lunes, 18 de noviembre de 2013

Mitos y verdades

Los amantes de las clasificaciones sufridas tardamos 20 minutos en comprender que Jordania juega aún peor que el Peñarol del Tito, y que no vamos a tener más remedio que reservar días de licencia para usufructuar en junio y julio (aunque terminemos viendo los partidos en la pantalla del Impo). Sesenta y cuatro años después, y confirmando la carencia de ideas renovadoras de la que es presa la industria de Hollywood, comienza a escribirse el guión de la secuela del Maracanazo. Y todos querremos estar ahí.

¿Qué chances reales tenemos de llegar a la final del Mundial?

La pregunta, que puede quedar algo fuera de lugar aplicada a un equipo que será –otra vez– el último de todos en clasificar, no lo es tanto si analizamos la situación con frialdad. Porque ya se ha dicho hasta el cansancio: “la Eliminatoria es mucho más difícil que el Mundial”. Del mismo modo que el Metropolitano de Básquetbol es mucho más difícil (de entender) que la NBA.

Pero mal o bien, siempre se puede ligar con los grupos y los cruces. Nada te impide que en el sorteo a realizarse el 6 de diciembre (y que tendrá una audiencia aún mayor a la de un 5 de oro acumulado) nos toque con Japón (Tabárez vuelve a citar al Japo Rodríguez que se conversa a sus compatriotas y los quiebra anímicamente al contarles su testimonio de vida), Bosnia Herzegovina (“no podemos perder con estos bosnios herzegovinitos”, dirá Juan Ricardo Faccio) y alguna selección africana de esas que juegan rápido y lindo, que arrasan en los Mundiales Juveniles pero que en los de mayores no movilizan el intestino encima de nadie, si se me permite la expresión[i]. Ya en octavos de final te puede tocar enfrentar al sorprendente Irán, en cuartos con la sensación del torneo (Honduras), y en semifinales ante Argentina, a la que superaremos con la vieja fórmula: lesión de Messi, gol uruguayo.

Y listo, habrá revancha del 2014, porque nadie duda que Brasil vaya a llegar a la final.


Se mira y no se toca
El problema principal de una virtual reedición de lo sucedido aquel 16 de julio radica en que nunca conviene meterse con los mitos fundacionales de la identidad de una nación. A nadie se le ocurriría llamar a un descendiente de Posadas y armar una revancha de la Batalla de Las Piedras (más que nada, porque de seguro nos ganan y a nadie le gustaría volver a ser colonia española, mucho menos ahora que el Olesker español no da abasto). Tampoco convendría armar una nueva Batalla de Carpintería (más que nada porque terminarían todos a los besos, me acota el Ñato). Al mito se lo contempla, se lo disfraza, pero nunca se lo cuestiona ni –mucho menos– repite.

Porque si analizamos lo sucedido aquella vez, corremos el riesgo de ver que la gesta tuvo condimentos que la acercan más al azar y los méritos futbolísticos que al milagro.

Si algo distinguió al campeón del mundo de 1950 fue la suerte. Pues previo al sorteo, se bajaron 3 selecciones: India (no los dejaron jugar descalzos), Escocia (no los dejaron jugar en pedo) y Turquía (no sabemos qué miércoles pasó), con tanta fortuna que dos de ellas terminaron en el grupo uruguayo (por aquel entonces nadie afirmaba que la FIFA conspiraba contra nuestros intereses). Una goleada por 8 a 0 ante Bolivia fue suficiente para depositar a los celestes en semifinales. ¡En semifinales! Lo que en 2010 llevó cinco partidos, 60 años antes se logró en apenas uno, y ante una Bolivia en la que Platiní Sánchez y el Diablo Etcheverry eran aún promisorios juveniles.

Y luego están los méritos futbolísticos: Uruguay por aquel entonces jugaba bien. Tenía buenos jugadores, y en los enfrentamientos previos ante aquel Brasil había intercambiado victorias y derrotas en choques de trámite parejo. No es que Uruguay fuese Jordania y se produjo un hecho paranormal que derivó en el gol de Ghiggia, no. Los celestes jugaban bien, Brasil se confió cuando pasó a ganar y se puso nervioso cuando llegó el empate, y Uruguay salió campeón.

Con Obdulio no
No sé si a usted le pasó, pero yo crecí creyendo que la hazaña de Maracaná fue única e irrepetible, que Obdulio era Artigas con pantalones cortos, que Ghiggia era más rápido que Carl Lewis (el Usain Bolt de los años 80), y que les ganamos de atrás porque el Afrodescendiente Jefe se puso la pelota debajo del brazo, enfrío el partido, metimos mucho huevo y los brasileños se fueron de cuerpo. No sé si estoy dispuesto a creer otra cosa.

Si algo tuvo el Maracaná original fue el permitirnos creer que cuando hay once uruguayos en cancha apelando a la garra y al “no darla por perdida”, nada es imposible. Pero si el Nuevo Uruguayo llega a la próxima final lo hará sobre la base de otros conceptos: orden para ubicarse dentro y fuera de la cancha, humildad a la hora de respetar al más débil y plantársele al más fuerte, y talento individual.
Cuando nos tocó perder (como nos había venido tocando durante 60 años), le echamos la culpa a la ausencia de garra[ii]. Y los que no metían, no lo hacían porque estaban “cómodos”, porque jugaban en Europa y se cuidaban los piecitos. Entonces decidimos jugar con jugadores hambrientos. De gloria y hambrientos a secas. Y nos fue muy mal. Así que volvimos a llamar a los que estaban bien alimentados, pero nos aseguramos de convencerlos de que había que pegarle a los rivales en el túnel. Y nos fue aún peor.
No sé usted, pero yo, ante la duda, creo que preferiría clasificar y volvernos en primera fase. Temo llegar a la final y ganarla, y en 40 años tener una sociedad en la que el orden, el respeto ante la diversidad y la exaltación del talento individual primen por sobre la improvisación, la discriminación y la viveza criolla
Porque le voy a tener que decir a mis nietos que fue todo gracias a un señor que mordía rivales y odiaba a los negros, y no me van a creer.

Publicado en Brecha, 15-11-13.



[i] No me vengan con la “innegable evolución del fútbol africano”. ¿De qué evolución me hablan si nunca se metieron en la semifinal de un Mundial? Es como la selección de Venezuela, que hace 30 años que “viene evolucionando a pasos agigantados” pero que al final siempre queda afuera. Claro, en juveniles los afrodescendientes le pasan por arriba a todos del mismo modo que el equipo principal de Miramar Misiones derrotaría a la novena división del Real Madrid (con agónico gol de Pandiani en el minuto 89). En los Mundiales de verdad, eliminado el factor etario (o vuelto en contra de los africanos, que cuando culminan el proceso de juveniles rondan los 40 años), se vuelven rivales del montón. Le invito a recortar este fragmento y enviármelo junto a un póster de Burkina Faso campeón del mundo 2014.
[ii] El silogismo es lógicamente válido: ganamos porque metimos. Así que si no ganamos, es porque no metimos. Es eso que Aristóteles llamó “contrarrecíproco”: “si p, entonces q” implica que “si no q, entonces no p”. Claro que todos sabemos que en el fútbol no hay lógica, y que Aristóteles nunca entendió la ley del offside.

35 comentarios:

zorro d colonia dijo...

Excelente,la reputìsima madre que lo recontra mil pariò!!!

zorro d colonia dijo...

Excelente,la reputìsima madre que lo recontra mil pariò!!!

zorro d colonia dijo...

Quedò claro?

Am I Evil? dijo...

Especial Reyes.

Sinca Bellos dijo...

Reyes, barrilete cossmico.

Mauro M. dijo...

Comparto que a los mitos no se los cuestiona! Igual, dudo que alguien no piense por un minuto en un posible cruce Uruguay - Brasil en instancias definitorias (de octavos para adelante). Que divino estaría!

Laura Prieto dijo...

Guau!!!!

dariohead dijo...

Aristóteles y la reconcha negra !!! =)

Diego Floyd dijo...

Tremenda nota Reyes, selente por donde se lo mire. Maracaná es único e irrepetible, además:

-podremos soportar ahora si para siempre que el fantasma de Obdulio sobrevuele cualquier partido con Brasil en lugar de descansar en paz para siempre?

-podremos soportar la condición in-aeternum de aguafiesta escupeasado que tenemos para con los anfitriones, como para que nunca más nadie nos invite ni a inaugurar una cancha de badmington?

-podremos soportar sobre la conciencia el suicidio masivo de miles de brasucas futboleros, dejando novias y viudas -feitas criaturas todas- bañaditas y sin fiestita?

Ah.. yo para mi que capaz que si, porque si hay algo que somos es jodidos...

Andrés Reyes dijo...

La recalcada concha del mono.

Sinca Bellos dijo...

Gambeta?

Andrés Reyes dijo...

Igual si les llegamos a ganar, ya no será tan dramático. Tienen 5 Mundiales, y unos juegos olímpicos a la vuelta de la esquina. Y se sabe que el local en un juego olímpico anda volando, más si es Brasil.

dr sapo dijo...

que tipo cra este reyes!!!!Como ha aprendido de la tati!!!!!!!!!

dr sapo dijo...

que tipo cra este reyes!!!!Como ha aprendido de la tati!!!!!!!!!

dr sapo dijo...

que tipo cra este reyes!!!!Como ha aprendido de la tati!!!!!!!!!

Master dijo...

Hasta en eso les ganamos giles!!! Mucho más linda la del video del manya que la otra, y canta mejor, cada día canta mejor, como Gardel, porque Gardel también era Manya, como la gallina inflable, era manya, pero se la hicimos para ustedes, que son bolsos, como la vieja que canta en el video, Bolso como Alonso, el goleador no, el DT, ese era re bolso, y era DT del manya, manya como Damiani, Damiani es Manya como el Tony, y el Tony es como Recoba, que también era manya, Recoba juega en el Bolso, como quizo jugar Zalayeta, pero compró butaca en el estadio del manya, aunque el estadio no existe, como Nacional.


Un beso.

Master dijo...

¿Bordaberry es manya también?

Voy poniendo los huevos a hervir por las dudas...

Master dijo...

Bo le erré a la columna, que imbécil, ahora no tiene gracia termear, ojalá me caiga un avión encima.

Sinca Bellos dijo...

Master, te mando la ambulancia??

Master dijo...

Mandala, mandala... Quería entrar a romper un rato las bolas pero hasta le erré a la columna.

Si viene con enfermeras que tengan entre 18 y 25 mejor!

Sinca Bellos dijo...

El Zorro te puede mandar algo de eso, pero en general entre 18 y 25 Cm.

Am I Evil? dijo...

Ta bien Master, igual yo sigo convencido que no hay nadie más Peñarol que el propio Ache.

Andrés Reyes dijo...

Sapo: veo que tenés buenos datos.

Máster: tenés razón.

Evaristo dijo...

Deja las drogas Master aunque sea por un dia

Master dijo...

Andres, los videos a los que hago referencia eran los del post pasado.

Gracias!

Master dijo...

Eva, es que no puedo dejarlas, lo intentaría, pero nadie puede estar sin dormir tanto tiempo a menos que le meta alegría química a mi cuerpo!

Andrés Reyes dijo...

Sí, entendí, pero te queremos igual. ¿Por qué? Porque sos honesto.

Evaristo dijo...

Que grande el Master

Carles dijo...

Muy rico todo.

tenent dijo...

Lo mejor de la columna es la caricatura de (me paro) Ombu y se la habría dejado injustamente afuera de ésta entrada. Por lo demás muy jocoso todo.

tenent dijo...

Master: Es Richar y no murió Rocha.

zorro d colonia dijo...

Master andate a la puta que te pariò!

zorro d colonia dijo...

En homenaje al gordo achura,que se nos fue hace poco

zorro d colonia dijo...

Sale foto del sapo?

zorro d colonia dijo...

Del dr no,del sapo que tiene la prima del edin