martes, 5 de noviembre de 2013

Press Start: Here comes the sun

Las consolas portátiles, o “handheld” son habitualmente postergadas en favor de sus hermanas mayores, las consolas de sobremesa, y son relegadas a un segundo plano, como juguetes para niños o para matar el rato en los largos viajes en ómnibus/tren (en los países del primer mundo, acá ni tren tenemos), algo bastante habitual en un país como Japón, su tierra de orígen y su principal mercado. Sin embargo, estas consolas han sido receptoras de varias joyitas de la industria de los videojuegos. Hoy nos detendremos en una de ellas, la saga Golden Sun.

De origen japonés, la saga Golden Sun es uno de los puntos más altos dentro del género RPG (role-playing game, por más explicaciones vaya a la columna sobre Chrono Trigger de hace unos meses, o gugleeló) de los últimos años, y que se ha convertio en una referencia del género y un juego de culto, con una enorme base de seguidores en todo el mundo.

La empresa que lo desarrolló, Camelot Games, originalmente lo había pensado para la Nintendo64, pero cuando les avisaron que se venía la GameCube, la siguiente consola de Nintendo, se volcaron hacia el Gameboy Advance, la que en ese momento era la consola portátil número 1 de Nintendo.

Tras un desarrollo muy extenso para un juego portátil (un año y medio) en noviembre de 2001 llegó el primer juego de la serie: Golden Sun (conocido también en Japón con el subtítulo “el sello roto”).

Golden Sun se desarrolla en Weyard, un mundo bastante parecido al nuestro en cuanto a la disposición de sus continentes, y en cuanto a las culturas que los habitan, pero cuyas principales diferencias son la presencia de monstruos y otras criaturas con no muy buenas intenciones, y la existencia de la Psinergía, una fuerza mental que permite a sus usuarios (los adeptos) mover objetos a voluntad, invocar fuerzas de la naturaleza o reventar cosas. Ah, y el mundo es plano.

La Psinergía viene a través de la fuerza de la Alquimia, y es propulsada por los cuatro elementos que conforman Weyard (los clásicos tierra, fuego, agua y aire). Los dichosos “adeptos” también se reparten entre esas cuatro clases.

Golden Sun nos pone en un primer lugar en el papel de Hans y Garet dos jóvenes adeptos que durante una noche de tormenta son atacados por dos extraños en su villa natal, Tale. Para completar la cosa, Hans pierde a su padre tras un derrumbe ocasionado por la tormenta.
3 años después Hans, Garet, y Nadia, una amiga de los dos muchachos, visitan junto a Kraden, un viejo estudioso de la alquimia el templo del Sol, ubicado cerca de Tale. Allí vuelven a aparecer los dos extraños, que se presentan como Saturos y Menardi, acompañados por un tal Alex y por Félix, hermano de Nadia y quien supuestamente también había muerto en el derrumbe 3 años atrás. Estos tipos roban las “estrellas elementales” y se llevan a Kraden y Nadia como rehenes.
Por lo tanto, Hans y Garet deben perseguir por todo el mundo a estos villanos, cuyo objetivo es utilizar las estrellas elementales para activar los cuatro faros que mantienen sellada la alquimia, la que en caso de suceder puede acabar con todo el mundo.

En su viaje, nuestros dos héroes se unirán al vidente Ivan y a la curandera Mia, para conformar un equipo de cuatro adeptos, uno para cada tipo. A su vez, serán ayudados por los Djinn, una especie de pokemones que potencian los poderes mágicos de los cuatro personajes.

Con una propuesta gráfica sencilla pero impresionante, Golden Sun asombra por la calidad gráfica que demuestra a pesar de tratarse de un juego para una consola portátil. A su vez relativamente largo en duración y la complejidad de los puzles a los que se enfrenta el jugador lo hacen un desafío al momento de jugarlo.


Dos años después, en 2003, salió la continuación directa del juego, Golden Sun: La edad perdida.  Originalmente se planificó un solo juego, pero por razones de capacidad de la consola (y supongo que lo económico también jugó), se dividio en dos partes. Este título retoma la historia justo después del final del primero, pero la vemos desde el punto de vista de Félix, Nadia y sus nuevos compañeros Sole y Piers. Al principio uno cree que estamos controlando a los malos, pero en un interesante giro narrativo veremos que tampoco es tan así. El juego es en el resto de sus elementos exactamente igual al primero, aunque el mundo es mucho más grande: en el primero solo recorríamos el continente de Angara (Eurasia) mientras que aquí tenemos literalmente, todo el mundo para recorrer.


Tras la salida de La Edad Perdida todo parecía haber quedado por ahí. Si bien habían quedado algunos puntos de la historia sin resolver, el hilo principal estaba cumplido. Pero en 2009 se anunció un tercer juego para la serie, Golden Sun: Oscuro Amanecer, publicado finalmente en 2010, con el respectivo salto de consola a la Nintendo DS, la heredera de la ya veterana Gameboy Advance.

La obvia evolución técnica permitió que esta vez el juego contuviera gráficos en 3D, aunque manteniendo la espectacularidad y variedad que caracteriza a la saga. Por lo demás, las mecánicas del juego se mantienen prácticamente en su totalidad.

La historia de Oscuro Amanecer tiene lugar 30 años después de los anteriores títulos y nos permite encarnar a Matthew, Terry, Karis y Rizzo, los hijos de los protagonistas originales (que son los mismos tipos, con otro nombre en definitiva), a los que a lo largo del juego se sumarán otros compañeros: el pirata Eoleo, quien ya había aparecido en la segunda parte de la dupla originial de juegos, la vidente Himi, hija de dos protagonistas secundarios de La Edad Perdida; Sveta, una especie de mujer-lobo; y Amiti, un príncipe que jamás conoció a su padre (pero también es uno de los personajes principales de los juegos anteriores).

La trama es un poco más floja: los protagonistas hacen un viaje a través de una Angara completamente transformada después de los eventos del juego anterior para buscar…una pluma! Aunque por supuesto, la cosa después se complica y el mundo vuelve a estar en peligro.

El juego fue bien recibido por los fanáticos que se quedaron con ganas de más, pero también se llevó varios palos: su corta duración, su facilidad en cuanto a los puzles y a las peleas, y la trama algo más floja y con muchos puntos sin resolver (abriendo la posibilidad de extender la saga) fueron criticados, lo que sumado a la baja en las ventas, pusieron en peligro la continuidad de la serie Golden Sun.


Pero la gente confía en Camelot y está difundiendo en internet una especie de recolección de firmas online para que se realice el cuarto juego, ya que según sus creadores, solo continuarán la serie si la gente lo pide, algo que parece estar sucediendo. Será cuestión de esperar para saber si el sol seguirá brillando.


6 comentarios:

Diego Floyd dijo...

mooooy boeeno Nico querido!

jugué hace muuuucho algún Final Fantasy hasta que me emboló

nanor dijo...

Gran juego, mejor columna. Yo solo jugué el de Lost Age (como todo el mundo, en el emulador para pc) y la verdad que me pareció un excelente jugo.

Fito García dijo...

pum paarriba la seccion

Carles dijo...

Qué grande el Nico, cuando era chico hubiera querido un game Boy pero en casa no daban los rubros, había que conformarse con esas maquinitas de un sólo juego, por ejemplo donkey kong

Laura Prieto dijo...

yo juego a la Nintendo DSI al pokemon de mi hijo,je

Aldo Luissi dijo...

Juegazos. Gracias a los emuladores los pude dsifrutar :) Ahora me voy a piratear el Dark Dawn.