñarol.
Yanuzzi es de Bella Vista.

zorro d colonia dijo...

Reyes es puto

zorro d colonia dijo...

Yanuzzi es virgen

zorro d colonia dijo...

el Luí e lo mejor de lo mejor,yo nunca lo putié

tenent dijo...

Reyes es Rial.

tenent dijo...

No, mentira.
Reyes es Carballo.

tenent dijo...

No, mentira.
Reyes es Daniel Alejandro.

zorro d colonia dijo...

reyes es miguel conejito alejandro

Ce dijo...

Tranquilo, Reyes. En unos años los que te putean van a decir que nunca te putearon.

Por suerte en este blog siempre te vamos a seguir puteando.

Puto.

Am I Evil? dijo...

Reyes puto.

Am I Evil? dijo...

Yo nunca lo puteé! No sé de que hablás Ce.

Andrés Reyes dijo...

Gracias por tantos insultos tan bien merecidos.

Christián dijo...

Godzila es manya. King Kong también.

Mauro M. dijo...

Putismo del bueno de la mano del Sr. Director.

Bien Reyes, no le des bola a la gilada que la colurna te salió preciosa.

Enrique Apa dijo...

De las mejores entradas del blog sino la mejor, no solo por el análisis sino por lo bien escrita!!! Gracias Reyes un capo!!

Diego Floyd dijo...

Neither Nactional nor Peñarol. Suarez is a red devil. It's ours. Do not mess with him because there are bullets for all.

Kings fagget

Lanchita Bissio dijo...

Q buen alemán, floyd!!!! Y bien vos reyes, te quedó preciosa la columna; a esos q te putean deciles "ladrón pancho! señal q la cagamos”, q sigan escuchando a Buysan...

Lanchita Bissio dijo...

mejor deciles "ladran”! queda mejor...

Gonza dijo...

Imponente la columna Reyes!!
Diretiviii ha conseguido unos cuantos abonados gracias al Luí

Go Liverpoool Go!!

alf dijo...

Cuáles son las tres palabras?

Andrés Reyes dijo...

Gracias, queridos amigos.

Andrés Reyes dijo...

Alfonso: la diferencia es ésta.

En ésta dice:

la mayoría del público (exceptuando a los hinchas de Nacional) no lo tiene intrínsecamente identificado con uno de los equipos grandes.

En la original decía:

no está intrínsecamente identificado con uno de los equipos grandes.

¿Son más de 3 palabras? Bueno, sí. Pero la segunda versión explica mejor lo que pretendí expresar. Gracias.